viernes, 29 de agosto de 2014

Capítulo 29.

-¿Estás bien?.- Me agarra de la cintura con ambas manos y no deja que me separe.

-Sí. Suéltame.- Lo digo de manera tan tajante que al segundo me ha soltado y mira hacia otro lado. Como escapatoria perfecta veo a Julia al lado de Harry, la cojo de la muñeca y tiro de ella hacia dentro.- ¿Qué hacéis aquí?.- Pregunto para que solo ella me pueda escuchar. Se encoge de hombros.

-Tu amiga Celia los llamó y mira, yo he venido porque se lo he pedido a Harry. Tenemos que hablar.- La miro a los ojos intentado adivinar algo y sea lo que sea descubro que no es bueno y no me gusta. Busco a los dos amigos con la mirada. Niall está saludando a Liam quien no pone cara mucha simpatía y Harry ya está hablando con Celia quien no le quita ojo a Zayn que está al otro lado del salón bailando con la chica morena. ¡Esto pinta bien!.

-Vamos a mi habitación.- Esquivando a la gente llegamos a mi habitación, cierro la puerta para que no entre nadie y nos sentamos en el borde de la cama una al lado de la otra. Julia me mira, me mira y me mira. ¡Joder!, ¿qué pasa?.

-¿Qué pasa Julia?. Me estás asustando...

-¿Te ha ocurrido algo hace poco mientras estabas con Niall?.- La miro y se me seca la garganta ante lo que acaba de preguntarme. No es que no confíe en ella, pero no quiero volver a revivir lo ocurrido. Se me hace muy doloroso.- No me lo cuentes si no quieres, Em.

-Sí, me ha pasado algo...

-Mira Emily...no me quiero meter en tus cosas, ni quiero que pienses que voy a trabajar para chismorrear.

-Ay Julia, ¿qué está pasando?.

-Niall y Harry están investigando sobre tu vida.- Lo dice del tirón haciendo que me cueste analizarlo.

-¿¡Qué!?.- Dios no, esto no me puede estar pasando. Pero, ¿por qué?. ¡Joder!. Hola al tic de los dedos.

-Escuché a Harry hablar con Celia para sacarla información y a Niall leyendo unos archivos tuyos del trabajo.- ¡No! ¡Joder! ¡No, no, no, no!. Niall no puede saber que me dejaron tirada en el altar, pero sobre todo no puede descubrir que yo...¡Eso no por favor!.

-¿Tiene esos archivos en casa?.- Asiente.- ¿Dónde?.

-En el primer cajón de su despacho.- Me levanto de la cama y doy vueltas de un lado a otro de la habitación mientras tamborileo mis dedos en el pantalón.

-¿Qué piensas hacer?.

-¿Tienes llaves de su casa?.

-Sí...

-Voy a ir y voy a coger esos papeles.- Hago un llamamiento a toda mi suerte para que aún no haya leído más allá de mi curriculum.

-¡No puedo dejarte hacer eso!.- Se levanta mirándome con preocupación.

-Julia escúchame. Tú tienes un pasado, ¿verdad?.

-Como todos, sí.- Asiente.

-Vale, pues yo tengo un pasado con un par de sucesos feos. Muy feos. Y no puedo dejar que nadie los sepa porque podría arruinar mi vida en una milésima de segundo. ¿Lo entiendes?.- No quiero tener que hacerla pasar por esto, pero no tengo otra opción. Suspira.

-Puedo perder mi puesto de trabajo, Emily. Piensa en Hugo. ¡Piensa en mí!. Emily, estoy enamorada de Harry, ¿lo entiendes?. Te quiero ayudar, pero no así...Por favor.- La entiendo, la entiendo perfectamente y sé que estoy siendo injusta con ella, así que hago lo que mejor se me da hacer. Llorar. Julia rápidamente se acerca a mí y me abraza dándome toquecitos en la espalda para tranquilizarme.- Lo siento...- Me separo, me limpio las lágrimas y la miro.

-No, no, no. No te disculpes, esto no es para nada culpa tuya. Te entiendo perfectamente.

-¿Qué es eso tam malo?.- Un nudo en el estómago hace que por un momento deje de respirar. Joder, qué mal. ¡Qué mal!.

-No te lo puedo contar...Por favor, Julia no me preguntes.- Asiente repetidas veces.

-Sé cómo puedes ir a su casa. Vamos Emily, ¡piensa un poco!. Le gustas y va a estar deseando llevarte a casa...¿Me sigues?.- ¡Pues claro!.

-¡Eres genial!. Gracias, gracias.- La doy un beso en la mejilla y salgo de la habitación con un único objetivo. Uno: Pongo cachondo a Niall. Dos: Vamos a su casa. Tres: Me hago con los putos archivos y cuatro: Le dejo tirado con el calentón ¡por cabrón!.

Me paseo por la casa buscando a Niall y ya de paso si me encuentro con Celia y le aviso de lo que pasa, mejor. Y si me encuentro con Harry y le doy una paliza tampoco estaría mal. Estoy de muy mala leche a la vez que asustada por lo que puedan descubrir sobre mí. De todas maneras, ¿qué esperan encontrar?. Sin darme cuenta choco con alguien.

-Ay, perdona.

-Emily.- Oh, no. No ahora.- Te he estado buscando. ¿Dónde te habías metido?.- ¿A ti qué cojones te importa?. Estando cerca de este tío me dan ganas de beber, pero no puedo. Tengo un
plan por hacer.

-Bueno, ya sabes...saludando a gente y eso. Perdona, Steven pero tengo algo que hacer.

-¿Algo más importante que tomarte una copa conmigo?.- Mmmm...

-Sí.- Suelta una carcajada y me echa una mirada animal. ¡Pero bueno!.

-Me encanta tu sentido del humor. ¿Bailamos?.- Voy a decir que no, pero me coge de la cintura y me acerca a él moviendo las caderas. ¡Joder, me cago en la puta!. ¡¡Suéltame!!. Pongo ambas manos en su pecho para separarme, pero me aprieta más hacia él. ¿Dónde está el capullo de Niall cuando se le necesita?.

-Suéltame Steven.

-No te hagas de rogar. Sé que te gusta tanto como a mí.

-La verdad es que no. Suéltame, por favor.

-Vamos Emily...Si me has invitado será por algo.- Sonríe y acerca su nariz a la mía. ¿Pero que...?

-Suéltame. Yo no te he invitado, ha sido Celia. Ni siquiera sé quién eres. ¡Suéltame!.- Me da un apretón con su cintura. Dios, me estoy poniendo mala...

-Vamos, nena.- Veo a Louis que me mira sonriendo, no es lo que te piensas Lou. Le digo con la mirada que se acerca y se señala a sí mismo, asiento. Se encoge de hombros. ¡Vamos no me jodas!.

-Ven.- Digo para que lo lea de mis labios.

-¿Qué?.- Leo en los suyos. Ale, se acabó.

-¡¡Que vengas aquí ahora mismo!!.- Suelta un aaah y se acerca a nosotros.

-¿Qué pasa?.

-Dile a este enfermo que me suelte.

-Lo estamos pasando realmente bien.- Le comenta Steven a Louis con una sonrisa.

-Suéltala amigo. Ella misma te lo está pidiendo.

-Solo se está haciendo de rogar.

-Venga tío, suéltala.

-La trataré bien.- Louis suelta un bufido y acto seguido se mete entre amos propinándole un empujón para separarle de mí.

-¡Qué la sueltes coño!.- El baboso de turno maldice y después desaparece de nuestra vista.- ¿Qué ha sido eso?.

-Ni idea.

-¿Qué pasa Ly?. Estás muy nerviosa.- Puto psicólogo de los huevos. Me acerco a su oído.

-Si no me doy prisa esta noche Niall y Harry pueden descubrir lo negro.- Abro los ojos como pocas veces hace y me mira con la boca abierta.

-Con lo negro te refieres a lo...¿negro?.- Asiento. -Pero...¿qué?...¿cómo?.

-No lo sé. Me lo ha dicho Julia.

-¿Qué vas a hacer?.

-Camelármelo hasta que me lleve a su casa y pueda coger los puñeteros papeles.

-¿Qué hace Niall aquí?.- Me doy la vuelta encontrándome con Liam.

-Li.

-No.- Me corta.- Te dije que no quería que pisara esta casa.

-Liam por favor escúchame.

-No Emily, escúchame tú a mí. Te quiero, ¿vale?. Pero no quiero que él esté aquí. ¿Le has visto?, se cree el dueño de algo y me está poniendo enfermo.

-Vale, en un rato me lo voy a llevar. Cálmate.

-¿Tú?. ¿Con él?. ¡Ni muerto!.- Esto me supera.

-Ven aquí.- Susurro entre dientes. Louis detrás de nosotros llegamos a la cocina.

-Emily, ¿qué está pasando?.- Pregunta Liam. Se está enfadando.

-¿Dónde está Celia?.- Miro a Louis que se encoge de hombros.- Esperar aquí.

-¡Emily!.- Me coge del brazo parándome. En este sentido se nota que llevamos mucho tiempo juntos porque en nada nos ponemos muy nerviosos y más si es con cosas de la familia. Me suelto de un golpe.

-¡Espera aquí un minuto, Liam!.- Salgo de la cocina en busca de Celia. Busco por todas partes pero no la encuentro. Como esté con Harry y le esté contando cosas de mí la tenemos. Paso a mi habitación por si acaso está ahí y entonces escucho un gemido en el baño y sé que es ella. Abro la puerta sin ningún reparo y la encuentro sentada en el lavabo con la cabeza echada hacia atrás y con Zayn entre sus piernas.- Celia.- Ni caso.- ¡Celia!.- Me mira como si nada y Zayn para en ese momento.

-Estoy ocupada, Em.- Dice con la voz ronca. Zayn sale de ella y se sube los calzoncillos y los pantalones, nos mira extrañados. ¿Qué quiere?. La he visto en esta situación quinientas veces.- Joder, Emily. ¡Mira lo que has hecho!.

-Sí, ven.- Salgo del baño después de susurrar a Zayn.- Lo siento.

Por fin cinco minutos después estamos los cuatro en la cocina, todos con cara de pimiento rancio. Liam de pie apoyado en la encimera mirándome enfadado esperando una respuesta a su pregunta, Louis sentado en una silla de la cocina mirándose los pies y con ese gesto en la cara que significa que le está dando vueltas a lo que le he dicho y Celia sentada en la encimera colocándose el pelo y enfadada porque le he fastidiado su fiesta privada.

-¿Vas a decir ya lo que pasa?.- Pregunta Celia molesta.

-Harry y Niall están investigando sobre mi vida buscando no sé el qué exactamente. Así que ya sabéis lo que conlleva eso.- Liam y Celia de repente parecen estar interesados y a la misma vez preocupados por lo que estoy diciendo.

-Pero, ¿saben lo negro?.- Pregunta Liam.

-Creo que no, pero Julia me ha dicho donde puedo encontrar los archivos del trabajo donde viene prácticamente todo sobre mí.

-Entonces Niall lo sabrá, él es el jefe.- Comenta Celia.

-Ha venido hace poco, no creo que se haya parado a leer todos mis antecedentes.

-Si hubieses robado los putos papeles en el momento en que se te dijo...- Louis levanta la mirada.

-¡Ya lo sé!. Pero ya no puedo hacer nada. ¿Me vais a ayudar o no?.- Los tres asienten.- Este es el plan.

Una vez contado todos nos ponemos a la obra cual mafiosos en una importantísima misión. Estoy realmente nerviosa y necesito beber, pero me niego a hacerlo. Tengo que estar totalmente cuerda para lo que voy a hacer. Busco a Niall por toda la estancia, ¿cómo cojones voy a empezar a hablar con él si estoy furiosa?. De repente lo veo en la terraza, apoyado en la barandilla marcando los músculos de su espalda ancha y voy tras él. Que Dios nos pille confesados.

-Hola.- Susurro y me pongo a su lado apoyándome también en la barandilla. Me mira.

-¿Necesitas algo?.- ¿Y tú pedazo de capullo?.

-No...es que te he visto aquí y...

-Pues hola, entonces.

-¿Quieres algo de beber?.

-Tengo que conducir.- Que no beba me dificulta bastante la tarea a decir verdad. Asiento y entonces me doy cuenta de que lo mejor para que esto fluya es que le hable con sinceridad. En algún momento teníamos que tener esta conversación y creo que es el momento adecuado.

-Gracias por lo del otro día.- Se encoge de hombros.- Si no llegas a estar allí...no sé...

-Cállate.- Me dice con la mandíbula apretada y entonces entiendo que no quiere imaginarse que hubiese llegado a pasar si él no hubiese estado allí. Yo tampoco me lo quiero imaginar.

-Vi tu nota.

-Ya me lo dijiste.- ¡Qué estúpida estoy siendo!. Suspira.- Sabes que tengo que cuidar de mi hijo. Él es mi prioridad.

-¿Cómo está?.

-Se ha ido unos días a Irlanda con mi madre.- Bien.- ¿Qué te pasa Emily?.

