martes, 30 de diciembre de 2014

Capítulo 43.

Miro en dirección a Liam que intenta no mirar a Niall porque obviamente está enfadado con él y no sabe si va a poder controlarse. En realidad, no sé si quiero hablar con él, tal vez si estuviera sola le dejaría que hablara, pero aquí...ya no con Janet que me da igual, si no con Liam porque sé que esto le ha molestado en muchas ocasiones y yo misma le dije que no volvería a pasar...

-N-no puedo, Niall.- Mira hacia atrás desesperado y se tira de la parte de atrás de su pelo.

-Emily, por favor. Lo siento...Dios. Te echo de menos. Mucho.- Siento una presión fuerte en el pecho y tengo ganas de llorar, pero ¡que me caiga un rayo si Janet me ve llorar!. Me veo dando dos pasos hacia atrás cuando Niall se acerca a mí y entonces me doy cuenta de que le tengo un poco de miedo. No miedo a que me vaya a hacer daño físicamente, si no miedo a que vuelva a arrastras mis sentimientos con él. No fue fácil para mí decirle que le quería y horas después de habérselo dicho me pidió no muy amablemente que me fuera. Sé que estaba asustado. Bien, yo también lo estaba y las cosas podrían haberse hecho de otra manera.

-No es el momento de esto. Márchate, por favor.- Susurro al filo de las lágrimas. Liam me agarra de la muñeca y me veo siendo arrastrada hacia la cocina mientras que le levanta el dedo a Niall para que no se mueva y dice.

-Un momento.- Una vez en la cocina cierra la puerta.

-No sé que hace aquí.- Me apresuro a decir siendo todo lo fuerte que me permite mis propias lágrimas para que no salgan disparadas.- Yo no le he pedido que venga, Liam, te lo juro..

-Chss, chss.- Me coge la cara con ambas manos y me aparta el flequillo de los ojos.- Hazlo, Em. Si tienes la necesidad de hacer, hazlo. No encuentras un amor recíproco todos los días.- Chasqueo la lengua.

-Él no está enamorado de mí.- Siento una lágrima rápida corrar por mi mejilla, es tan densa que de la barbilla me cae al escote y sigue cayendo hasta que se encuentra con el cuello de la camisa. Decir eso me ha dolido mucho, pero supongo que la verdad duele.

-No llores. No llores, Emily. Sé la chica fuerte que tú misma te han enseñado a ser y abre los ojos, cielo. Él está aquí por ti, porque te quiere y porque es un cabrón que sabe que la ha jodido pero bien. Y por mucho que me cueste reconocerlo, sé que él puede ser ese hombre para ti. Emily, está en tus manos.- Me atrae a su pecho y me abraza a la vez que me susurra.- Puedes volver al salón y hablar con él tranquilamente o puedes pedirme que lo eché y se marchará.- Me abrazo al cuello de Liam más fuerte cuando siento que empiezo a tiritar de los  nervios. ¿Él está aquí por mí? Sí, lo está. Pero esto no es tan fácil como hablarlo y listo porque sé que va a volver a pasar, esto va a pasar una y otra vez y no estoy preparada para ello. Puede ser fuerte para mí si me lo propongo, pero estar con Niall significa tener que se fuerte por mucho más que por mí y no puedo. Simplemente no puedo. Tanto es así, que solo de saber que está a una pared de distancia me está dando un ataque de ansiedad.- Respira como te han enseñado.

-No puedo.- Intento coger más aire del que me está permitido, pero me es imposible llenar mis pulmones de oxigeno. Agarro el brazo con fuerza a Liam.

-Emily por favor, respira. Respira conmigo.- Insipiro y respiro a la vez que Liam, aunque me es casi imposible y entonce el tic está en mis dedos haciendo que la mente se me noble.- Joder, Emily por favor no me hagas esto. Necesito ir a por la pastilla, Emily...- Abro los ojos sabiendo a que me tengo que enfrentar si se marcha al cuarto de baño a por las pastillas y niego repetidas veces con la cabeza apretándole aún más.- Va a salir bien, te lo juro.- Por muy cabezona que me ponga sé que lo necesito y cuanto más lo alarguemos peor será para mí.- ¡Niall!.- Grita por encima de mi costosa respiración. Parece como si lo hubiese estado esperando por en menos de veinte segundos la puerta de la cocina se abre de un golpe y entra quedándose parado con los ojos abiertos de par en par.- Eh, espabila. No la hables, sujétala como la tengo yo y respira con ella.- Liam espera a que Niall se acerque, pero ese momento no llega. Entonces mi corazón vuelta a palpitar muy fuerte y hace que se me vuelva a nublar más la mente, lo que trae que intente respirar con más fuerza y al no poder me ponga más nerviosa.- Joder, ¿vas a venir?. Te necesita.- Creo que me mira y luego mira a la puerta.

-Voy a...

-Ni se te ocurra.- Le avisa Liam. ¿De verdad iba a avisar a Janet?.- Esto no es un juego, gilipollas. Agárrala y respira con ella si no quieres que acabe en el hospital con tres tranquilizantes y una bombona de oxigeno.- No sé exactamente lo que pasa a continuación, pero ya no siento los brazos de Liam a mi alrededor si no los de Niall, que están tensos. No sé quién está más nervioso, si él por tener que respirar a la vez conmigo o yo porque no logro tranquilizar mi respiración.

