sábado, 16 de agosto de 2014

Capítulo 25.

Una vez dentro de casa, Niall hace que me ponga el pijama y me meta en la cama, después desaparece y creo que diez minutos después me quedo dormida.

Me vuelvo a despertar cuando siento un peso en la cama al lado derecho, me doy la vuelta hacia él y poco a poco abro los ojos. Veo a Niall que pone la bolsa de los medicamentos encima de la cama y los va sacando mientras lee lo que es cada cosa.

-Hola.- Me susurra.

-Hola.- Digo con la voz seca y ronca. Rápidamente me tiende un vaso de agua con el iboprufeno.- ¿De dónde has sacado todo esto?.

-He ido a comprarlo mientras dormías. Te he cogido las llaves para no despertarte.

-Vale.

-¿Cómo te encuentras?.

-Me duele la cabeza y tengo un calor horroroso.- Pone la palma de su mano en mi frente y suelta un gruñido.
-La fiebre no te baja, Emily.- Se pasa una mano por el pelo, signo de que está nervioso.- No...no...Joder, esto me supera. ¿Qué hago?.- Suelto una sonrisa.

-No pasa nada, Niall. Puedes irte si esto te supera. Me voy a poner bien.

-No, porque esto es mi culpa. Necesito y quiero cuidarte.- Quiero...¡vaya!. Lo miro a los ojos y él me responde con su mirada al mismo tiempo sintiendo una electricidad entre los dos.

-En ese cajón.- Le digo señalando un cajón de la habitación.- Hay toallas pequeñas. Coge una, la empapas en agua fría y me la traes.- En poco tiempo hace lo que le digo y se vuelve a sentar a mi lado en la cama. Le cojo la toalla.

-¿Para qué la quieres?.

-Ahora me la paso por la cara para quitar el sudor y ver si me baja la calentura de la cara.- Cuando me dispongo a hacer lo que le he dicho, me la quita de la mano.

-Yo lo hago.- Es increíble lo profunda que es su voz aún cuando está diciendo las cosas con cariño. Lentamente me pasa la pequeña toalla por la frente, los pómulos, para después ir bajando por el cuello y más adelante por el escote. Y aunque una tenga una gripe de caballo pues no es de piedra y mirarle mientras lo hace, ¡me pone muchísimo!.

-Para...- Lo digo tan bajo que parece un pensamiento. En realidad no quiero que pare. Lo va haciendo más despacio y se convierten en caricias por el escote. Opto por cerras los ojos.

-Lo siento...- Sé que se refiere a lo de anoche, pero ahora no puedo ni quiero pensar en ello. Y en el fondo sé que lo he perdonado desde el minuto uno, aunque esté enfadado con él y quiera mantener mi orgullo. A siento levemente.

Sin esperarlo Niall deja la toalla en la mesilla y me acaricia el mentón hasta llegar a mi barbilla. Abro los ojos para mirarlo y lo veo contemplando mis labios mientras con delicadeza posa su dedo pulgar por mi labio inferior y se muerde su labio. Creo que ahora tengo menos fuerzas de las pocas que tenía y la cabeza me da vueltas, pero en un acto reflejo coloco mi mano en la parte de detrás de su cabeza acariciando su pelo, lo que hace que Niall se acerque a poco centímetros de mí. Mi cabeza me grita ¡apártale!, pero mi corazón me susurra que lo bese.

-¿Qué quieres pequeña?.- ¿Qué que quiero?. ¡Pues está claro!. Besarle hasta que se me duerman los labios y que luego me haga el amor hasta no poder más, pero no. Eso no puede ser. Así que opto por la vía más fácil y moral.

-Abrázame.- Susurro mientras miro sus ojos azules. Sin necesidad de decir nada esconde su cabeza en mi cuello aún con mi mano acariciando su nuca, su mano acaricia el mi cuero cabelludo lo que hace que la piel se me ponga de gallina. Esto es insufrible.

-Te voy a pegar la gripe.

-No me importa.

-¿No te importa?.

-No, en absoluto.- Pega su cuerpo más al mío de lado.

-¿Por qué no?. No creo que quieras estar en mi lugar.

-Porque estoy justo donde quiero estar.- Levanta su cabeza hasta mirarme y sin tiempo a reaccionar pega sus labios a los míos y me da un beso suave, sin prisas. Se aparta un poco y me mira para luego volver a besarme, pero después de unos segundos lo aparto aunque sin mucha gana. Esto no está bien por muchas razones, la principal porque se supone que estoy enfadada con él.- ¿Qué pasa?.

-Niall que no...

-¿Que no qué?.- Adiós al Niall que hace que la piel se me ponga de gallina. Hola al Niall que me saca de quicio.

-Que esto no está bien.

-Vale, Emily. No voy a discutir.- Se levanta de la cama y recogiendo las medicinas sale de la habitación diciendo.- Voy a hacer algo de comer, duérmete.

-Oye, yo me dormiré cuando me de la gana.