-Yo, ¿a mí?. Nada. No, ¿por qué?.- Se echa el pelo hacia atrás.

-Vale, vamos a dejar una cosa clara: Mientes como el culo.- Me regaño a mi misma por estar tan atascada en la conversación.- Ahora, siento no haber podido estar más tiempo contigo.- Me encojo de hombros.- Pensé que necesitabas tu espacio y yo estaba loco de rabia.

-¿Aún lo estás?.

-Sí. Mucho.

-¿Por qué?.

-¿Por qué?.- Bufa.- ¡Joder!. ¿Quién es ese tipo?. Dímelo Emily, ¿te pegó cuando yo estaba en la habitación?.

-No, no me pegó. Era mi ex.

-Siento si te molestó.

-Sí me molestó. Joder, ¡claro que me molestó!.- Oh sí olvidaba que estaba a punto de acostarme con él en ese instante. Menos mal que no. Dios, estoy muy furiosa y no sé como me puedo estar conteniendo de esta manera. ¡Me cago en todo!. Me muerdo el labio inferior intentando contenerme.- No hagas eso.

-¿Que no haga qué?.- Digo sin saber a lo que se refiere.

-Lo que acabas de hacer.- Vamos a ver como van esas cualidades artísticas mías.

-¿Esto?.- Vuelvo a morder mi labio inferior mirándolo. Me acaricia la barbilla con su pulgar haciendo que la piel de la nuca se me erice. ¡Oh mierda no!. Esto no tenía que ir sobre mí.

-Yo quiero hacerlo.- Me susurra mirando mis labios. Sin pensarlo digo.

-Hazlo.- No sé si lo he dicho por mi objetivo o realmente quiero que lo haga. Me mira con el ceño fruncido, sabe que es raro que yo acepte así como así.

-¿Estás segura?.- Qué pesadito. Pues hijo si no lo haces tú, lo tendré que hacer yo. Me lanzo a sus labios y le beso con fuerza intentado decirle que aquí mando yo y que me las va a pagar. Él pronto se pone a mi nivel agarrándome de la nuca y atrayéndome más hacia él. Pero entonces es él quien coge el mando y ralentiza el beso, me muerde el labio inferior e introduce su lengua en mí haciendo que sienta una sensación extraña en el estómago. Bajo las manos hasta el dobladillo de su camiseta y le meto las manos por debajo acariciando su piel. Se separa levemente.- ¿Has bebido?.- Niego con la cabeza y aunque quiero besarle de nuevo, me para.- ¿Por qué estás así?.- ¿Alguien puede explicarme por qué hay un momento en el que me quiero lanzar a sus brazos y llorar mientras me abraza?. ¡No, Emily!. Él es el culpable, no te montes películas porque él no te va a salvar. Él es el malo de la película, ¡así que céntrate hostias!. Entonces el zorrón que tengo dentro vuelve a salir y se le ocurre una idea genial. Me separo de él totalmente y me hago la inocente.

-Tienes razón.- Susurro.- No sé qué me pasa, mejor voy un rato dentro.- En menos de un minuto estoy de nuevo entre sus brazos.

-Tú no vas a ninguna parte.- Vuelve a besarme mientras el yo de mi cabeza da saltitos de alegría. Pasa a mi cuello bajando por mi escote y le dejo hacer, pone mis manos en mi cintura y se centra en el punto de debajo de la oreja haciendo que emita un suspiro y luego me obligo a recomponerme. Miro hacia el salón y veo a Celia hablando con Harry mientras comparten copa y están muy juntitos. Celia y yo cruzamos una mirada, ella intenta reprimir una risa y yo saco mi dedo pulgar en señal de que todo va sobre ruedas. Espero que Louis y Liam estén entreteniendo bien a Zayn para que no sé de cuenta de lo que Celia está haciendo. Esta vez mandado, claro.


-Sácame de aquí...- Susurro en su boca. Él asiente. No hay mejor cosa que un tio cachondo para que te haga caso.

-Vamos a tu habitación.- ¡Mierda!.

-No.- Me mira frunciendo el ceño.- Niall aquí hay mucha gente y no me siento cómoda...- Toma quinientos quince del plan Emily. ¡Despedido por actriz nefasta!.

-¿Quieres venir a casa?.- Que no suene apresurado...

-Bueno...vale...- ¡Joder!. Quiero pegarme con la pared en la frente, ¡qué mal!. Me coge de la mano.

-Vamos.- Andamos por el salón y salimos por la entrada donde veo a Liam. Le mando una mirada de disculpa por irme y se acerca a mí.

-¿Te vas?.- Asiento. Asiente. Liam sí que es buen actor.- Pásalo bien.- Me da un beso en la mejilla, acompaña de un abrazo y me susurra.- Te espero es la puerta de su portal. Cuando estés bajando, llámame.- Asiento con los brazos a su alrededor.- Ten cuidado.

El camino a su casa en su coche lo pasamos en silencio, pero él pone su mano en mi rodilla y solo la separa cuando tiene que cambiar de marchas. Yo claro mis ideas una vez más en mi cabeza. Cuatro besos, digo que voy al baño, cojo los papeles y desaparezco. Cinco besos, digo que voy al baño, cojo los papeles y desaparezco. Seis...

-¿Estás bien?.- Me pregunta.- Emily de verdad que estás muy rara.- Le sonrío levemente.

-Las secuelas de la gripe.

-Ya veo.- No lo dice nada convencido, más que nada porque no me creo ni yo lo que acabo de decir.

Cuando llegamos a su casa, quiero ir al grano y bajar corriendo a ponerme a salvo en el coche de Liam porque ¡estoy de los nervios!. Y cuando creía que me iba a besar desesperadamente contra la puerta de la calle, va y se sienta en el salón con una copa de algo que no sé lo que es y me mira esperando a que me siente. Así que no me queda otro remedio que hacerlo.

-¿Quieres?.- Señala su vaso.

-No, gracias.- Asiente con la cabeza, toma un trago y se acomoda hacia atrás. Esto no parece que vaya muy bien. Silencio. Eso es todo lo que hay durante un rato en toda la casa. Así que sin alguna razón de peso, le cojo el vaso de la mano, lo pongo en la mesa y me siento encima de él con una pierna a cada lado. Me mira con el ceño fruncido.

-¿Qué haces?.- De repente me siento totalmente ridícula y me avergüenzo de mí misma.

-No lo sé, creí que...

-¿Qué creías?.- Escondo mi cara en el pelo.

-No lo sé.

-¿No lo sabes?. Emily, me gustas. Es obvio, eres guapísima y hay que estar ciego para no ver que tienes un cuerpazo pero, ¿qué es exactamente esta mierda?.- Tierra trágame.- Mírame. Eh, mírame.- Le miro con una vergüenza que creo que nunca he pasado en mi vida.- Tú no eres así, Emily.- Me bajo de sus piernas con la cabeza gacha y todo el plan se me ha ido a la mierda. Ya no sé qué hacer.

-Niall...que yo he venido porque...- ¡No!. ¡No de eso nada!. Me doy puñetazos a mí misma en mi mente. Como se lo cuentes estás muerta, joder.- Porque tú a mí también me gustas.- Esto es un error. Un error de los gordos y yo no estoy metiendo en grandes problemas.

-Ven aquí.- Me sienta en su regazo y me envuelve entre sus brazos.- Sé que no lo estás pasando bien últimamente pero no estás sola Emily. No tienes porque hacer esto.- Oh sí, sí tengo que hacerlo precisamente para no quedarme sola. Mi mente me delata cuando sin quererlo pienso, tengo que hacerlo para no quedarme sin ti. Niall se separa unos centímetros y llega a mis labios con suavidad.- No vamos a hacer nada que no quieras.

¿Por qué se tiene que comportar así ahora?. ¿Por qué no se puede comportar como un capullo?. Como el capullo que en realidad es. Cree que me está ayudando y no es así para nada, al revés, me está haciendo la vida imposible. Yo en realidad no quiero hacer esto por muchas razones, pero el hace que me tenga que comportarme así. Parece que tiene doble personalidad, por mi espalda está investigando sobre mi pasado y haciendo cosas sucias y aquí, ahora mismo, me está besando y diciéndome que no estoy sola y que le gusto. Niall vuelve a besarme mientras al mismo tiempo me abraza. No puedo más.

-E-espera Niall...Necesito ir al baño.- Se separa en el momento y deja que me levante. Y va en serio, voy al baño. Pero voy al baño a mirarme en el espejo y a repetirme a mí misma que puedo hacerlo y que todo va a ir bien. Voy a coger los papeles y voy a esconderlos en casa donde nadie nunca los pueda encontrar. Fin de la historia.

Me quito los tacones y los dejo en el baño. No quiero hacer ruido y si tengo que correr más me vale no tenerlos puestos. Me asomo a la puerta del comedor para asegurarme de que sigue allí haciendo algo con el móvil y vuelvo a esconderme por el pasillo hasta llegar a las escaleras e ir abriendo las puertas. Aún hay algunas habitaciones que no he visto y no lo tengo muy controlado. Como suelen decir a la tercera va la vencida y cuando abro la tercera puerta del pasillo me encuentro con un despacho muy amplio, todo colocado a la perfección y tan limpio que se podría comer en el suelo. No me entretengo mucho en ver como lo tiene, así que voy directamente al primer cajón de su mesa y cuando lo quiero abrir resulta que la llave está echada.

¡Joder, joder, joder!. Vale, Emily relájate. La llave, la llave...voy a la estantería y muevo algunos libros esperando que caiga, pero nada, miro en los cajones del archivador que tiene en una esquina y tampoco. Me doy cuenta de que he dejado la puerta y corro a cerrarla en silencio. Vuelvo a buscar, revuelvo su escritorio y abro una caja donde encuentro una llave y a parte de eso encuentro una foto de Niall y una chica. Ambos se ven jóvenes, muy jóvenes creo que no llegaban ni a los veintitrés. Ella es muy delgada, con el pelo castaño claro y unas facciones muy suaves, cuando la miro la miro la forma de la boca sé perfectamente que es la madre de Hugo. Tienen la boca igual. Niall la tiene entre sus brazos mirándola de reojo y sonriendo como pocas veces hace. Me vuelvo a centrar, dejo la foto, cojo la llave y abro el cajón. ¡Aquí estás!. Lo cojo, vuelvo a cerrar el cajón dejando la llave en su sitio y salgo de la habitación escaleras abajo. Ya no me importa dónde esté Niall, corro descalza hacia la puerta principal y la abro saliendo de la casa y bajando las escaleras del portal todo lo
rápido que las piernas me lo permiten. Mientras corro escaleras abajo buco el móvil en el bolsillo del pantalón y le hago una llamada perdida a Liam. Una vez bajadas todas las escaleras respiro dejando que el aire entre en mis pulmones relajándome cada vez más. ¡Lo he conseguido!.

-Devuélveme eso Emily. Ahora.



jueves, 28 de agosto de 2014

Capítulo 28.

El miércoles cuando me levanto, me doy cuenta de que he dormido mucho más de la cuenta. Son las once y supuestamente soy una chica madrugadora, pero me ha venido bien dormir tanto porque me siento bastante mejor. Obviamente la gripe sigue ahí, pero tengo más energía; así que después de desayunar, darme una larga y relajante ducha y organizar un poco la casa decido irme a la calle. Me enfundo en mi abrigo, bufanda, gorro y guantes y dando un paseo llego al supermercado donde compro lo que necesito para hacer la comida a Liam.

Cuando llego a casa le mando un mensaje de que estoy en casa y que no hace falta que venga a buscarme al trabajo y después me tiro toda la mañana cocinando, no es que sea una profesional en la cocina pero sé hacer algunas cosas que me abuela me enseñó. Mientras corto las patatas se me viene a la cabeza Niall. Realmente quiero pensar que lo que me dijo Lou es lo que le ocurre, pero no sé porque está tan frío conmigo cuando yo misma fui quien le dije que no me quería quedar sola y que se quedara conmigo. Más claro agua. Ahora tengo miedo de su reacción cuando lo vuelva a ver, sé perfectamente que no me va a hacer nada, pero no sé cómo actuar cuando lo vea, no sé si tengo que darle las gracias por cuidarme o darle una bofetada por dejarme sola y luego hablarme como si no nos hubiésemos visto en años. El timbre interrumpe mis pensamientos, corro hacia la puerta y literalmente me tiro a sus brazos cuando lo veo.

-¡Liam!.- Me abraza con fuerza haciéndome subir unos centímetro del suelo.

-¿Me echabas de menos?.- Me suelta riendo.

-Sabes que sí. ¿Qué tal el viaje?.- Le cojo de las mejillas.

-Algo cansado. No, Emily...- Ya sabe qué viene cuando le hago eso.

-Si sé que te gusta.- Acto seguido acerco mis labios a su mejilla y se la beso alrededor de quince veces seguidas. Cuando me separo pone cara de asco haciéndome reír.- Venga pasa.- Cojo una de sus maletas y la meto hasta el salón.