-Lo siento...- Susurra. Niego apretándole el brazo. ¿Está de coña?.- Oh, perdona. Joder, ¿por dónde iba?.- Inspira.- Ah sí, respira...inspira...- Liam llega, le aparta de mí, me mete la pastilla en la boca y una vez tragada utilizo el inhalador pudiendo de una vez por todas respirar con más facilidad. Liam me acompaña al salón donde ya no hay nadie y me sienta en el sofá.

-Creo que te debes marchar.- Le dice de forma calmada Liam a Niall.- Si ella quiere, ya te llamará.

-No pienso dejarla así.

-Oh, bien. ¿Y qué se supone que harás si le vuelve a ocurrir?.- No sé dónde está cada uno porque tengo los ojos cerrados, pero sea como sea esto va a acabar rápido.

-Me voy a quedar.- Liam suelta un bufido.

-Vete.- Digo aún con los ojos cerrados. No sé por qué, pero sé que ambos me están mirando con el ceño fruncido.- Niall, vete por favor.- Dos minutos después la puerta de la calle se abre y se cierra con un portazo que hace que el sofá donde estoy rebote. Si he sido capaz de superar esto, voy a ser capaz de superar a Niall. Me levanto y con un.- Me voy a la cama. Buenas noches.- Desaparezco.

Durante la semana iba al trabajo a ver como pasaba el tiempo, porque a decir verdad hacía menos que nada y el fin de semana sólo salí para llenar el vaso de agua y a abrir la puerta a Liam una vez porque se olvidó las llaves dentro. Todo el mundo me llamaba y me preguntaba cómo estaba y cómo iba a pasar las Navidades lo que hizo que me pusiera más estresada y deprimida. No es que no me gusten las Navidades, sino que pienso que son un momento muy romántico y no quiero salir a ver cómo las parejas se demuestran su amor mientras yo estoy así. No se come delante de los pobres y punto. Pero el domingo por la tarde no me pude escapar de la conversación ''nos vamos a casa de papá.''

-Tal vez...yo podría ir un par de días más tarde y así puedo quedar con mis amigos antes...

-No, Emily. Papá te espera para Noche Buena, además luego tendrás que ir a ver a tu madre. Sé una hija cariñosa por una vez en el año.- Suspiro sabiendo que tiene razón. Que no quiera ir con mi padre no significa que me tenga que comportar así con mi madre. Además, en realidad la echo de menos.

-Vale...¿cuándo nos vamos?.

-El martes.- Responde Janet.- Pero Liam, a lo mejor quiere estar con Niall deja que se vaya el miércoles.

-No es asusto tuyo, Janet.

-Ya veo que te va a faltar tiempo para llegar a casa y contarle todo a tu madre. ¡Qué novedad!.- ¿He dicho que estoy bastante irascible y no me callo ni una?. Bueno, pues ahí está.

-¿Yo?.- Pregunta indignada.- Nena, encima de que te estoy haciendo un favor...

-No los necesito, gracias.- La sonrío con ironía.

-Venga, basta ya.- Nos para Liam.- Em, ¿cuándo saldrás de casa de papá?.

-El viernes por la mañana.- Me levanto y por el pasillo susurro.- Si es que no muero en el intento.- Sin importarme que Janet me oiga.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Capítulo 41.