-Pues haz lo que te de la gana, ¡como siempre!.- Cierra la puerta de la habitación de un portazo haciendo que de un bote. Juro que me tumbé en la cama y respiré profundo tres veces, juro que intenté todo lo posible por no hacerlo, pero no pude, mi enfado en ese momento era mucho superior y no sé si por la pastilla me había hecho efecto o mi propio enfado era mayor que la fiebre y el malestar. Pero con las mismas, me levanto de la cama, me pongo las zapatillas de estar por casa y la chaqueta y abro la puerta de la habitación buscándole cual psicópata. Lo veo en la cocina rebuscando entre los cajones y me enciendo aún más, ¿por qué tiene que estar rebuscando en mi casa?.

-¿¡Qué cojones te pasa!?.- Niall al escuchar mi voz para de revolver, y lentamente se gira frunciendo el ceño.

-¿Qué no entiendes de quédate en la cama hasta mañana?.- Miro hacia un lado reteniendo mis palabras y lo vuelvo a mirar. Me es imposible hacerlo, ahora mismo no tengo filtro mental.

-¡Menuda gilipollez!. Yo hago lo que me de la gana, a ver si se te mete ya en la cabeza. ¿Quién te crees para tratarme así en mi propia casa?.

-¿Cómo dices?.- Se enfurece aún más que yo si cabe.

-No eres tú el que tienes derecho a enfadarte.

-¿Ah no?.

-¡No!. ¿Te recuerdo lo que hiciste anoche?.- Aprieta los puños en sus costados, se echa el pelo hacia atrás y su respiración se acelera.

-Ya te he pedido perdón.

-¡Te has marchado!. Y no contento has dado un portazo.

-No me he ido a ningún sitio. Estoy aquí, sigo aquí. Contigo.

-Yo no te lo he pedido.- En un acto reflejo da un puñetazo a la mesa y suelta alguna que otra maldición. Después me mira a los ojos como nunca antes me ha mirado y ni siquiera sé cómo explicarlo.

-¿Sabes lo difícil que me lo estás poniendo, Emily?.- Esta vez su voz se ha relajado y me habla con un punto de tristeza lo que hace que yo una vez más vuelva a empezar a caer.

-Sabes que no soy como las demás.- Asiente y da dos paso firmes hacia mí.

-Lo sé. Créeme lo sé muy bien.- Un paso más y ya me tiene donde quería.

-No soy como esas guarras con las que después de una copa y una carantoña se van a la cama contigo cual perro con su dueño.- Suelta una sonrisa e intenta ponerse serio de nuevo. Me acaricia la mejilla y echa el pelo hacia atrás.

-Vale.- Sin poder hacer nada para remediarlo me coge de los muslos y me sube a la encimera para instantes después lanzarse a mi boca. Pega su cuerpo al mío y yo enrollo mis piernas a su cintura notando el bulto de su entrepierna. ¡Joder!.- Emily. Creo que nunca he deseando a nadie tanto como te deseo a ti.

Sin dejar que mi cabeza me juegue malas pasadas lo beso en los labios cogiéndole la cara con ambas manos y después meto mis manos por su chaqueta para quitársela junto con la corbata que acaban en algún lugar de la cocina. Niall ataca mi cuello con sus labios y me deja algún que otro mordisco que me hace estremecer.

-Estamos bien jodidos.- Susurro mientras saco la camisa de su caro pantalón y él asiente sin separarse de mi cuello. Baja hasta la clavícula y después la parte alta del pecho, separándome un instante me quito la camiseta y me quedo en sujetador. Niall me mira a la cara donde antes de dejar un mordisco en mi labio inferior me susurra.

-Joder nena, qué guapa eres.- Con sus manos baja por mi escote hasta mi ombligo haciéndome cosquillas y después me toca los pecho encima de la tela del sujetador. Me abrazo a él haciendo que su bulto crezca aún más y beso su cuellos mientras tiro levemente del pelo y él me acaricia la espalda jugando con el broche del sujetador. En un momento de lucidez le susurro.

-Vamos a la cama.- Me mira, me mira y me mira mientras me ocupo de desabrocharle la camisa.

-¿Estás segura?.

-No.- Frunce el ceño.- Pero quiero hacerlo. Hazme el amor, Niall. Lo necesito.

-Yo también lo necesito, nena.- Me coge de la parte alta de los muslos haciendo que su entrepierna choque contra la mía y ambos soltamos un gemido. Me abrazo a él mientras camina hacia la habitación, cuando de repente el timbre suena tres veces seguidas.- ¡Me cago en la puta!.- Ale, ya estoy de mala leche y al ver la cara de Niall adivino que quiere matar al que está detrás de la puerta. El timbre vuelve a sonar.

-¡Que ya va!. Métete en la habitación.- Le digo a Niall. Cojo la camiseta, me la pongo y con cara de mala leche abro la puerta de la calle. Cosa que no debí hacer, porque de un momento  a otro, toda la coraza que había formado en mi vida de unos meses hasta hoy se rompió dejándome ver débil.- Ian...



1 comentario:

  1. QUE TU NO ME PUEDES DEJAR ASIES ILEGAL CIERTO???
    DIME QUE SUBIRAS PRONTO QUIERO SABER QUE PASA ESTO ES DEMASIADO DSJGHJKGSDV
    ESTA GENIALL LA NOVE ASI QUE SIGUELA PRONTO

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