-Qué bien huele.- Sonrío.

-Lo mejor para el mejor.- Después de meter todas las maletas, ambos nos sentamos en la mesa para comer.

-Papá te manda un beso y dice que te llamará.- Asiento.- Em, ¿piensas ir a casa algún día?.- Me encojo de hombros.- Em...

-No lo sé, en Navidad supongo.

-Para lo que quedan dos meses...- Me riñe.- Papá te echa de menos.

-Yo también, Liam pero no creo que tu hermana y tu madre lo hagan.- Frunce el ceño.

-Nuestra hermana.- Corrige.- ¿Mi madre?.- ¡Mierda!.

-No, Liam, quiero decir que obviamente tu madre siempre le va a dar la razón a tu hermana.

-Ya no sois adolescentes ninguna de las dos y tenéis que saber comportaros.- Asiento.

-Intentaré ir algún de estos fines de semana.

El resto de la comida nos ponemos al día con nuestra vida y le cuento como me ha ido a mí, desde el trabajo, pasando por Niall y terminando por Ian, vamos todo el rollo ¡una pesadilla! no lo quiero contar más veces... Su veredicto final es que no le gusta ni un pelo Ian, pero tampoco le termina de convencer Niall, lo que le hace sacar la vena de hermano protector y me hace reír.

-Lo digo en serio Emily.

-Vale hahaha.

-No te rías. Él debe ser tu jefe y punto y mientras esté yo aquí no le quiero ver por aquí.- Abro la boca.

-Pues no te extrañe que aparezca.

-Pues le echas.

-Liam, pobrecito...- Enarca una ceja.

-Emily, ¿te gusta tu jefe?.- No lo sé.

-No.

-Eso espero.- Decido cambiar de tema.

-Esta tarde hay una fiesta.

-¿Dónde?.

-Aquí.- Le corto cuando va a hablar.- ¡A mí no me digas nada!. Ha sido culpa de Celia y Louis, me han enredado.- Niega con la cabeza.

-¿Por qué?.

-Para inaugurar el piso, ¡que por cierto no me has dicho nada! y por tu llegada.

-Ya lo vi en fotos, Em. Fui yo el que te lo mandé.- Ríe.

-También es verdad.

-Pero de todas maneras, lo tienes muy bonito.

A las siete ya tenemos a los pesaditos de Louis, Zayn y Celia llamando a la casa con la escusa de que vienen a preparar todo para la fiesta, que al final terminamos Zayn, Liam y yo mientras Lou y Cel se sientan en el sofá a ver la tele. ¡Tienen una cara muy dura!. Una vez terminado todo, me voy a vestir a la habitación con unos pitillos negros rasgados con una camiseta de media manga a rayas blancas y negras. No voy lo más sexy del mundo para una fiesta, pero ¡joder! estoy en mi casa y me pongo lo que me da la real gana.

-¿A cuántas personas habéis invitado?.- Pregunta Liam. ¡Temo la respuesta!.

-Pocas...- Dice Celia sin mirarnos.

-¡Os mato!.- Grito.- ¿Cuántas?.

-Tal vez...¿cuarenta?.- ¡Cuarenta!.

-No, Lou...recuerda esos últimos...ya sabes...

-Oh sí...pongamos cuarenta y ocho.

-¡Cincuenta personas en mi casa!.- Ambos niegan con la cabeza.

-Cuarenta y ocho.- Me corrigen los dos a la vez. ¡Ugh!. Quiero cogerles de la oreja a cada uno, tirarlos por la ventana y después hacer la fiesta en sus casas.

-Venga Ly no te pongas así, si lo vamos a recoger todo.

-Que sí Em, tú no te preocupes.

-¡Mira, mira!. No me habléis hasta que lleve por lo menos cuatro.- Antes de que empiece a llegar la gente yo ya me he bebido dos porque estoy de los nervios por como me van a dejar la casa y más nerviosa aún por saber a quién han invitado porque ni de coña yo tengo tantos amigos. Estos han sido capaces del primero que se hayan encontrado por la calle lo han invitado.

Un rato más tarde, con la música más alta de lo que yo creo conveniente para seguir llevándome bien con los vecinos, empieza a llegar la gente. No han llegado la mitad y ya hay gente a la que no conozco, pero según Celia son amigos suyos, por lo que supongo que ella tampoco los conoce más de una noche. No creo ni que se sepa el nombre de la mayoría, pero como ya voy algo contentilla, lo dejo pasar.

-¡Emily!. ¿Te acuerdas de Steven?.- Me pregunta Celia con un chico a su lado, que para qué negarlo es guapísimo y tiene un cuerpazo.

-Pues...no.- Celia frunce el ceño.- ¿Qué quieres que diga si no me acuerdo de él?.- Me lanza una mirada asesina. ¡Encima!.

-Perdónala Steven, cuando bebe saca su sinceridad a flote.- Intento reprimir una carcajada.

-Que conste que no estoy borracha.- En serio, no lo estoy.

-Lo que sea. Te presenté a Steven hace un par de años en una discoteca.- ¡Para acordarme!. Literalmente me muerdo la lengua para no soltar algo como: No me puedo acordar de todos los que conoces en una discoteca.

-Pues hola otra vez, Steven.- Me da un abrazo como si nos conociéramos de toda la vida y ya me cae mal.

-¿Qué tal?.- Se separa para mirarme de arriba a abajo.

-Bien, no me puedo quejar.

-Ya veo, ya.- Ahora ya me cae peor y me atrevo a decir que le odio. ¿Por qué se me tienen que pegar todos los gilipollas babosos?. Celia me sonríe y veo que se quiere alejar para dejarme sola con esa cosa, que está muy bueno sí, pero la única neurona que le queda se quiere suicidar. Así que soy más rápida y la cojo de la muñeca dejando que no se vaya de mi lado.

-Eres una pésima amiga.- La susurro entre dientes y después saco una sonrisa falsa hacia ambos.- Creo haber escuchado el timbre. Celia...¿por qué no le traes a Steven otra bebida?.- Y antes de que ninguno se pueda dar cuenta he desaparecido de allí como alma que lleva el diablo. ¡Qué mal!. No me enfado con Celia porque básicamente a lo que se dedica en las fiestas es intentar juntar a personas para que se acueste por alguna razón que afortunadamente desconozco. Voy a la cocina a por más hielos cuando encuentro a Zayn sentado en una silla. Solo. Con cara de cachorrito abandonado. Bebiendo cerveza y mirando cada diez segundos hacia Celia. Se me cae el alma, ¡no se lo merece para nada!.

-Hola.- Le susurro y me siente frente a él.

-Debes pensar que soy un soso.

-Pienso que eres genial.

-Ojalá lo pensará ella también.- La miro por la puerta de la cocina. ¡La madre que la parió!. ¡Está bailando con tres tíos a la vez!.

-¿Crees que te renta?.- ¡Joder, la sinceridad me sale por los poros!.- Quiero decir...Ella es mi mejor amiga, pero Zayn ya sabes como es, ¿de verdad quieres pasar por esto?.- Se encoge de hombros.

-Se supone que estamos juntos, así que eso debe significar que me quiere y que no va a hacer nada que pueda dañarme.

-¡Eres un moñas!. Eh, y que conste que lo digo totalmente en el buen sentido. Zayn a ella le va la marcha, que la piquen y que la reten.- Miro alrededor del salón antes de devolverle la mirada.- ¿Quieres que vuelva a ti?.- Asiente sorprendido.- Vete a bailar con esa chica que no te quita ojo.

-Emily...- Le robo su bebida, no sé qué es pero no me importa. Me levanto y le empujo fuera de la cocina.

-¡Va a salir bien!. Te lo prometo. - Rezo a todos los santos para que salga bien y salgo de la cocina cuando oigo sonar el timbre. ¡Oye más gente ya no, por favor!. Justo cuando he abierto la puerta no me da tiempo a ver quién es y uno que iba bailando me ha empujado hacia afuera haciendo que choque con la persona de afuera.- ¡Joder!.- No levanto la cabeza y ya sé quién es. Ese olor tan embriagador no lo tiene cualquiera.

viernes, 22 de agosto de 2014

Capítulo 27.

Cuando me despierto me encuentro en la cama arropada con el edredón y sin Niall alrededor. Por un momento me asusto, no quiero estar sola, pero luego me doy cuenta de que tengo que ser fuerte y elimino todos los pensamientos negativos de mi cabeza. Me levanto y me dirijo a la cocina. ¡Madre mía! Estoy echa polvo, me siento sin fuerzas, me duele la cabeza de tanto llorar, siento que las mejillas me arden y tengo un nudo insoportable en el estómago. Miro la hora, las siete y cuarto de la tarde y siento que no he hecho nada productivo en todo el día.

En la cocina me encuentro una bandeja con un caldo, un té con los medicamentos que tengo que tomar y una nota que supongo que es de Niall. La cojo y leo.

-Siento tener que irme, pero mi hijo me reclama. Te llamo más tarde.-

No quiero imaginarme nada, pero siento la nota un tanto fría y en cierta manera me molesta. Entiendo perfectamente que se marche porque se tiene que ocupar de Hugo y me parece perfecto que esté más unido a él, pero me hubiese gustado que me despertara para decirme que se iba o que me hubiese dejado un mensaje u otro tipo de nota. Me estoy empezando a emparanoiar...

Después de tomar lo que Niall me ha dejado, organizo un poco la casa. No sé si mañana iré a trabajar, pero Liam viene para quedarse un tiempo y no quiero que encuentre esto hecho un desastre. Entonces me acuerdo que mañana Celia quería organizar una fiesta en mi casa para inaugurar el piso y quiero que la tierra me trague. Estando así no tengo ninguna gana de hacer una fiesta, y menos en mi casa. Decido llamarla.

-¡Por fin te dignas a llamar!. Te he estado llamando a casa durante media tarde. ¡Louis y yo hemos hecho una cita de parejas!

-¿Tú una cita de parejas?.- Antes de que pregunte aclaro.- No digas nada, tengo una maravillosa gripe.

-¡Hostias, Em!. ¿Necesitas algo?.

-¿Vais a acabar muy tarde?.

-¿Necesitas que vayamos?.

-Sí...no os vais a creer lo que me ha pasado...

-Vale, en una hora estamos allí.

En menos de una hora tengo a Celia sentada en una esquina del sofá y a mí en la otra donde detrás tengo a Louis que me rodea los hombros con su brazo. Primero empiezo a contarles todo sobre Niall, bueno todo lo que no sabían y cuando llego al punto donde les cuento que casi me acuesto con él en dos ocasiones, ambos se revolucionan.

-¡Si es que lo sabía!.

-Pero vamos a ver...¿cómo vas a acostarte con tu jefe?.

-¡Pues porque tiene mucho morbo!. ¿O no, Em?.

-Pues...sí...

-¡Pero bueno esto es el colmo!.

-Oye, Louis cállate que tú estás saliendo con una de tus pacientes.- Le recrimino mientras Celia se ríe.

-No me vas a comparar. Llegará un día en que ya no la trate, pero Niall seguirá siendo tu jefe siempre.

-A ver calla que no me entero. Entonces, ¿por qué no os habéis acostado hoy?.- Respiro y saco fuerzas para lo que viene ahora.

-Pues...porque...

-¡Vamos hija!.

-Celia déjala.

-Porque Ian apareció.

-¿¡Qué!?.- Gritan los dos a la vez haciendo que de un brinco del susto.

-Nos estás vacilando.

-Que no, de verdad Celia. Que un amigo le dijo que ahora vivía aquí.

-¿Qué amigo?.- Pregunta Celia cuando a la vez Louis pregunta.

-¿Y qué quería?.

-No me lo dijo Cel. Quiere que le devuelva sus pertenencias.- Celia suelta una carcajada y Louis desde atrás me acaricia el brazo.

-¡Me meo!. Pero si no las tienes...hahahaha.- Sé que se ríe porque todo lo que le joda a él a ella le hace completamente feliz.

-Ya se lo dije, pero dice que no se va a ir hasta que se las devuelva...

-Menudo cabrón...- Dice Louis entre dientes.

-Pero oye, ¿cómo se puso Niall?.

-No lo mata, pues yo no sé porqué.

-Ly, sabes que te va a preguntar, ¿verdad?.- Asiento.

-Tarde o temprano tendréis esa conversación.- Comenta Celia.

-Bueno, se tendrá si yo quiero porque no somos nada.- Louis y Celia se miran con una mirada cómplice pero no dicen nada.- Ahí no acaba la cosa...

-¡Joder!. ¿Más?.- Asiento.

-Le pedí explicaciones y delante de Niall me dijo que la noche de antes se había acostado con otra porque estaba cansado de mí.- El llanto en mitad de la frase vuelve a mí.

-¡Cabrón insensible!. ¡Te juro que como me lo encuentre por ahí lo descuartizo vivo!. ¡Será hijo de puta!.- Es gracioso porque en este momento tengo las dos caras opuestas de mi cerebro representadas en personas. Por un lado tengo al demonio de Celia que suelta improperios por la boca y ya está tramando el plan de cómo acabar con él y por el otro lado tengo al ángel de Louis que me abraza mientras me dice que todo va a ir bien y que no va a volver a aparecer. Después de diez largos minutos escuchando como Celia pone el grito en el cielo Louis decide hacerla callar.