Narra Niall.
Decir que estaba enfadado era poco. De hecho, no era enfado lo que sentí, si no decepción por mí mismo; tanto fue así que volví a casa, me senté en el sofá y esta era ya la quinta vez que leía el email de dimisión de la señorita Bell. Mi Emily. Yo sabía que esto no podía salir bien, que iba a ser una completa catástrofe, pero aún así lo intenté... 
Julia se asoma un poco por la puerta del salón y cuando me ve allí sentado frunce el ceño. Poco después vuelve, se sienta en otro de los sillones, se cruza de brazos y me pregunta.
-¿Qué has hecho?.- Doy gracias a que Harry no está aquí ahora. Me imagino su pregunta: Niall, imbécil, ¿qué has hecho?. 
-La he fastidiado.
-Eso ya lo veo, pero, ¿hasta que punto?.- Sé que Julia no es nada de tonta y tanto ella como yo sabemos que el tema del cual estamos hablando es sin duda Emily.
-Esta mañana me ha enviado su carta de dimisión.- Abre la boca de par en par y sube las cejas.
-¿Q-qué ha pasado?.
-Que soy un gilipollas, eso ha pasado.- Julia chasquea la lengua y acto seguido se levanta del sillón y se pone a mi lado acariciándome levemente la rodilla. Sé que esto puede verse raro, quiero decir no suele haber una relación muy estrecha entre el dueño de la casa y la asistenta, pero bueno, tampoco suele haber relación entre secretaria y jefe y ya ves.- Discutimos el fin de semana, llamó a Liam y desapareció. Bueno, realmente yo le dije que se fuera porque soy un puto cobarde.
-Lo siento Niall, pero no lo entiendo.
-Le conté lo que ocurrió cuando nació Hugo y...
-¿Y ya estás otra vez con la pena?.- Se levanta estirándose los pantalones.- Pues perdona, pero hizo bien en irse. Aquí el único que tiene pena por ti eres tú mismo, y hasta que no pases página ella no va a volver.- Sin decir nada más se marcha del salón. Lo peor es que tiene razón.
Buscar una nueva secretaria durante una eterna semana fue un completo infierno, ninguno ya fuera hombre o mujer se adaptaba a lo que yo estaba buscando. Aunque claro lo que yo quería tenía nombre y apellido. Primero vino una chica muy joven y no duró ni un día, no era mala, pero era su primer trabajo y no podía estar perdiendo el tiempo en enseñarla todo desde el principio. No tenía ni tiempo ni ganas. El segundo duró dos días, el primero muy bien, pero el segundo le pillé viendo vídeos de animales en youtube y si se creía que era un gilipollas integral lo llevaba claro. Después de unas siete entrevistas más, me decidí por una mujer que rondaba los cuarenta y tantos, sabía de lo que iba y no me iba a dar ningún problema. Eso sí, ese mismo día la mesa volvió a estar fuera de mi despacho.
Emily no me contestó ni al móvil, ni al teléfono, emails...ni tan siquiera por medio de Julia o Harry. Estaba desaparecida y yo desesperado. Dormía más bien nada, comía porque Julia me obligaba, hablaba por mi hijo y evitaba lo más que podía el despacho porque la veía por todas partes. A tanto llegó mi desesperación que me ví en el coche dirección a su casa un viernes a las tres de la mañana. El corazón me latía tan fuerte que parecía que estuviera a punto de salírseme del pecho. Oí que alguien se movía dentro y caminaba hacia la puerta.
-Emily.- Poco después se abrió la puerta dejándome ver a una chica que no tenía ni el más parecido a Emily.- Perdona, me he equivocado.- Vuelvo a mirar la letra de la puerta. No, esta es su casa. Paso de nuevo la vista a la chica, que ahora me mira con una mirada felina y una sonrisa.
-No está.- Se apoya en el marco de la puerta, claramente insinuándose.- Soy Janet, la hermana de Liam.- Me importa una mierda. Lo que me importa es, ¿qué hace Emily fuera de casa a las tres de la mañana un viernes?.- ¿Quieres pasar?.- No me acuerdo de mi respuesta porque solo pude fijarme en lo repulsivo que fue verla bajarse la camiseta para que se la notara más el pecho. Pero de un momento a otro me encontraba sentado en el sofá de Emily mirando hacia en frente mientras Jennifer, o como fuera, me mandaba miradas insinuantes.
Narra Emily.
-Por favor lo pido, Celia vayámonos. Zayn no va a aparecer y Liam se está quedando dormido. No hacemos esto desde que teníamos dieciséis años...- Me aferro más al abrigo y me escondo hasta los ojos en la bufanda.
-Si en diez minutos no ha aparecido te juro que nos vamos.- Resoplo y me giro a sentarme en el banco con Liam que apoya su cabeza en mi hombro. Esta noche decidimos salir pensando que sería divertido, que nos emborracharíamos y que nos olvidaríamos de todo, pero finalmente todo salió a la inversa. Liam no decidió no beber porque tenía que ocuparse de su hermana que la habíamos dejado en casa porque yo me negaba a salir con ella, yo a la tercera estaba muerta y para ser sincera ni con todo el alcohol del mundo me quitaría a Niall de la cabeza y Cel se puso de chupitos hasta el culo, se encerró en el baño y llamó cientos de veces a Zayn hasta que se lo cogió. Literalmente le dijo: Te espero a las dos y cuarto en el parque que hay detrás de mi edificio, si no vienes, se acabó. Casi la pego por lo que hizo, pero me di cuenta de que estaba demasiado borracha y enamorada como para poder pararla.
Diez minutos después, como era de esperar no aparece ni un alma. Celia con lágrimas en las mejillas se siente entre medias de nosotros y sin saber qué hacer, la abrazamos. Saco un cigarrillo del bolso y después de darle un par de caladas se lo paso.
-Liam.- Celia se limpia las lágrimas y este la mira con atención.- ¿Quieres ser mi novia?. Soy un buen partido, te lo prometo.- No nos queda más remedio que echarnos a reír los tres, pero las carcajadas llegan cuando expulsa el humo del cigarrillo y dice.- Si no, Em, nos hacemos lesbis. Te lo vas a pasar chachi.- Después no saber si lloramos de la risa o la pena nos levantamos dispuestos a irnos.
-Sois geniales chicas, ya veréis como tarde o temprano vais a conseguir a un hombre que merezca la pena.- Nos dice Liam pasándonos a cada una un brazo por los hombros.
-Espero que sea más pronto que tarde, porque veo que se me pasa el arroz.- Por encima de nuestras risas alguien grita.
-¡Celia!.- Nos damos la vuelta para ver de quién se trata y la boca se me cae a las rodillas. ¡Ha venido!. Joder, ¡qué ha venido!. Y no es por nada, pero está muy sexy. ¿Se ha hecho más tatuajes?. No sé, pero estoy más que emocionada por mi mejor amiga. Para mi sorpresa cuando la miro, ella aún no se ha dado la vuelta.
-¿Celia?. ¿Qué haces?. Date la vuelta, tonta.
-No sé si quiero...
-Claro que quieres. Va, llevas esperando esto un montón de semanas.- La doy la vuelta levemente la vuelta por los hombros.
-Hola.- Susurra Zayn.
-Hola...
-Hola Zayn.- Saludo.
-¡Em!.- Me reprende Liam.- No es nuestro asunto. Vámonos.
-¿En serio?.- Me quejo. Ahora que la cosa se ponía interesante...
-Sí, venga.- Suelto un bufido, pero por supuesto entiendo que quieren estar solos y todas esas cursiladas. Me despido de Celia con un guiño y corro detrás de Liam.
Mientras caminamos hacia casa me da tiempo a pensar en cómo me han ido estas dos semana sin saber nada de Niall, tanto es así que ni me he puesto en contacto con Julia o Harry. Aunque me han llamado hasta la saciedad no estoy preparada para tener una conversación con ellos aún porque sé que va a salir el tema y aún me suele demasiado como para hablar de ello libremente. A decir verdad la llegada de Janet me dejó pensar en algo más que no fuera Niall, aunque solo fuese por lo poco que la aguanto y lo mucho que se queja por todo. Y bueno, como siempre mis amigos y mi hermano han estado ahí para todo, de hecho gracias a Louis conseguí el trabajo en el bufete de su amigo como recepcionista hace tres días y de momento me va bastante bien.
-¿Crees que estará dormida?.- Me pregunta Liam una vez en el ascensor.
-Espero que sí, porque me quiero ir directa a la cama...- Me mira con ternura. Odio que me conozca tanto porque ya sabe lo que estoy pensando.
-Ven aquí.- Tira de mi muñeca y me da un abrazo.- Ya verás como tú también vas a encontrar a tu Zayn.- Asiento en su pecho.
-Ha sido bonito, ¿verdad?.
-Bueno, ya sabes que a mí a romántico no me gana nadie.- Bromea.- Pero sí, ha sido bonito. Además por mucho fallos que haya tenido, Cel se lo merece.- Asiento estando de acuerdo y abro la puerta con la llave. Frunzo el ceño y me giro a mirar a Liam cuando me encuentro con la luz del salón encendida.- Seguro que se ha quedado dormida.
-Pues me va a pagar ella la factura de la luz.- Liam pone los ojos en blanco. Entro al salón y entonces siento que la sangre se agolpa en mis odios, el corazón lo siento en la garganta y la cabeza me da vueltas. Reacciono cuando oigo que las llaves se caen de mis manos y él ya está a escasos centímetros de mí. Quiero gritarle que se vaya y al mismo tiempo abrazarlo por ser tan estúpido, pero antes de que pueda hacer o decir algo la voz repelente de Janet sale.
-Tu amigo es muy simpático, Em...
-Mucho.- Y no es para ti, arpía.
-¿Podemos hablar?.- Oh, su voz...Cuánto la había extrañado y al mismo tiempo cuánto daño me hace escucharla de nuevo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 41.