-Cállate ya, pesadita y ven aquí.- Abre los brazos y corre hacia nosotros haciendo un abrazo grupal que me reconforta mucho.

-¡La chupipandi!.- Grita la escandalosa del grupo mientras me da besos por la cara.- Tu sueño se ha hecho realidad Lou. Tienes a dos mazizorras entre tus brazos.- Suelto una carcajada que me llena el alma. ¡Cómo los necesitaba!.

-¡Qué bien lo sabes!.

-Si os pego la gripe no me lo tengáis en cuenta.

-¡Oh sí!. Tóseme un poco en la cara que no me apetece ir a trabajar en unos días.

A las ocho y media pedimos comida a domicilio y la comemos sentados en el sofá mientras ellos se dedican a hacer tontería para hacerme reír y lo consiguen sin ningún esfuerzo. Estoy muy contenta de tener tan buenos amigos como lo son ellos y creo que en cualquier momento me voy a poner a llorar. Eso sí, esta vez de felicidad porque ellos estén conmigo.

-¿Qué tal Zayn?.

-Mmmm...bueno...

-Están saliendo.

-¡Louis!. Te lo iba a contar, ¡pero como este es un bocazas!. No llevamos ni tres días saliendo, pero Zayn está tan contento que le ha faltado tiempo para contárselo a Lou.- Aplaudo sonriendo.

-¡Me alegro mucho!. Zayn es genial y está loco por ti.

-Sí, bueno. Pero poco a poco. No estoy acostumbrada a esto y hay un pequeño problemilla...

-Verás...- Susurra Louis.

-Harry me ha llamado para invitarme a cenar...- Lo dice del tirón para que nos cueste más analizarlo.

-Espera...¿qué Harry?.

-El amigo de tu jefe.

-¡A tomar por culo!.

-Le has dicho que no, ¿verdad?.- Rezo a todos los santos para que le haya dicho que no, pero parece ser que no me escuchan.

-Le he dicho que sí. De hecho, el sábado he quedado con él a las siete y media.

-¡Ale, alegría!.

-Celia, tienes que decirle que no.- El móvil me suena desde la habitación y temo porque ya sé quién es. Me dirijo hacia la habitación mientras detrás de mi Louis y Celia discuten sobre Zayn y Harry. Cojo el teléfono y lo tiro en la cama con el manos libres.- Hola.

-¿Cómo estás?.- Vale, lo de la nota no era cosa mía. Realmente está muy frío conmigo, pero no le culpo. Me ha visto pasar uno de los peores momentos de mi vida y es normal que quiera alejarse de los problemas.

-Mejor.

-¿Leíste mi nota?.

-Sí. Muy aclaratoria, por cierto.

-¿Te has tomado lo que te he dejado?.

-Sí. Gracias.

-Mmm...¿necesitas algo?.- Voy a decir que no cuando Louis y Celia parecen en el marco de la puerta y esta última se tira a la cama gritando.

-¡Sexo!.- Me enfurezco y me muero de vergüenza al mismo tiempo. Pongo una mano en su boca y la lanzo una mirada asesina, cojo el móvil, le quito el manos libres y me lo pongo en la oreja.

-Lo siento, es que Louis y Celia han venido y ya sabes lo graciosa que es.- Le susurro un fuera, pero me hacen caso omiso y además se pegan al teléfono para escuchar lo que dice. ¡Malditos!.

-¿Qué no entiendes de tienes que descansar?.

-Bueno, de hecho estaba tumbada en el sofá.

-Vale.- Mis dos amigos ponen los ojos en blanco y empiezan a hacer caras raras al teléfono. Sí, la verdad es que yo también quiro pegarle una patada en los huevos a ver si reacciona.- Mañana no vayas a trabajar.- No tengo ganas de discutir.

-Vale.

-Bueno, te dejo con tus amigos.- Si no estuvieran le preguntaría que por qué está así y que hay de que no me dejaría sola. Pero lo dejo pasar.

-Vale, adiós.

-Recuperarte, Emily.- Con ese Emily sé que quiere decirme muchas cosas, pero no logro descifrar el qué cuando ya ha colgado el teléfono.

-¡Qué soso nena!.

-Ya. Algo le pasa, pero no sé el qué.

-Pues que está acojonado.- Aclara Louis.- Ly, le gustas y verte pasar por eso sin que él pueda hacer nada para remediarle le ha hecho sentir un inútil.

-¿Tú crees?.

-Claro que sí. Ahora mismo tiene un conflicto con él mismo. Por un lado quiere estar contigo y darte todo lo que necesites, por otro quiere buscar a ese capullo y golpearlo hasta matarlo. Pero por otro lado quiere darte tu espacio y que tú tomes la iniciativa.

-¡Joder con el psicólogo!.- Sí, joder con el psicólogo.- Oye por cierto, la fiesta sigue en pie.

-¡Ah no!. De eso quería hablar. Ya no va a haber fiesta. Uno porque estoy mala y dos porque mañana viene Liam a pasar una temporada a mi casa y no quiero que le agobien.

-Pues mira, ya hay dos cosas que celebrar. El piso y la llegada de Liam.- Apoya Louis.

-¡Sí, fiesta, fiesta!.

-Pues nada...fiesta...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Capítulo 26.

Todos los recuerdos que en algún momento había guardado en algún rincón del cerebro y del corazón y que con todas mis fuerzas había escondido, salieron disparados por cada rincón de mi cuerpo haciéndome sentir la persona más frágil y vulnerable del planeta. No queíra que Ian me viera así, pero sobretodo, no quería que Niall me viera así. Por nada del mundo quería que me viera frágil, esta no era la Emily que conocía y no quería enseñarle mi otra parte. En cambio Ian sí la conocía. Conoce muy bien todas mis partes y me da miedo porque si quiere puede hacerme mucho daño. Siento un rio correr por ambas mejillas y el tic en los dedos está más notoro que nunca. Por un momento inconscientemente miro hacia atrás suplicando
para que Niall se haya metido en la habitación y no haya visto todo este numerito. Respiro al ver que es así.

-¿C-cómo me has encontrado?.- Digo todo lo entera que puedo aunque por dentro esté totalmente destrozada. ¿Por qué ahora?.

-Me lo dijo un amigo.- ¿Por qué parece que tengo yo la culpa de todo esto?. ¿Por qué me hace sentir culpable?. No lo soy, ¡joder, no lo soy en absoluto!.- ¿Dónde has metido mis cosas?.- Ese tono me cae como un cubo de hielos.

-Ian...

-¿Qué?.- Ni si quiera parece enfadado o molesto. Es un tono de pasar de todo y de que le da igual lo que hubo entre nosotros.

-N-no enti-entiendo...

-¿Qué hay que entender?. Vengo a por mis cosas.- ¿Cómo puede ser tan frío?. Es que no logro entender nada, así que sin saber por qué lo hago. Supongo que para poner fin a esto, intento cerrar la puerta de casa y me sonprendo cuando el hace aún más fuerza para abrirla.

-¡Ian!.- Me sale decir, pero no sé ni para qué. Empujo más la puerta hacia el lado contrario al que él está apretando. A decir verdad no sé ni de dónde estoy sacando la fuerza para poder estar compitiendo contra él.

-¡Devuélveme mis cosas, joder!.

-¡No las tengo!. Las he tirado. ¡Todas!. ¡Vete Ian!. Por favor.- Esto último lo susurro en forma de súplica. Me doy cuenta de que debo tener una voz y una presencia estúpida y lamentable.Y después me vuelvo a preguntar por qué lo hizo y me odio a mí misma por lo que en algún momento pude hacer mal.- ¡Te quería, Ian!. ¡Nos íbamos a casar!.- Mis fuerzas se aflojan, él ejerce la misma fuerza y abre la puerta haciendo que me caiga hacia atrás al suelo sintiendo un dolor en la parte baja de la espalda. Mi día no puede ser peor...

-¿Qué cojones crees que acabas de hacer?.- O sí, si puede ir a peor.

-¿Y tú eres?.- Pregunta Ian frunciendo el ceño.

-La acabas de tirar al suelo, ¿qué cojones importa quién soy yo?.- Niall se acerca a mí y me levanta con sumo cuidado. Sin alguna razón de peso quiero que me abrace y me diga que todo va a estar bien, pero lo veo poco probable.- ¿Estás bien?.- Me susurra para que Ian no se entere, cosa que aunque sea una tontería me parece un momento muy íntimo entre él y yo.

-No me voy a ir hasta que no me devuelvas mis cosas.- Las rodillas se me debilitan y Niall tiene que hacer más fuerza por mantenerme en pie.

-Y-ya te he dicho que no las tengo. Ian...¿no crees que merezco una explicación?.- La situación es un tanto irónica. Niall me agarra esperando a escuchar lo que sucede mientras yo espero una respuesta a por qué mi ex-prometido me dejó tirada en el altar. Ian bufa.

-¿Quieres una explicación?. Una explicación, ¿no?. ¡Me acosté con otra la noche de antes!. ¡Ahí tienes tu explicación!.- Si pensaba que nada podía ir a peor, que mi vida ya estaba hundida y que poco a poco estaba empezando de cero, estaba muy equivocada porque a segundo que pasaba sentía que no me iba a poder recuperar de esto. Que el dolor me va a durar para toda la vida y que nunca podré volver a confiar en un hombre y darle todo lo que un día dí por Ian. Niall me apireta más conteniéndose para no ir hacia él y romperle la cara.- ¿Quieres saber por qué?. ¡Porque me cansé de ti!.

-Hijo de puta...- Supe perfectamente lo que venía ahora y por alguna razón no lo paré. Niall me suelta y se tira a Ian hasta tenerlo entre él y la pared. Me caigo al suelo de rodillas y escondo mi cara en mis manos llorando como un bebé. Le agarra de la camiseta y le sube hacia arriba.- ¿Por qué no dices nada ahora?.- Solo puedo oir lo que dicen. Me niego a subir la vista hacia ellos.- Ya...ahora mismo vas a salir de esta casa y no vas a volver a acercarte a Emily. ¿Entendido?. ¿O te lo hago entender?.

Después de eso todo pareció pasar muy deprisa, como si se tratara de un sueño en el que yo no intervengo pero lo puedo ver y escuchar todo. Ian le dio un empujón a Niall y salió por la puerta, Niall lo siguió y en mitad del pasillo del portal se llamaron de todo y creo que hubo algún que otro golpe, pero nada grave. Aunque las ganas no faltaban por ninguna de las dos partes. Escuché a Ian como decía que antes de irse iba a volver a por sus cosas. ¡Dios, que no tengo tus jodidas cosas!. Niall le cierra la puerta en las narices y se acerca a mí, aparta las manos de mi cara para poder mirarme y exclama.

-Emily...¡Joder!. ¿Qué ha pasado?.- Por su cara imagino que debo tener una pinta horrible. La combinación de gripe, enfado, tristeza, confusión y lágrimas no es para nada buena.

Niall me acaricia la mejilla, pone una mano en la parte alta de mi espalda y la otra detrás de mis rodillas subiéndome. Dejo descansar mi cabeza en el hueco de su cuellos y vuelvo a llorar sintiendo un dolor agudo en el pecho. Niall anda hasta la habitación donde me deja en la cama, me tapa con el edredón. Se sienta en el borde de la cama y se quita las zapatillas para después tumbarse a mi lado en la cama y abrazarme fuertemente.

-Niall...- Sollozo escondiéndome entre sus brazos.- S-s-soy una des-graciada.

-No digas eso Emily, por favor.- Me acaricia el pelo mientras me susurra palabras que no entiendo porque las dice en un tono muy bajo y sé que es por que le da pudor. Porque él no es así y está haciendo un esfuerzo enorme por hacerme sentir mejor.

-No me dejes sola.- Le susurro cuando me he relajado un poco.

-Nunca.

sábado, 16 de agosto de 2014

Capítulo 25.

Una vez dentro de casa, Niall hace que me ponga el pijama y me meta en la cama, después desaparece y creo que diez minutos después me quedo dormida.

Me vuelvo a despertar cuando siento un peso en la cama al lado derecho, me doy la vuelta hacia él y poco a poco abro los ojos. Veo a Niall que pone la bolsa de los medicamentos encima de la cama y los va sacando mientras lee lo que es cada cosa.

-Hola.- Me susurra.

-Hola.- Digo con la voz seca y ronca. Rápidamente me tiende un vaso de agua con el iboprufeno.- ¿De dónde has sacado todo esto?.

-He ido a comprarlo mientras dormías. Te he cogido las llaves para no despertarte.

-Vale.

-¿Cómo te encuentras?.

-Me duele la cabeza y tengo un calor horroroso.- Pone la palma de su mano en mi frente y suelta un gruñido.
-La fiebre no te baja, Emily.- Se pasa una mano por el pelo, signo de que está nervioso.- No...no...Joder, esto me supera. ¿Qué hago?.- Suelto una sonrisa.

-No pasa nada, Niall. Puedes irte si esto te supera. Me voy a poner bien.

-No, porque esto es mi culpa. Necesito y quiero cuidarte.- Quiero...¡vaya!. Lo miro a los ojos y él me responde con su mirada al mismo tiempo sintiendo una electricidad entre los dos.

-En ese cajón.- Le digo señalando un cajón de la habitación.- Hay toallas pequeñas. Coge una, la empapas en agua fría y me la traes.- En poco tiempo hace lo que le digo y se vuelve a sentar a mi lado en la cama. Le cojo la toalla.

-¿Para qué la quieres?.

-Ahora me la paso por la cara para quitar el sudor y ver si me baja la calentura de la cara.- Cuando me dispongo a hacer lo que le he dicho, me la quita de la mano.

-Yo lo hago.- Es increíble lo profunda que es su voz aún cuando está diciendo las cosas con cariño. Lentamente me pasa la pequeña toalla por la frente, los pómulos, para después ir bajando por el cuello y más adelante por el escote. Y aunque una tenga una gripe de caballo pues no es de piedra y mirarle mientras lo hace, ¡me pone muchísimo!.

-Para...- Lo digo tan bajo que parece un pensamiento. En realidad no quiero que pare. Lo va haciendo más despacio y se convierten en caricias por el escote. Opto por cerras los ojos.

-Lo siento...- Sé que se refiere a lo de anoche, pero ahora no puedo ni quiero pensar en ello. Y en el fondo sé que lo he perdonado desde el minuto uno, aunque esté enfadado con él y quiera mantener mi orgullo. A siento levemente.

Sin esperarlo Niall deja la toalla en la mesilla y me acaricia el mentón hasta llegar a mi barbilla. Abro los ojos para mirarlo y lo veo contemplando mis labios mientras con delicadeza posa su dedo pulgar por mi labio inferior y se muerde su labio. Creo que ahora tengo menos fuerzas de las pocas que tenía y la cabeza me da vueltas, pero en un acto reflejo coloco mi mano en la parte de detrás de su cabeza acariciando su pelo, lo que hace que Niall se acerque a poco centímetros de mí. Mi cabeza me grita ¡apártale!, pero mi corazón me susurra que lo bese.

-¿Qué quieres pequeña?.- ¿Qué que quiero?. ¡Pues está claro!. Besarle hasta que se me duerman los labios y que luego me haga el amor hasta no poder más, pero no. Eso no puede ser. Así que opto por la vía más fácil y moral.

-Abrázame.- Susurro mientras miro sus ojos azules. Sin necesidad de decir nada esconde su cabeza en mi cuello aún con mi mano acariciando su nuca, su mano acaricia el mi cuero cabelludo lo que hace que la piel se me ponga de gallina. Esto es insufrible.

-Te voy a pegar la gripe.

-No me importa.

-¿No te importa?.

-No, en absoluto.- Pega su cuerpo más al mío de lado.

-¿Por qué no?. No creo que quieras estar en mi lugar.

-Porque estoy justo donde quiero estar.- Levanta su cabeza hasta mirarme y sin tiempo a reaccionar pega sus labios a los míos y me da un beso suave, sin prisas. Se aparta un poco y me mira para luego volver a besarme, pero después de unos segundos lo aparto aunque sin mucha gana. Esto no está bien por muchas razones, la principal porque se supone que estoy enfadada con él.- ¿Qué pasa?.

-Niall que no...

-¿Que no qué?.- Adiós al Niall que hace que la piel se me ponga de gallina. Hola al Niall que me saca de quicio.

-Que esto no está bien.

-Vale, Emily. No voy a discutir.- Se levanta de la cama y recogiendo las medicinas sale de la habitación diciendo.- Voy a hacer algo de comer, duérmete.

-Oye, yo me dormiré cuando me de la gana.

-Pues haz lo que te de la gana, ¡como siempre!.- Cierra la puerta de la habitación de un portazo haciendo que de un bote. Juro que me tumbé en la cama y respiré profundo tres veces, juro que intenté todo lo posible por no hacerlo, pero no pude, mi enfado en ese momento era mucho superior y no sé si por la pastilla me había hecho efecto o mi propio enfado era mayor que la fiebre y el malestar. Pero con las mismas, me levanto de la cama, me pongo las zapatillas de estar por casa y la chaqueta y abro la puerta de la habitación buscándole cual psicópata. Lo veo en la cocina rebuscando entre los cajones y me enciendo aún más, ¿por qué tiene que estar rebuscando en mi casa?.

-¿¡Qué cojones te pasa!?.- Niall al escuchar mi voz para de revolver, y lentamente se gira frunciendo el ceño.

-¿Qué no entiendes de quédate en la cama hasta mañana?.- Miro hacia un lado reteniendo mis palabras y lo vuelvo a mirar. Me es imposible hacerlo, ahora mismo no tengo filtro mental.

-¡Menuda gilipollez!. Yo hago lo que me de la gana, a ver si se te mete ya en la cabeza. ¿Quién te crees para tratarme así en mi propia casa?.

-¿Cómo dices?.- Se enfurece aún más que yo si cabe.

-No eres tú el que tienes derecho a enfadarte.

-¿Ah no?.

-¡No!. ¿Te recuerdo lo que hiciste anoche?.- Aprieta los puños en sus costados, se echa el pelo hacia atrás y su respiración se acelera.

-Ya te he pedido perdón.

-¡Te has marchado!. Y no contento has dado un portazo.

-No me he ido a ningún sitio. Estoy aquí, sigo aquí. Contigo.

-Yo no te lo he pedido.- En un acto reflejo da un puñetazo a la mesa y suelta alguna que otra maldición. Después me mira a los ojos como nunca antes me ha mirado y ni siquiera sé cómo explicarlo.

-¿Sabes lo difícil que me lo estás poniendo, Emily?.- Esta vez su voz se ha relajado y me habla con un punto de tristeza lo que hace que yo una vez más vuelva a empezar a caer.

-Sabes que no soy como las demás.- Asiente y da dos paso firmes hacia mí.

-Lo sé. Créeme lo sé muy bien.- Un paso más y ya me tiene donde quería.

-No soy como esas guarras con las que después de una copa y una carantoña se van a la cama contigo cual perro con su dueño.- Suelta una sonrisa e intenta ponerse serio de nuevo. Me acaricia la mejilla y echa el pelo hacia atrás.

-Vale.- Sin poder hacer nada para remediarlo me coge de los muslos y me sube a la encimera para instantes después lanzarse a mi boca. Pega su cuerpo al mío y yo enrollo mis piernas a su cintura notando el bulto de su entrepierna. ¡Joder!.- Emily. Creo que nunca he deseando a nadie tanto como te deseo a ti.

Sin dejar que mi cabeza me juegue malas pasadas lo beso en los labios cogiéndole la cara con ambas manos y después meto mis manos por su chaqueta para quitársela junto con la corbata que acaban en algún lugar de la cocina. Niall ataca mi cuello con sus labios y me deja algún que otro mordisco que me hace estremecer.

-Estamos bien jodidos.- Susurro mientras saco la camisa de su caro pantalón y él asiente sin separarse de mi cuello. Baja hasta la clavícula y después la parte alta del pecho, separándome un instante me quito la camiseta y me quedo en sujetador. Niall me mira a la cara donde antes de dejar un mordisco en mi labio inferior me susurra.

-Joder nena, qué guapa eres.- Con sus manos baja por mi escote hasta mi ombligo haciéndome cosquillas y después me toca los pecho encima de la tela del sujetador. Me abrazo a él haciendo que su bulto crezca aún más y beso su cuellos mientras tiro levemente del pelo y él me acaricia la espalda jugando con el broche del sujetador. En un momento de lucidez le susurro.

-Vamos a la cama.- Me mira, me mira y me mira mientras me ocupo de desabrocharle la camisa.

-¿Estás segura?.

-No.- Frunce el ceño.- Pero quiero hacerlo. Hazme el amor, Niall. Lo necesito.

-Yo también lo necesito, nena.- Me coge de la parte alta de los muslos haciendo que su entrepierna choque contra la mía y ambos soltamos un gemido. Me abrazo a él mientras camina hacia la habitación, cuando de repente el timbre suena tres veces seguidas.- ¡Me cago en la puta!.- Ale, ya estoy de mala leche y al ver la cara de Niall adivino que quiere matar al que está detrás de la puerta. El timbre vuelve a sonar.

-¡Que ya va!. Métete en la habitación.- Le digo a Niall. Cojo la camiseta, me la pongo y con cara de mala leche abro la puerta de la calle. Cosa que no debí hacer, porque de un momento  a otro, toda la coraza que había formado en mi vida de unos meses hasta hoy se rompió dejándome ver débil.- Ian...



miércoles, 13 de agosto de 2014

Capítulo 24.

El despertador con la canción de Roar de Katy Perry me levanta de la cama a las seis y sin ser consciente de nada de lo ocurrido anoche y que en menos de un par de horas voy a tener que volver a verle me meto en la ducha y dejo que el agua me relaje. O bueno, al menos lo intente.

Siento como si la noche de ayer hubiese sido la noche más larga y tormentosa de mi vida. No me la puedo sacar de la cabeza y secuencias diferentes de la noche se repiten en mi cabeza una y otra y otra vez y es bastante frustrante porque no quiero pensar en nada de lo ocurrido, quiero dejar la mente en blanco y obviar todo. Pero no puedo. Agradezco por una parte que Niall me protegiera y se preocupara por mí, ¿pero hasta ese punto?. No podía dejar que llegase a ese punto, por Dios, ¡somos personas adultas!.

Cuando me dirijo a la cocina a por el desayuno me pesa todo el cuerpo, tengo un dolor de cabeza alucinante y me cuesta mantener los ojos abiertos, supongo que será por todo el estrés y cansancio de ayer. Después de beberme una taza hasta arriba de café con poca leche, a ver si así espabilo de una vez, salgo de casa con un sufrimiento horrible.

-Buenos días.- Digo cuando paso al despacho de Niall sin levantar la cabeza. En cuanto lo digo me llevo la mano a la garganta. ¡No puede ser!. Estoy ronca, ¿pero qué...?. Niall desde su despacho frunce el ceño hasta tal punto que parece tener una única ceja. ¡Vamos no me jodas!. ¿Cómo voy a estar ronca?.

-Emily, ¿te encuentras bien?.- Lo miro sin contestar y me siento en mi mesa para después ponerme a trabajar o más bien hacer que trabajo. ¿Por qué me habla y más con esas confianzas?. Quiero decirle cuatro cosas bien dichas, pero no lo hago por dos razones: No quiero perder más la voz y me da vergüenza mirarle a la cara. ¡Joder!. Ayer por poco no me acuesto con él. ¡Con mi jefe!, y lo peor es que estaba más que dispuesta a hacerlo si no hubiese sido tan capullo.

A las once, después de apenas tres horas de trabajo, tengo que parar por un momento, quitar la vista de los papeles, el teléfono y el ordenador y cerrar los ojos mientras me masajeo las sienes. ¿Por qué siento que están dando un concierto de Heavy Punk en mi cabeza?. ¡Es horroroso!. Una llamada entra y sin muchas ganas de lo que viene siendo nada la contesto.

-Despacho del señor Horan, ¿en qué puedo ayudarle?.- Intento no forzar mucho la voz para que no se me note que la tengo hecha una porquería, pero aún así creo que no funciona.

-¿Emily?.- ¿Para qué llama Harry al despacho si tiene su número privado?. Yo es que hay cosas que no entiendo.- ¿Estás mutando?.- Dice antes de soltar una carcajada. Miro a Niall de reojo que parece estar muy atento de unos documentos y le susurro.

-Vete a la mierda, imbécil.
-¿Qué pasa, niña?. ¿La mamada que le hiciste ayer al señor Horan te ha dañado las cuerdas vocales?.- Abro los ojos y la boca sorprendida por lo que ha dicho.

-Eres un bruto, Harry. Y cuando te vea voy a matarte, ¿tú cómo sabes que ayer estuve con él?.

-Porque soy su amigo. Ahora, pásamelo. Eres una secretaria bastante pésima.- Me enfurezco.

-¿Por qué?.

-Porque no tratas a las personas como debieras. Ahora, pásamelo.- Sin pensarlo dos veces y sin importarme las consecuencias cobre mi voz grito.

-¡Mira Harry no te pases porque no estoy de humor!. Así que métete tus gracias y tus faltas del respeto por el culo, ¡antes de que yo te meta mi tacón por él!. ¿Entendido?.

-Tres, dos, uno...ahí va.- Sin tiempo a reccionar y preguntar qué narices dice Niall me agarra del hombro, me quita el teléfono de las manos y antes de contestar me dice.

-Emily, por favor no fuerces la voz. Siéntate en mi silla, en un minuto estoy contigo.- Hago caso a lo que me dice porque después de haber gritado como lo he hecho no me siento ni con  fuerzas para respirar.