Nuestras miradas se enfrentan en una lucha encarnizada de a ver quién puede más y si cree que esta vez va a ganar como siempre, está muy equivocado. Niall pone los ojos en blanco exasperado y suspira echándose el flequillo hacia atrás.

-Emily, ¿tú te crees que me gusta esta situación?.- Me cruzo de brazos sin entender lo que me quiere decir.- Ya, no lo sabes. Claro.

-Niall...

-Desde anoche me miras con esos ojos y con ese gesto.- señala mi cara.- Y utilizas ese tono para hablarme. Como tú me dijiste una vez, lo último que quiero es darte pena y desde anoche lo único que estoy recibiendo por tu parte es pena.- Niego con la cabeza cuando siento un nudo en el estómago. ¿De verdad esto está sucediendo?.

-Estás equivocado.- Logro decir en un susurro. Da un paso decidido hacia mí y bajando su tono de voz me dice.

-Si anoche no te hubiera contado eso, hubiéramos acabado haciendo el amor. Y en vez de eso te quedaste conmigo toda la noche sintiendo pena por mí. ¿O acaso te excitaste?.- Agacho la cabeza sin tener la necesidad de contestar porque ya sabe la respuesta.- Pues ya está.

-Creí que lo necesitabas...- Suelta un bufido.

-No, nena. No necesito tu pena. Lo que necesitaba era hacerte mía. Joder, Emily, necesitaba follarte, pero claro, eso es muy grosero. Y ahora soy un cabrón y un flojo por haber llorado delante de ti.

-No sabes de lo que estás hablado, Niall.

-Sí, tal vez. Llama a Liam para que venga a por ti.- Trago duramente y me intento centrar en lo que me está queriendo decir.

-¿No quieres que me quede?.- Me mira a los ojos y después los aparta para decirme.

-No.- Después de eso desaparece de mi vista. No tengo intención de ir tras él, no tengo intención de nada más con él.

Me paso las horas en un bar tomando tilas hasta que Liam aparece para llevarme a casa con su coche. No me dice nada, solo me abraza y me mete en el coche con la calefacción encendida. Ni siquiera cuando rompo a llorar durante dos horas seguidas me presiona para que le cuente nada, supongo que por una parte él ya sabía que iba a pasar esto y me siento estúpida por no haberle hecho caso. Cuando llegamos a casa ya casi es de noche y no he comido nada, pero el lo último que me preocupa. Cuando estoy tumbada en el sofá con las manos en los ojos, Liam me levanta las piernas, se sienta y pone mis piernas en su regazo.

-No te voy a preguntar como estás porque ya sé la respuesta.- Asiento.- Pero, ¿te ha obligado a hacer algo que no querías?.- ¡Jesús!. Me quito las manos de los ojos y miro su cara de preocupación.

-Liam, no. Te lo prometo.

-Vale. Igualmente cuando lo vea, lo mataré.- Gimo de desesperación.- No quiero decir te lo dije, pero...

-Ya. De todas maneras no creo que lo vuelvas a ver.- Frunce el ceño.- Voy a presentar mi dimisión, no puedo vivir así.- Asiente.

-Voy a ayudarte.- Me masajea los pies.

-Gracias.- Después de un rato de silencio Liam se aclara la voz y me pregunta.

-¿Tanto te gusta?.

-Estoy enamorada de él.

-Oh, joder.

-Sí, oh joder...

El domingo es un infierno, no sé si llorar, estar enfadada...Lo único que sé es que no me puedo quitar de la cabeza a ese gilipollas. ¿Habrá vuelto a casa?, ¿se quedará allí más tiempo?, ¿habrá llamado a Julia o a Harry?. Así que me da por hacer limpieza general y cambiar todos los muebles de sitio. A la hora de comer aparecen Celia, Louis, Eleanor y Liam donde finalmente en la mesa le cuento lo ocurrido. Saltándome algunas cosas para no provocar más a mi hermano.

-Pero él sabe tú...tienes...

-¿Antecedentes?.- Pregunto cuando Louis me pregunta.

-¡Por defensa propia!.- Recalca Celia.

-No, no lo sabe. No sabe nada sobre eso.

-Trabajo nos costó conseguir los documentos para que encima ahora lo supiera.- Comenta Liam.

-Bueno, a lo mejor si tu madre no hubiera sido tan puta nada de esto hubiera pasado.- La cara de todos los presentes se nos pone pálida cuando Celia hace ese comentario.

-¿Postre?.- Pregunto pero nadie contesta.- Bueno, basta ya. Pasó hace mucho, no hay porque darle más vueltas.

-Lo siento.- Murmura Celia.

-No importa.- Contesta Liam.

-Lo que importa es que dejo el trabajo.

-¡Bien hecho!. Que le den a tu jefe.

-No se va a ver muy bonito en mi curriculum, pero prefiero vivir relajada.

-Ey, Emily en el buffette de un amigo buscan recepcionista, si te interesa puedo hablar con él.- Comenta Louis.

-Gracias, Lou.

Esa misma tarde las chicas decidimos irnos de compras y literalmente arraso con todo lo que encuentro. Aprovecho para conocer más a Eleanor y la encuentro muy similar a nosotras en muchas cosas así que no hay problemas, tanto es así que está puesta al día de todo lo que pasa por Celia. A esta la pregunto qué tal con Zayn y algo triste me dice que no tiene ningún tipo de contacto con él, aunque le ha intentado localizar cientos de veces y que con Harry no ha vuelto a hablar, ni lo piensa hacer.

El lunes por la mañana no voy a trabajar, ya que me paso casi cinco horas redactando mi dimisión para luego mandársela a su correo. Esa misma mañana le mando mi curriculum a Louis para que pueda hablar con su amigo y después de eso me voy a correr para soltar toda la adrenalina, pero cuando me acuerdo de que he perdido a un hombre que creí que podía curarse con amor y que en dos días viene la loca de Janet, me compro una magdalena de chocolate, rellena de chocolate y me la como en un banco mientras lloro como una niña. No sé cómo lo voy a hacer, pero necesito recuperar la normalidad de mi vida.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Capítulo 39.

Salgo de la ducha y me envuelvo en la toalla, pensando por décima vez lo que ha ocurrido. Estaba claro que no iba a seguir con lo que estaba haciendo, no de esa manera al menos y él lo sabía, pero aún así no me ha querido parar y lo que más me molesta es que yo tampoco quería parar. Ya no es solo una cosa de atracción física, que está claro que la hay, es algo más. ¡Y me cago en todo!. No puedo continuar con esto.

-Em.- Dos leves golpes suenan en la puerta, pero no intenta pasar.

-¿Sí?.

-¿Puedo entrar?.- Pienso, pienso y pienso, pero aún así no sé qué responder.- Bueno, da igual. Sólo quería pedirte perdón.- Puf...- Eso no ha sido para nada una actuación de adultos y ha estado muy mal por mi parte. Ya me conoces, primero actúo y luego pienso.- Oh, Niall...

-Yo...Espera.- Me coloco bien la toalla, me miro en el espejo, suspiro y abro la puerta. Niall solo me mira a los ojos, está erguido en medio del pasillo y se ha cambiado de ropa por algo más cómo. No sé cómo lo hace, pero sigue estando igual de sexy.- Tenemos que dejar de hacer esto o vamos a acabar muy jodidos. ¿Lo entiendes?.

-No.- Lo dice como si fuera un niño al que le están regañando.

-Niall, no tenemos punto medio.

-Eso sí lo entiendo.- Asiento.

-No podemos estar hablando y cinco minutos después discutir, para que luego a alguno nos de un impulso y vaya al otro, acabemos mal y vuelto a empezar. No vamos a ninguna parte así.

-No sé hacerlo de otra manera.

-Creí que querías intentarlo.- No sé si quería decir eso y él está un poco sorprendido de que lo haya dicho.

-Lo estoy intentando. Pero de todas maneras, ¿qué se supone que estamos intentando?.- Lo miro confundida.

-¿No está claro?.

-No para mí.

-Te he dicho que me gustas.

-Mira, Emily tú también me gustas. Está claro. Pero no quiero que esto llegue a más por mi parte y por la tuya no y todo por lo que haya luchado no sirva para nada.

-¿Quieres más?. ¿Es eso?. Créeme que podría llegar a enamorarme de ti antes que tú de mí.- Si es que no lo estas ya, me susurra mi subconsciente.

-Nena, ese no es el problema. El problema es que cuando conozcas mi pasado vas a querer irte y yo tendré que dejarte porque no sería justo.

-¡Otra vez Niall!. ¿Qué es eso que has hecho tan malo?. No me voy a separar de ti, ¡porque no puedo!.- Me acerco a él y le cojo la cara entre mis manos.- En menos tiempo que nadie, me has dado más de lo que puedo pedir. Sé que siempre te estoy reprochando cosas, que saco cualquier cosa para discutir contigo y que soy una orgullosa, pero Niall, yo te q...- Me tapo la boca con la mano antes de seguir hablando y me falta tiempo para salir corriendo a la habitación y encerrarme.