Me siento en la gran silla de piel negra de Niall, bueno prácticamente me recuesto en ella. Un escalofrío me da de repente, pues qué bien...De lejos oigo a Niall discutir con Harry, pero no hago mucho caso a la conversación. No soy tonta y sé por qué Harry lo ha hecho; me apuesto lo que sea a que después de lo ocurrido anoche Niall llamó a Harry y le contó todo, él ha llamado esta mañana para ver cómo estaba yo y al escuchar mi voz ha visto la oportunidad perfecta de picarme sabiendo que Niall me iba a defender y así
que termináramos felices y comiendo perdices. Pero se va a quedar con las ganas.

Una vez acaba de hablar con Harry, cuelga el teléfono y me mira. Yo hago como que no sé que me está mirando, pero aún así yo también lo miro a él y por lo que veo no ha debido pasar  una buena noche. Sus ojeras marcadas y su constante movimiento de manos en su pelo rubio me dicen que está cansado y frustrado. Justo como yo me siento. ¿Por qué me tiene que dar pena  que esté así si tendría que estar enfadada?. ¡No es justo!. Aún me siento con la niña pequeña de ayer, no sé qué hacer ni qué decir con él. Siento como cuando un padre regaña a su hija y esta se enfada, luego se entristece y luego espera a que su padre vuelva para abrazarla y decirla que todas cometemos errores, pero que la sigue queriendo de todas maneras. Y es absurdo este sentimiento, porque yo mi cabeza no necesita que Niall vuelva, pero mi corazón sí. Afortunadamente para mi cabeza y para desgracia de mi corazón la primera siempre manda en mí.

-Emily.- Niall se acerca a mí y poniéndome un mecho de pelo detrás de la oreja, frunce el ceño y vuelve a posar la mano en mi frente.- Joder...nena, estás muy caliente.- Como si de un  delirio se tratara suelto una pequeña carcajada. Esto no puede ser más surrealista. Yo, sentada en su silla deseando pillar una cama y dormir por el resto del día y él, con cara de preocupación diciéndome que estoy muy caliente. Sí...- Lo digo en serio. Vamos, coge tu abrigo, nos vamos al médico.- ¿¡Médico!?. ¿He oído médico?.

-¿Al médico?.

-Sí. No puedes estar así, Emily. Ni si quiera entiendo cómo has podido venir a trabajar.

-No quiero ir al médico, Niall. No, por favor.

-¿Por qué?.

-Porque no. Porque me dan miedo.- Me coge de las manos y me levanta de la silla. Va a por mi abrigo y se encarga de ponérmelo abrochando hasta arriba.

-Eso es una absoluta tontería.- Si tú supieras...Me pone un gorro que supongo que será el suyo porque mío no es y entrelazando sus dedos con los míos me dice.- Vamos.

Cuando hemos llegado a la sala de espera del médico no me quedan uñas y tengo un manojo de nervios en el estómago. No tengo nada en contra de los médicos es solo que cuando era pequeña tuve una muy mala experiencia y desde entonces me prometí a mí misma que iría al médico cuanto menos mejor. El doctor dice mi nombre y Niall entra conmigo, quiero decirle que no entre pero por la mirada que me echa sé que sabe que se lo voy a decir y sé que se va a negar en rotundo. Total que no quiero montar un espéctaculo en medio de la consulta y lo dejo pasar.

-Dígame señorita Bell, ¿qué la ocurre?.- Miro a Niall sentada al lado mía y subo las manos a la mesa para que pueda ver mi tic en los dedos. Al verlo asiente.

-Verá Doctor, anoche se fue a la fiesta del agua y después no quiso taparse.- Me parto contigo...pienso.- Con lo cual esta mañana se ha levantado con fiebre, ronca, dolor de cabeza, de ojos y le pesa todo el cuerpo como si estuviese arrastrando piedras.- Si yo no le he dicho nada de lo que me duele, ¿cómo lo puede saber?.

El doctor me hace pasar a la camilla donde me mira de arriba a abajo los ojos, la garganta, los oído, la tensión, la temperatura. Vamos que no me mira el culo yo no sé por qué. Cuando ha quedado satisfecho se siente en su mesa y empieza a escribir en el ordenador una barbaridad de cosas. Vamos a ver, que me diga algo ya, ¿no ve que estoy de los nervios?. Cunado lo que creo que son recetas empiezan a salir nos mira y me dice.

-Deberías estar en la cama por lo menos hasta mañana al mediodía ya que tienes treinta y nueve y medio de fiebre y la garganta irritada. Los dolores de cabeza y cuerpo son unos síntomas claves en la gripe y si notas náuseas, escalofríos, mareos o ronchas en la piel también es normal.- ¿Y si me muero también es normal?. ¡Porque vaya tela!.- Te he mandado iboprufeno, unas pastillas para el resfriado, unos caramelos con medicamento para la garganta, unas gotas para la nariz y otras para los ojos. Bebe mucho líquido, no tomes alimentos fríos, no bebas y no fumes. Eso es todo. ¿Alguna pregunta?.- Sí, ¿puedo vivir?. Ambos negamos con la cabeza y dándole las gracias salimos de la consulta.

Una vez llegamos al coche lo ojos se me cerraron sin ni siquiera quererlo, la fuerza se me escapaba por momentos y cada vez tenía menos ganas de nada. Solo dormir, dormir, dormir y aunque me sonase extraño a mí misma necesitaba sentirme querida, necesitaba esa sensación de que no estás sola, que alguien se preocupa por ti y que va a estar ahí contigo. Y en ese momento se podría decir que Niall lo cumplía, de una manera extraña, pero lo hacía. No sé en qué punto de la carretera me quedé dormida.

-Emily...- Siento una mano acariciándome el hombro.- Em, hemos llegado a tu casa.- Cuando intento abrir los ojos, la luz me hace un daño tormentoso y los tengo que volver a cerrar. Dios, ¡qué dolor de cabeza!.

-Dios...

-Vale, no abras los ojos. Te voy a llevar, ¿sí?. Espera aquí.- Minutos más tarde me coge en brazos, meto mi cara en su cuello y aspiro disimuladamente su olor, lo que sin saber por qué, me resulta reconfortante, cuando llegamos busca mis llaves para subir a casa. Una vez arriba, me suelta para que pueda abrir la puerta de mi casa.

-Gracias por todo.- Susurro. Entro en casa y cuando hago el intento de cerrar la puerta, la agarra, entra y murmura.

-Pequeña, no me voy a ir hasta que te recuperes.




lunes, 11 de agosto de 2014

Capítulo 23.

Una vez montados en el coche ya estamos discutiendo y...¡mira que es difícil que nosotros discutamos!.

-Pues si no quieres ir, ¡voy yo sola!. ¿Qué te crees que necesito a alguien?.

-No vamos a ir. Punto.- ¡Dios!. Cómo me pone y me cabrea a la vez.

-¿Qué prefieres dejarme en mi casa y cuando te vayas me vaya yo sola de fiesta o acompañarme ahora?.- Frunce el ceño.- Elige.- Suelta un gruñido y se da por vencido.

-Solo un rato.- ¡He ganado, he ganado!.

Una vez hemos llegado, me coge de la mano y aunque me intento soltar para ir a bailar no lo hace hasta que llegamos a la barra y me hace sentar en una de las butacas. Me siento bastante intimidada a decir verdad, porque no me quita la mirada de encima y analiza el local como si de una misión se tratara. ¡Y me pone de los nervios!. Decido relajar el ambiente.

-Dos rondas de chupitos para el rubito y para mí.- Le pido al camarero y en unos instantes lo tenemos delante de nosotros.- Vamos a brindar.- Pone los ojos en blanco.- ¡Por el sosainas de Niall!.- Bebo de un trago y dejo que el líquido ardiente pase a través de mi garganta, deseando ahora con más ganas bailar.

-No te pases.- Dice después de beber el chupito. Me bebo el segundo de un trago y poniendo los brazos arriba moviéndolos alternativamente grito.

-¡Vamos a bailar!.- Niall me mira de arriba a abajo.

-No.- De un golpe bajo los brazos y me cruzo de brazos con una cara de amargada total.

-¿Por qué no?.

-Porque no voy a bailar.- ¿Ah sí?. ¡Pues que empiece la guerra!.

-¿Seguro?.

-Y tanto.

-Bien.- Sin decir nada más vuelvo a subir los brazos y al compás de Rather Be me meto en la pista de baile y me dejo llevar por la música.

Todo lo que siento es gente a mi alrededor moviéndose y disfrutando del momento, y por un momento logro dejar mi mente en blanco y bailar sin importar lo que puedan decir sobre mí. Ni siquiera creo que lo esté haciendo de una manera muy decente, pero me da absolutamente igual todo. Cuando la canción acaba y empieza otra miro a Niall, está sentado en el mismo sitio donde le dejé con una bebida en la mano por la mitad y sin quitarme la mirada de encima. ¿Me ha estado mirando durante toda la canción?. ¡Madre mía qué vergüenza!

Pero no me da tiempo a reaccionar porque un chico me da la vuelta desde detrás y sonriéndome se pone a bailar conmigo, yo feliz le sigo por dos razones: Quiero fastidiar a Niall y quiero bailar con el chico porque me parece majo y está bueno. El chico tiene una marcha alucinante, se mueve como muchos quisieran hacer y me mueve a mí cómo le da la gana cosa que me hace reír.

Al darme otra vuelta, me deja mirando hacia Niall y sin quererlo se me va la mirada a sus ojos. ¡Mala idea!. ¡Pero que muy mala idea!. En cualquier momento va a echar chispas por los ojos,  fuego por la boca y humo por las fosas nasales. Se ha bebido todo el contenido de otra copa de un trago, creo que esta es su segunda sin contar los dos chupitos. Cuando el chico me vuelve a gigar para mirarle lo único que pienso es ¡la que me va a caer es menuda! y ¡yo paso de aguantar a un borracho!. El chico me pega a él con el cambio de la canción y ya me imagino a Niall soltando insultos a diestro y siniestro.

-¿Cómo te llamas, guapa?.- Pienso en Niall por un momento. Me da pena, pero al mismo tiempo quiero hacerle sentir como él me hizo sentir con Deborah penes y otras muchas veces que me saca de mis casillas. Así que llevando mis labios a su oído digo.

-Emily, pero puedes llamarme Em.- Pensando mejor, eso sobraba.

-Owen. Bailas muy bien, Em.- ¡Bueno este!.

-No mejor que tú. ¡Menudo ritmo!.- Ambos nos reímos con una carcajada y al echar la cabeza hacia atrás choco con alguien.- Ay, perdona.- No me giro para mirarlo, pero segundos después la misma persona me ha agarrado de la muñeca y ya no hace falta que me gire para ver quién es. Conozco muy bien ese tacto protector y seguro. Me giro quedando cara a cara con él, más cerca incluso de lo que esperaba quedar. Pero él, sin intimidarse lo más mínimo me acerca más a él.

-¿Qué crees que haces?.- Me parta un mechón de la frente y mirando por encima de mi cabeza le dice Owen.- Búscate otra.- ¡El rey de la manada ha llegado!. Owen parece entenderlo muy bien, porque en un instante ha desaparecido de mi vista.

-Estaba bailando.- Niega con la cabeza.

-Eso se llama zorrear.- Me separo de él.

-¿Me acabas de llamar zorra?.- Frunce el ceño.- ¡Pues tú eres un cabrón!.

-¿Algo más?.

-Un gilipollas y un estirado.- Asiente.

-Nos vamos.

-No quiero irme.

-Emily, no me toques los cojones. Nos vamos.- Bien, pasamos al plan B. Me pego a él pasándole los brazos por su nuca y hago que se mueva a mi ritmo. Él sin pensarlo pone sus manos en la parte baja de mi espalda y pega nuestras caderas en un intento de estar lo más pegados posible. Sin tener que ponerme de puntillas por lo tacones, que por cierto los quiero mandar a  freír espárragos, llego con los labios a su mejilla donde reparto besos hasta llegar a su mandíbula lo que hace que Niall suelte un gruñido. En mi mente río, tengo el control y me gusta.

-¿Aún te quieres ir?.- Sin ninguna contestación por su parte su una mano a mi costado y con la otra ocupa la mitad de mi espalda. Le dejo un beso húmedo en el cuello y después un pequeño mordisco que hace que suelte una sonrisa de lado. ¡Joder cómo me pone!.

De repente las tornas cambian y ahora es él el que devora mi cuello sin ningún tipo de pudor. Empieza repartiendo besos húmedos por todo el lateral de mi cuello hasta donde empieza la clavícula y después se centra en el hueco debajo de mi oreja. ¡Me cago en todo!. Esto no debería ser así, yo debía tener el control y enloquecerlo a él, no al revés y lo peor es que me encante y no quiero que por nada del mundo pare.

-Como me dejes marca te mato.- Le susurro antes de darle un mordisco en el lóbulo de la oreja. Pone ambas manos en la parte más alta de mis muslos y me pega de nuevo a él, con lo que puedo notar su erección. ¡Joder, joder, joder!.