Soy una estúpida. No debería haber venido aquí y no debería haber dejado que esto llegara tan lejos. ¿Se cree que yo voy a querer escapar cuando sepa su pasado?. Bueno, no quiero saber que hará él cuando yo le cuente que cuando tenía quince dieciséis años el amante de mi madrastra me violó y para más inri mi padre la perdonó, primero por tener amante y segundo porque ella negó en todo momento que me hubieran hecho nada. Ella y su hija me tomaron por una loca, y en cuanto pudieron me mandaron con mi madre, estuve hasta el año pasado yendo a tratamiento y cuando creía que iba a ser feliz por una vez en mi vida, mi futuro marido desaparece del mapa. Sí, yo tampoco quiero que sepa mi pasado.

Entre lágrimas y pensamientos me quedo dormida en la cama durante no sé cuánto tiempo y cuando me despierto, me cuesta unos instantes recordar donde estoy. Me siento intentando controlar mi respiración y entonces veo a Niall sentado en una silla al lado de la ventana mirándome con tristeza.

-Hola.- Susurra.

-No me mires así.- Se extraña al recibir esa contestación y se pone alerta.

-¿No quieres que te mire?.

-Así no.

-¿Así cómo?.

-Como si te diera pena. No quiero que sientas pena por mí.- Niega con la cabeza, tarda un segundo en levantarse y acercarse a mí.

-Nena, créeme que siento muchas cosas por ti y pena no es una de ellas. Sólo estoy preocupado.

-No tienes por qué estarlo.

-Emily de verdad, estoy sacando mucha paciencia. Estás siendo muy irracional.- Contengo las lágrimas. Ya sé que me estoy portando fatal con él, pero es que quiero alejarlo de mí. Aunque por otro lado quiero estar con él, porque le quiero, joder. Le quiero mucho.

-Lo siento.- Susurro. Niall me aparta un mechón de la cara y me da un beso en el mentón. ¿Cómo puede ser tan bueno conmigo después de como le estoy tratando?.

-Vamos a cenar.

-¿Que hora es?.

-Las siete y media. Has dormido toda la tarde, nena. Vamos,

Cuando bajo al salón me encuentro con la chimenea encendida y dos platos con pasta en la mesa baja. Me siento en la alfombra y empiezo a comer. No sabía que tenía tanta hambre. Niall se sienta a mí lado y también empieza a comer. Los dos comemos sin quitar la vista de nuestro plato, ni decir una palabra pero para mí tampoco es necesario, sólo saber que está a mi lado me reconforta.

-¿Esta casa es tuya?.- Me mira, termina de tragar y me dice.

-Sí. La he pensado en vender, pero no soy capaz.

-¿Por qué la quieres vender?. Es preciosa.

-Bueno, a la madre de Hugo le encantaba esta casa y me trae muchos recuerdos. Tanto buenos, como malos.

-Entiendo.- Carraspeo.- ¿Puedo hacerte una pregunta?.

-Claro.

-Cuando ella...murió..., ¿estabais juntos?.

-No.- El semblante se le oscurece. Sé que debo dejar de preguntar, pero no puedo. Ahora no.

-Pero, ¿teníais buena relación?.- Hace una mueca.

-No. Y basta.- No le hago caso.

-Niall...- Me duele preguntar esto porque creo que ya sé la respuesta y sé que le va a perseguir para siempre.- Tú...¿viste nacer a tu hijo?.- Deja el plato de mala gana en la mesa y se pasa la mano por el pelo, después me mira a los ojos enfadado.

-Joder, Emily. ¿Por qué tienes que hacer esa pregunta?.- Me encojo de hombros e intento esconder la cabeza.- No, no le vi nacer. Ni siquiera se me avisó de que había nacido, pasé un puto mes sin enterarme, nadie quería decirme nada, ni mis propios padres. ¿Sabes cómo se siente eso?.- Dice casi gritándome.- Me dijeron, tu hijo ha nacido pero ella ha muerto. Yo creí que había muerto en el parto, pero no. Murió por ser una jodida drogadicta.- Se me pone un nudo en la garganta cuando veo que las lágrimas caen por sus mejillas. Quiero abrazarlo, pero sé que necesita un poco de espacio.- Dejó desatendido a mi hijo y ni siquiera me dio la oportunidad de intentarlo. Y luego todo empeoró. Cada vez que le miraba a la cara la veía a ella y no sabes lo que dolía. Yo la quería...- Suelta un gruñido y comienza a llorar tapándose la cara con las manos. Voy a abrazarlo lo más rápido que mi cuerpo me permite.

-Chss...Lo siento Niall, lo siento tanto...- Abre los brazos y meto mi cabeza en su cuello. Ya no sé, si las lágrimas que siento son las suyas o las mías. Sólo puedo abrazarlo lo más fuerte y decirle que estoy aquí y que no le voy a dejar. No sé cuanto tiempo pasamos abrazados, sentados en el suelo, pero no me importa y a él parece que tampoco. Poco a poco su respiración se va calmando.

-Tú no quería escuchar esto.- Me separo para mirarlo a los ojos y al verle se me cae el alma, pero me hago la fuerte. Ahora me toca ser a mí fuerte por los dos. Le limpio las mejillas que tiene inundadas por las lágrimas y le beso las mejillas con devoción.

-No, no quería escucharlo, pero sigo aquí Niall. Contigo. Porque...te quiero.- A Niall se le descompone la cara y no deja de mirarme a los ojos. Siento las mejillas ardiendo, pero aún así no pienso separarme de él.

-Oh, nena...- Susurra con voz ronca. Acto seguido me besa, pero de una manera muy diferente a la que nunca me había besado, este beso es lento. Con los labios hinchado y mojados de llorar. Sé que él no me va a decir que me quiere, pero no lo necesito. No ahora, al menos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Capítulo 38.

-¿Papá?.

-Hola hija, ¿qué tal todo?.

-Ehm...bien, bien. ¿Ha pasado algo?.- Silencio. Vale, ha pasado algo.

-¿Por qué iba a pasar nada?.

-No sueles llamar porque sí.- Observo las punteras de mis zapatos. Siempre me cuesta hablar de esto, pero mi padre nunca ha sido de esos que se interesa mucho por su hija, tal vez porque yo tampoco le dejaba.

-Es sobre Janet.- Así me gusta, al grano. Espera, ¿Janet?. ¿Janet la hermana de Liam?.

-¿Qué pasa con la hermana de Liam?.

-Emily.- Me reprende.- También es tu hermana.

-Lo que sea.- Susurro molesta.

-Va a ir unos días a Londres.

-Pues muy bien.

-Y quiero que te hagas cargo de ella.

-¿Estás de broma?. No va a entrar en mi casa, aviso.

-No será necesario. Simplemente su madre quiere que la enseñes un poco la ciudad.- La señora siempre dando por culo, como no.

-También está su hermano.

-Ella quiere que lo hagas tú, para ver si de una vez estrecháis la relación.

-Imposible.

-Emily, te lo pido por favor. Lo que ocurrió fue hace mucho tiempo, ya está olvidado para ellas.

-Pero para mí no.

-Por favor, hija.

-...¿cuándo llega?.

-El miércoles.- De repente siento a Niall detrás de mí, me agarra de las caderas y me pega a su pecho. Inmediatamente me tenso.- ¿Emily?.

-Sí, vale. Dila que me mando un e-mail el lunes.

-Gracias hija. Por cierto, ¿cuándo vas a dejar que te vea?.- Niall me sopla el cuello y deja un beso húmedo bajo la oreja. Me concentro para no soltar un suspiro.

-Supongo que iré en Navidad con Niall.- Niall me mira con el ceño fruncido. ¡Oh, joder!.

-¿Niall?.- Pregunta mi padre al otro lado del teléfono.

-Quería decir Liam, papá.- Miro a Niall quien ahora tiene una sonrisa ladeada. Decido dar por zanjada la conversación.

-Papá te dejo, que estoy un poco liada. Nos vemos, te quiero.- Cuelgo el teléfono y miro enfadada a Niall que se esfuerza por no reír.- Te mato.

-Nena, creo que es un poco pronto para pasar las Navidades con tu padre.- Pongo los ojos en blanco.

-Vete a la mierda, gilipollas.

-Para que veas lo que te provoco con solo rozarte.- Sonríe satisfecho y a mí me arden las mejillas de la rabia, lo peor es que sé que tiene razón. Le doy un empujón en el pecho.

-¡Cerdo engreído!.- Rápidamente me coge el móvil que aún tengo en la mano y lo balancea a escasos centímetros del agua.

-¿Qué me has llamado?.

-Devuélvemelo, Niall.

-¿Qué me has llamado?.

-No te atreves, así que deja de jugar.

-¿Que no me atrevo?.- Lo mueve más rápido, intento cogerlo, pero se aleja.

-No, claro que no te atreves.- Ladea la cabeza y parpadea.

-Tienes razón, no me atrevo. Toma.- Me tiende el móvil. Vale, ya me sé el jueguecito de vacilarme con que me lo da y cuando lo voy a coger se parta, pero aún así pico y cuando intento cogerlo realmente me lo da. Lo miro.

-Gracias.

-De nada, nena.- Asiente y acto seguido sin que pueda hacer nada, me coge cual saco de patatas y sin importarle mis súplicas y mis gritos, me lanza de un golpe al agua helada del lago. Doy gracias a que me ha dado tiempo a tirar el móvil a la hierba. Saco la cabeza lo más rápido que puedo. Joder, en serio está congelada. Diviso a Niall que está de cuclillas en la orilla riendo a carcajadas. Nado hacia él, salgo del agua sin decirle una palabra y recojo mi móvil.

-¿Estaba buena?.- Pregunta aún riendo. Le sonrío con ironía.

-Genial para la circulación.- Se ríe con más fuerza y se pone de pie andando detrás de mí.

-¿Te hace otro?.- Atravieso el porche y de repente me paro. Yo también sé jugar.

-Quizá después.- Me tiro a sus labios y le beso con fuerza. Oh Dios...Creo que él lo esperaba tanto como yo ya que me agarra de las caderas y tira de mí hacia él. Soltamos un gemido que aprovecho para introducirle la lengua. Paso las manos de su espalda a su pelo y tiro de él. Me separo de él unos instantes, lo empujo contra la pared y me subo encime de él enrollando las piernas a su alrededor. Suelta un sonido sordo.

-Sé lo que estás haciendo.

-¿Ah sí?.- Beso su cuello.

-Sí. Para.

-No, párame tú.

-No.- Le dejo un breve mordisco y me bajo de sus piernas. Me pongo de rodillas delante de él, le desabrocho el pantalón y se lo bajo.

-Del uno al diez, ¿cuánto te pone esto?.

-Un cincuenta.

-Me alegro.- Me levanto.- Para que veas lo que te provoco con solo rozarte.- Apoya la cabeza en la pared y cierra los ojos con la respiración entrecortada. Abro la puerta y busco mi habitación con mi maleta para poder cambiarme.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Capítulo 37.