-Como me dejes así, te mato yo a ti.- Me río con una carcajada, pero la cosa no tiene gracia. Lo que había empezado como un juego por mi parte, se ha convertido en algo muy serio e íntimo y no sé dónde vamos a acabar pero es estos momentos no me preocupa porque quiero hacerlo.

-Niall, sácame de aquí.- Me mira a los ojos y después los labios, me lo muerdo tentándole. Pone sus dedos en mis labios y lo libera de mis dientes suavemente.

-No te imaginas lo que me estás haciendo.- Acto seguido captura mis labios con los suyos en un acto de posesión. Me besa con fuerza y a la vez con tacto, me besa de una manera que nunca han hecho y me revolotea el estómago. Esto ya no sé si me gusta tanto. A ver, ¡que no me puedo enamorar!. Poco a poco me suelta los labios y cogiéndome de la mano me lleva entre la gente hacia la salida.

Pero como siempre, si no nos pasa algo el destino no se queda a gusto. Él delante y yo detrás agarrada a su brazo lo sigo hasta que un chico que bajo mi punto de vista debería dejar de beber ya, tropieza tirándome toda la bebida al escote haciendo que el líquido caiga hasta mis pies. Suelto el brazo de Niall para intentar secar algo con mis manos, como si fuera posible. El chico se para y con la boca abierta mirándome por lo que acaba de hacer se acerca a mí y me dice.

-¡Joooder!. L-lo siento.

-Está bien. No te preocupes, de verdad no pasa nada.- Sin esperarlo pone sus manos en mi camiseta y hace un intento de secarla. ¿Qué cree que está haciendo?.- Vale, para.

-E-spera...- Va subiendo sus manos por mi blusa y aunque intento quitarle las manos de encima me es imposible porque emplea toda su fuerza en según él ayudarme. Justo antes de llegar a tocar mis pechos recibe un empujón que lo manda tres pasos más lejos de mí. Niall. Pero no contento con eso, se acerca a él y lo coge de la camiseta.

-Te ha dicho que pares.

-Intentaba ayudarla, gilipollas.- Niall ladea la cabeza y suelta un chs. Después de eso, todo pasa muy deprisa. Veo el puño de Niall llegar a su cara, no sé bien qué punto y al otro chico impactar contra el suelo.

-No necesita tu ayuda.- Me veo corriendo hasta él intentado separarle.

-Niall, déjale. Lo ha hecho sin querer, joder.- Se levanta, se da la vuelta y hace una cosa que no imaginé que ni por asomo podría hacer.

-¿¡También te ha tocado sin querer!?. ¡No seas tan estúpida!.- Al decirme eso me siento como una niña pequeña e indefensa. Siento que todo el mundo me mira y lo único que quiero es salir de ahí y esconderme en mi casa. Ahora sé lo que siente Hugo cuando Niall se comporta así con él y no se siente nada bien. Salgo de allí cuando siento que las lágrima amenazan con salir en cualquier momento.

El aire de la calle impacta rápido en mi piel haciendo que un escalofrío me recorra todo el cuerpo, tener toda la ropa mojada no ayuda para nada la verdad. Respiro hondo intentado por todos los medios relajarme y no llorar, pero me es imposible porque cuando me doy cuenta ya tengo las lágrimas rodando por mis mejillas. Ahora lo único que pido es que Niall no me encuentre así. No me gusta que me vea llorar. No me gusta que me vea débil. Saco el móvil lo más rápido que puedo y pido que un taxi venga a por mí, me avisa que como mucho en diez minutos tendré uno. Mientras espero de pie me abrazo a mí misma intentando darme calor, pero no lo consigo de ninguna manera.

-¿Dónde estabas?.- Niall se pone a mi altura y me mira. Está enfadado pero cuando ve que estoy llorando su gento es de confusión.- Emily...

-Déjame.- Susurro con un hilo de voz ya que no tengo fuerza para más.

-Vamos, te llevo a casa.

-No. He pedido un taxi.

-Emily...- Suspiro cansada.

-¡Vale ya Niall!. ¡Déjame!. Por favor, déjame en paz. No más por hoy. ¿Cómo se te ocurre pegarle?. Ha sido sin querer, estaba borracho y ni siquiera sabía lo que hacía. ¿Qué te pasa?.

-No soporto como otro te toca.

-¡Estaba borracho!.

-¡Con más razón!. Si no sabe beber, que no beba.- Me limpio las lágrimas como puedo.- Estás helada.- Me encojo de hombros.- Espera aquí.- Minutos después aparece con su chaqueta que la ha traído del coche y me la pone encima. Pero rápidamente me la quito.

-No la quiero.

-Por favor. Te vas a enfermar.

-¡Que no la quiero he dicho!.- Asiente. El taxi para en frente mía. ¡Por fin!.

-Déjame que te lleve yo.- Niego con la cabeza y antes de marcharme digo.

-¿Sabes lo que pasa?. Que ya me había imaginado que acababa la noche contigo haciendo el amor, pero tú siempre de una manera u otra lo terminas jodiendo todo.

lunes, 4 de agosto de 2014

Capítulo 22.

Ambos nos miramos a los ojos durante unos instantes. Opto por bajar la vista, ¿piensa hacer algo?. ¡Porque me está poniendo de los nervios!. Vuelvo a levantar la vista y lo veo en la misma posición que hace un minuto, me mira con la misma intensidad y sigue sosteniendo la rosa de la misma manera. ¿Qué le pasa?. Finalmente suspira y me la tiende.

-¿Es para mí?.- Sonrío ilusionada. ¿A quién no le gusta que le regalen una flor?. Pero la sonrisa se me quita de un plumazo cuando sin una pizca de humor me dice.

-¿Ves a alguien más por aquí?.- Miro hacia ambos lados y sin cogerle la flor de la mano pongo mis brazos en jarras y frunciendo el ceño cual madre a su hijo le medio grito.

-¿Te costaba mucho decir sí, la vi y me acorde de ti o algo parecido?. ¡Eres un borde y un sosainas!.- Ahora es él quien frunce el ceño. ¡Ya estamos todos!. Él, su mala leche y su gesto característico y yo, mi chulería y mi legua suelta.

-¿Quieres la maldita flor o la tiro?.- ¡Ugh!. Se la cojo de un manotazo y con todo mi morro la huelo y se la devuelvo.- ¿Qué haces, Emily?.

-No la quiero.

-Ahora te la quedas.

-¿Por qué?.

-Porque es un regalo que te he hecho y quiero que te la quedes.- Se la vuelvo a coger y mientras me monto en el asiento del copiloto, le miro y le comento.

-No te soporto.

-Ni yo a tu lengua viperina así que no la saques mucho a pasear no vaya a ser que te la corte.- Cierra mi puerta y se da la vuelta para montar en su asiento.

En el camino casi me da por poner la radio a mi aire y ponerme a cantar como una histérica lo que sea que echen en la radio, pero me corto en el último segundo. Por el momento no tengo más ganas de disfrutar con él, a ver si llegamos al postres sin que le haya tirado un cuchillo entre ceja y ceja. Lo miro de reojo, ¿cómo una persona puede conducir de una manera tan sexy?. Su mano izquierda no se aparta de la palanca de cambios y la otra sujeta el volante con seguridad. Lo miro a la cara, se humedece los labios y achinando los ojos dice.

-¿Qué?.

-Nada.

-Pues deja de mirarme.

-¿Te resulta incómodo?.

-No.

-¿Te pongo nervioso?.

-Emily...

-Así que te pongo nervioso...

-Más quisieras.

-Ehhh, ¿qué es eso de tratar a tu secretaria como si fueras un adolescente?.- Me espero cualquier tipo de contestación por su parte, pero en vez de eso suelta una carcajada que hace que yo también me ría.- Me gustas más cuando te ríes.

-Te gusto poco, entonces.- Sonrío mirando hacia el cristal de mi ventana.

-Anda calla y conduce.

Cuando llegamos al restaurante me doy cuenta que es el Oxo Tower Restaurant. Un restaurante precioso a la altura del rió, todo envuelto por cristaleras desde donde se puede ver gran parte de Londres, como es de noche se pueden apreciar todas las luces y me encanta. Niall comunica que tenemos una mesa reservada a su nombre y nos acompañan a nuestra mesa que afortunadamente está justo al lado de una de las cristaleras. ¡Soy feliz!.

-¿Te gusta?.- Me pregunta cuando nos sentamos. Sonrío.

-Me encanta. Muchas veces he querido venir, pero como comprenderás mi sueldo de secretaria no me da para estos lujos.- Cojo la carta y la ojeo en un intento de poder cambiar de conversación, pero me la quita de las manos y hace que lo mire.

-Si no te importa, yo pediré por los dos. Disfruta de uno de tus pequeños lujos.- ¿Ha dicho uno?. ¿Eso significa que piensa darme más?. ¿O es que yo quiero creer que me va a dar más?. Asiento, desecho todos los pensamientos y me dejo llevar por la magia del restaurante, de Niall y de la ciudad de Londres.

En un rato empiezan a llegar platos, uno detrás de otro y yo sin cortarme un pelo como de todo. Pero Niall tampoco se queda atrás, ¿cómo puede comer así y estar tan bueno?, si es que hasta para comer es sexy.

-Una libra por tus pensamientos.- Río mientras trago y después de beber un poco de vino le contesto.

-Realmente, no los quieres saber.- Levanta las cejas con una sonrisa y sigue comiendo.

 Entre plato y plato hasta que llega el postre hablamos de cosas sin mucha importancia aunque en todo momento estoy de los nervios a causa de sus miradas. ¡No para de mirarme!. Aunque por otra parte he de decir que me gusta.

-¿No echas de menos Irlanda?.- Pregunto mientras esperamos por el postre. Rezo para que no me mande a paseo.

-Irlanda es un sitio muy especial para mí.- Se me llena el alma de felicidad cuando me muestran las cosas que realmente le gustan.

-¿Hugo también es irlandés?.

-Sí. Nació allí y su madre era irlandesa.

-¿Era?.- ¡Mierda, mierda!. Eso no lo quería decir. Va a ser verdad que me va a tener que cortar la lengua.

-Sí, era. Emily, la madre de Hugo falleció cuando mi hijo tan solo tenía cinco meses de vida.- Tierra trágame...Soy consciente de que me he quedado mirando a un punto fijo como una tonta sin saber qué decir o siquiera pensar cuando el camarero trae dos postres diferentes con dos cucharitas.- Emily, ¿te encuentras bien?.- Asiento como puedo.- No era mi intención hacerte pasar por eso, pero me has preguntado tú.

-Sí, sí claro. No te preocupes estoy bien, de verdad.- Asiente serio.

Empiezo a comer mi postre y aunque no se me ha olvidado nada de lo que ha dicho, el postre está tan sumamente bueno que hace que me relaje.

-¿No piensas comer?.- Le pregunto a Niall que aún no ha comenzado el suyo.

-Prefiero verte a ti.

-¿A mí por qué?.- Se encoge de hombros. Clava su cuchara en su postre y me la acerca a la boca. Lo miro confusa.

-Pruébalo.- Abro la boca. ¡Joder, este está aún mejor!.- ¿Qué tal?.

-Está buenísimo, Niall.- Se ríe.

-He de pedirte disculpas, pensé que serías una de esas mujeres que se quitan de comer para estar perfectas.- Me echo hacia atrás en la silla.

-Créeme que me gustaría, ¿pero quién se puede resistir a esto?.- Miro su plato.- ¿Te lo vas a comer?.- Niega con la cabeza.- Bien.- Cuando lo voy a coger para comérmelo sin ningún remordimiento, me para.

-Abre la boca.- Frunzo el ceño, sé que si protesto me quedo sin postre y ¡no estoy por la labor!.

-Ogh Dios...lo que hay que hacer...- Abro la boca como me ha pedido y me va dando su postre hasta que le hago parar.- Vale, Niall voy a reventar.

-¿Vas a dejar todo esto?.

-No. Te lo vas a comer tú.- Rápidamente me limpio la boca, cojo mi cuchara y le meto un trozo de postre en la boca. Sé que no está contento con que lo haga pero ¡que se aguante!.- ¿A qué está bueno?.

-Tú si que estás bu..- No le dejo acabar la frase porque le meto otra cucharada en la boca manchándole parte de la nariz.

-Por favor señor Horan, no sea grosero.- Miro la hora. Las diez.- Vamos, límpiate nos vamos de fiesta.- Frunce el ceño, coge la servilleta y se limpia en el lado equivocado. Sin paciencia por mi parte, le cojo la servilleta de la mano y le limpio.- Ya está, vamos llama al camarero para la cuenta y vámonos.

-No vamos a ir a ningún local.

-¿No?.- Niega con la cabeza muy seguro de sí mismo.- Oh, sí. Ya te digo yo que sí.

domingo, 3 de agosto de 2014

Capítulo 21.

A la mañana siguiente cuando llego a la oficina veo a Niall, pero aunque él me mira yo paso de saludarle. Si quiere que se acerque él, yo no tengo nada que decirle. Así que con las mismas me siento en mi mesa de trabajo y hago lo que debo. Mi trabajo. Estoy cansada de él, ¡se acabó!. Él es mi jefe y yo su secretaria, se acabaron los jueguecitos y las tonterías. Bastante  mal trago pasé cuando me dejaron tirada en el altar para ahora sin quererlo enamorarme de Niall. ¡Me niego en rotundo!.

-¿Lo pasaste bien anoche?.- Levanto la mirada de los papeles que tengo en la mesa. Me lo ha preguntado a mí, obviamente, pero ni siquiera es capaz de mirarme cuando me habla. Opto por seguir su ejemplo.

-Mejor que usted seguro que no, señor.- Lo miro de reojo y veo que tiene el ceño fruncido. No le gusta que en esta ocasión le trate de usted, pero me da igual.

-Acércate.

-Tengo trabajo.

-Acérquese, señorita Bell.

-No.

-Emily...

-Pero vamos a ver, ¿qué quiere?.

-Que se acerque.- Pongo los ojos en blanco. Este hombre me desquicia y lo peor es que no sé cómo lo hace que siempre consigue que le siga el juego. Me levanto de mi silla y me acerco a su mesa. Su mesa nos separa.

-Ya estoy. Como habrá observado he tenido que andar días para llegar hasta aquí.- Ironizo. Suelta una sonrisa.

-Ayer me lo pasé muy bien.- ¿Para esto me quiere?. ¿Para restregarme en la cara como lo pasó de bien con la golfa esa?.

-Pues ya sabe, llámela esta noche.

-¿Quién está hablando de Deborah?. Anoche lo pasé muy bien....contigo.- Mi corazón a mil por hora y mi tic en los dedos hacen que sepa que estoy nerviosa y emocionada por lo que me ha dicho. Me apuesto lo que sea a que ya me ha llegado el rubor a las mejillas y maldigo porque tenga este poder sobre mí. Aún maldigo más porque me guste esta sensación. Y ya no os podéis imaginar lo que maldigo cuando se levanta, se apoya en su mesa y me arrastra con él hasta quedar encajada entre sus piernas y sus brazos alrededor de la parte baja de mi espalda.

-Se te da muy bien hacer...esta cosa.- Señalo el poco espacio que queda entre nosotros. Sonríe sin quitarme la mirada de encima.- ¿Cuántas veces al día lo llevas a cabo?.

-Te invito a cenar esta noche.

-Guau, ¿mi jefe invitándome a cenar?.- Asiente.- No, gracias. Llama a Deborah.

-¿Celosa?.- Le doy un leve golpe en el pecho para alejarme de él, pero me sujeta con más fuerza.

-¿Yo?. Já. Ella fue la que se comió mis babas, ¿recuerdas?.- Suelta una carcajada echando la cabeza hacia atrás y ya no le hace falta hacer nada más para que tenga toda mi atención puesta en él. Acerca sus labios a mi oído y en un susurro me dice.

-No hicimos nada.- Susurrando también pregunto.

-¿Me lo tengo que crees?. ¿En serio me tengo que creer que jugasteis a la oca en vez de acostarte con ella?.- Se separa para mirarme y con un tono normal me dice.

-Hablamos un rato en mi despacho, ella quería más pero yo la paré. Por respeto a mi hijo y por respeto a ti.- El corazón lo tengo en la garganta, pero como a chulita no me gana nadie  ahora la que coge el mando soy yo.

-¡Qué considerado!.- Me separo dos pasos de él.- Tonto de ti.- Frunce el ceño. Ni si quiera sé porque estoy haciendo esto, por dentro estoy tan feliz de que anoche no haya hecho nada, pero aún estoy enfadada con él por todo en general.

-Esta noche cenamos.

-No.

-Sí. Cenas conmigo. A las siete y media te recojo.

-Pobre de ti, vas a ir a recogerme para nada porque no voy a ir.- Digo mientras me vuelvo a sentar en mi mesa. Pero él ya ha vuelto a su trabajo haciéndome creer que para él no existo.

A la hora de comer llego a mi casa del trabajo con la bici y no dejo de pensar en lo que me ha ocurrido. Cuando he ido a recoger la bici y le he quitado el candado he mirado hacia arriba, a las grandes cristaleras del despacho de Niall y me estaba mirando. De pie, con el gesto serio y las manos metidas en los bolsillos de sus caros pantalones negros. No me lo quito de la cabeza y resulta bastante exasperante. Después de haber comido y recogido todo, cojo a Pepis, la subo al sofá conmigo y juego con ella un rato hasta que me suena el teléfono de casa.

-Desaparecida...

-¿Desaparecida yo?.- Se ríe con una carcajada.- ¿Qué tal todo?. Te echo mucho de menos, Liam.

-Todo muy bien, pequeña. Tengo muy buenas noticias, ¿quieres saberlas?.

-¡Pues claro!.

-Me han cambiado a la sucursal de Londres.

-¿¡En serio!?. ¿Eso quiere decir que te mudas aquí?.

-Sí, en serio. El miércoles me tienes allí.- Sonrío plenamente feliz.

-Oye, ¿tienes donde quedarte?. Ya sabes, mi casa es tu casa.

-La verdad es que me vendría bien quedarme un tiempo contigo hasta que organice todo...

-No se hable más. Tú prepa...Espera un momento.- Estiro el brazo para coger mi móvil que vibra. Cuando veo quién es, solo me sale decir.- Liam, luego hablamos. Te quiero.- Dejo que vibre un buen rato, pero el tío es insistente. Finalmente lo cojo.- ¿Qué quieres pesadito?.

-Solo era para recordarte que a las siete y media estoy allí.

-Bien, pues yo te recuerdo ¡que no pienso ir!. ¡Plasta, que eres un plasta!.- Miro el reloj. Las seis menos cuarto. Va a venir, es que sé que va a venir y la vamos a tener.

-Hasta luego, Emily.- Cuelga el móvil dejándome con la palabra en la boca. Oh...Niall, te vas a arrepentir.

A las siete siete y veinte estoy más que preparada. Con el pelo suelto peinado con la raya en medio cayendo en ondas informales, una falda negra de tablas por encima de la rodilla y una blusa blanca con el maquillaje justo y unas plataformas negras que va a ser imposible que aguante con ellos toda la noche espero a que Niall llegue. Mientras que espero mando un mensaje a Celia.

Si te llamo esta noche es que estoy en la cárcel por escándalo público ;)
¿Qué vas a hacer pedazo de guarra?.

El telefonillo suena y me tardo más de lo que se tarda en llegar al portero, así para fastidiar un poquito.

-¿Sí?.

-Baja.- ¡Qué soso!.

-No, no quiero propaganda, gracias.- Reprimo una carcajada. Emily, si es que te gusta picarle luego te quejas.

-Emily baja si no quieres que suba yo.

-Ya voy hombre...¡qué poquito sentido del humor!.- Antes de guardar el movil en el pequeño bolso respondo a Alex.

Ya te contaré. Si salgo viva, claro.

Bajo las escaleras intentando no matarme con los tacones hasta llegar a la puerta de la calle. Cuando salgo, lo veo apoyado en la puerta del copiloto con unos pantalones negros pitillos y una camiseta blanca ¡madre de Dios!. ¿Por qué vamos conjuntados?. Mi pregunta me hace reír mientras me acerco a él.

-¿Qué te hace tanta gracia?.- Me hecho hacia atrás, señalo mi ropa y después la suya.

-Tú dirás.- Al darse cuenta sonríe de lado.

-Me gusta.- Ya. Y a mí también y eso es un gran problema. De repente su mano izquierda que hasta este momento estaba tras su espalda la saca y no me puedo creer lo que tiene. Parpadeo. ¡No puede ser cierto!. ¿De verdad Niall Horan me va a regalar una rosa roja?.

viernes, 1 de agosto de 2014

Capítulo 20.

-Holaaaaa.- Cuando Deborah entra y la oímos decir eso de esa manera todos ponemos mala cara y creo que más de uno queremos decirla adiós bonita. Se escucha un hola general, pero nadie se levanta, excepto yo. ¿Cree Niall que esto me molesta?. Pues sí, ¡me molesta mucho!, pero no le voy a dejar que lo vea.

-Encantada, soy Emily.- La doy dos besos que ella acepta y sonríe.

-Deborah.

-La señorita Bell es mi secretaria, Deb.- ¿Deb?, ¿en serio?. ¡Buag!. Asiento.

-No creí que fuera un dato importante.- Comento de manera simpática, pero por dentro estoy que trino. Deborah penes ríe y con un movimiento de mano me dice.

-Yo soy su novia.- Niall frunce el ceño pensando que no le veo, pero le he visto. ¡Pues ahora te jodes!.

-¿Desde cuándo?.- Harry se da la vuelta en el sofá y la mira con una ceja levantada. La miro, por un momento se la iluminan los ojos a causa de que Harry la habla pero cuando la dice.- Bueno, ahórratelo, no me interesa.- Su mirada vuelve a ser felina. En cambio es ahora cuando Julia controla su risa.

Diez minutos después Niall y Deborah han desaparecido escaleras arriba, Zayn ha ido a llevar a Alex a su casa y a saber qué más....¿tal vez una reconciliación? y Louis se marcha también porque ha quedado con Eleanor para tomar una copa. Me pregunta si quiero que me acerque a casa, pero le digo que no, que vaya tranquilo y ya me contará. Julia a las once se lleva a Hugo a la cama que antes de irse nos da un abrazo a Harry y a mí y pregunta.

-¿Quién era esa que ha venido?.

-Deborah pen.- Julia lo mira de manera asesina y se calla sonriendo.- Deborah.

-¿Va a quedarse mucho tiempo aquí?.

-No lo creo.

-¿Es como siempre?.- No quiero escuchar esto.

-Básicamente viene siendo eso.- Harry se rasca la nuca nervioso.

-¡Vaya putada!.- ¡Olé el niño!.

-Suficiente. A la cama.- Corta la conversación Julia. Cuando Harry y yo estamos solos sentados en el sofá dice.

-La verdad es que es una gran putada.- Asiento.

-Esto siempre es así, supongo.

-Y ahora ya no es tanto. ¿Por qué te crees que Hugo me quiere tanto?.- Lo miro a los ojos.- Mientras Niall no pisaba la casa en tres días Julia y yo nos hacíamos cargo del niño.- Oh Dios... y yo que me creía que sabía algo y en realidad no tengo ni idea de nada.

-¿Conoces a Julia hace mucho?.- Asiente.

-Fui el primero que la conoció. Es amiga de mi hermana y cuando se quedó en paro en la empresa que trabajaba se lo dije a Niall y la contrató.

-Muy bonito por tu parte.- Le sonrío. Harry es extraño, a veces me cae bien y lo quiero abrazar cual peluche y otras veces me cae mal y le quiero matar cual asesina. Se encoge de hombros.

-A veces creo que hice mal. Ha tenido que tragar muchas cosas y aunque ella diga que no, sé que ha visto cosas que nadie más sabe.- Yo también lo creo.

-¿A ti te gusta Julia?.- Yo más directa que una bala. Sonríe mirándome a los ojos.

-No quieras saber más de lo debido, niña.- En ese momento Niall baja con Deborah por las escaleras.- ¿Ya te vas?.- Cuando la habla se la vuelven a iluminar los ojos y asiente.- Pues me alegro, porque la estancia aquí se me estaba haciendo muy incómoda contigo rondando.- Baja la cabeza y sale del comedor hacia la puerta principal. Niall no dice nada, ¿qué pasa?, ¿que se la suda?.

-¿Por qué la tratas así?.

-Porque si ella se cree superior a otras personas, yo también soy superior a ella. No te fíes Emily.- Y aunque no me ha dicho por quién es, estoy segura de que lo dijo por Julia. Niall vuelve a aparecer por el comedor y dispuesto a subir las escaleras le grito.

-¡Oye tú!.- Se gira con el ceño fruncido.- ¡Sí tú!. ¿Cuándo piensas llevarme a mi casa?.

-¿No sabes dónde está la puerta?.- ¡Será chulito!.

-Me has traído tú.

-Cierto. No he dicho que vaya a llevarte de nuevo.

-Oye, ¿pero de qué vas?.

-De hecho, se te ve muy a gusto con Harry.- ¡Pero bueno!. Dispuesta a darle más por culo digo.

-Pues sí. Mucho.

-Para...- Me susurra Harry. Pero ya he cogido carrerilla y no hay quién me pare.

-Creía que venías desfogado de arriba. ¿No ha sido lo que esperabas?.- Va a hablar pero lo corto.- O...¿No ha sido lo que ella esperaba?.

-¿Qué estás queriendo decir?.

-Que no das la talla.- Harry intenta reprimir una carcajada.

-Buenas noches señorita Bell.- Sin más sube las escaleras y segundos después se oye como cierra una puerta.

-Qué cabrón...- Murmuro para mí misma.

-Vamos anda, te llevo.