Me retuerzo entre las sábanas cuando siento besos en los ojos, las mejillas, la frente y finalmente un beso húmedo en los labios. Abro poco a poco los ojos para acostumbrarme a la luz y miro alrededor de la habitación. Afuera debe estar aún oscuro porque la cortina sigue echada y solo la lamparita de la mesilla está encendida, giro mi mirada hacia Niall que ya está vestido y sentado en el borde de la cama con un mano en mi cintura mirándome.

-Hola.- Susurro con una ligera sonrisa tímida.

-Hola, nena. Hora de levantarse.- Hago un mohín y me estiro.

-¿Qué hora es?.

-Las cinco y media.- ¡¿Qué?!.- Te he dejado dormir todo lo posible.

-¿En serio?.- Asiente.- ¿Qué clase de ser humano se levanta un sábado a las cinco y media de la mañana?.

-Me temo que tú.- Tira de la ropa de la cama hacia atrás y se levanta.- Vamos. En veinte minutos te quiero abajo.- Sale de la habitación cerrando la puerta a su paso.

Después de quejarme por tener que levantarme, me dirijo al baño donde me doy una ducha y se me viene a la cabeza Liam. Oh, Liam. No ha pasado ni un día y ya lo hecho de menos, odio que estemos peleados, pero necesito que entienda que puedo cuidarme por mí misma y si me equivoco rectificar yo sola. Salgo de la ducha y me visto con unos jeans y una blusa blanca. Cuando bajo a la cocina, me llevo una sorpresa encontrándome a Hugo ya despierto desayunando, pero aún mayor sorpresa cuando veo de espaldas a Julia y Harry bromeando y riendo entre ellos.

-Hola.- Saludo en general. Hugo ni se gira a mirarme, Niall baja el periódico para mirarme y luego vuelve a lo suyo. ¡Tal para cual!. Julia y Harry se dan la vuelta con una sonrisa y me saludan amablemente.

-¿Quieres desayunar?.

-Mmm..

-Claro que quiere desayunar. Siéntate.- ¡Ugh!. Me siento al lado de Hugo.

-Ignóralo niña. No hay quien le aguante por las mañanas.- Niall frunce el ceño y niega con la cabeza.
-Buenos días, Hugo.

-¡Serán para ti!.- Vale, he pillado la indirecta.

-Ey, Hugo. ¿Por qué no le cuentas a Emily dónde vamos a ir?.- Intenta cambiar de tema Julia. Me pone el desayuno y se sienta en otra silla. Hugo aparta el tazón de su desayuno.

-Sí, mientras tú me robas a mi papá yo me voy con estos plastas al zoo.

-Niall.- Le llama Harry para que tome el control de la situación.

-Harry.- Le reprende Julia.

-Hugo.- Le llama Niall, pero el niño se levanta del asiento y sale por la puerta. Empiezo a tomar mi desayuno.

-No, Julia. Niall, tienes que ir.- Niall le mira interrogativo. ¿Harry dando clases de paternidad a Niall?. ¡Muy fuerte!.- Ahora.- Más fuerte aún cuando Niall se levanta y sale por la puerta en busca de Hugo.

-Tienes que dejar de hacer eso.- Le regaña Julia antes de salir por la puerta, este pone los ojos en blanco y refunfuña.

-Lo que digas.- ¿Esto será todos los días así?. Porque yo no sé si lo podría aguantar. Tanta energía negativa a primera hora de la mañana no debe ser buena. De repente me acuerdo de algo.

-¿Podemos hablar?.

-Dime.- Emm..no.

-No, dime tú. ¿Qué se supone que hiciste el sábado?.- Me mira confuso y luego se acuerda.

-No me jodas.- Dice para él mismo.- Lo primero, es que se supone que no tenía que enterarse nadie y lo segundo, es que-

-Zayn lo sabe.

-¿Qué?.- Se pasa ambas manos por el pelo.

-Arréglalo Harry y sobretodo estate seguro de que Celia no se enfada aún más.- Frunce el ceño.- No quieres que Julia se entere.

-No sería capaz.

-No quieres descubrirlo.

-Emily, dos no hacen si uno no quiere.

-Sí, tienes razón, pero ella ya ha recibido sus consecuencias. Zayn no quiere saber nada de ella, ya no tiene nada que perder. Y si te quiere joder lo va a hacer, y mucho. Lo sabes.

-Tampoco es que me importe mucho que se lo cuente. Yo no tengo nada con Julia.

-Ya.

-Va en serio.

-Bien. Vamos a contárselo.- Me levanto decidida, pero antes de salir de la cocina me sujeta del codo.

-No se lo digas.

-Harry, no se lo voy a decir. Yo tampoco soy capaz. Pero Celia sí lo es, así que por favor, haz lo que tengas que hacer.

-No sé qué es lo que tengo que hacer.- Pf, ¿me ves una experta?.

-Emily, nos vamos.- Niall sale por la puerta con dos bolsas de mano.

-Voy. Habla con Celia.- Salgo de casa detrás de Niall y llegamos al coche donde me monto en el asiento del copiloto.

-¿Lista?.- Me pregunta Niall antes de arrancar.

-Sí.

Al principio del trayecto lo pasamos en silencio, pero llega un momento en que me aburro como una ostra y no me puedo estar quieta, así que empiezo a investigar la parte de atrás del coche.

-¿Qué pasa?.- Pregunta Niall sin apartar los ojos de la carretera.

-Esto está bastante desordenado.

-Hugo.

-Deberías enseñarle a ser ordenado.- Frunce el ceño. Vale, no le gusta que le digan cómo debe tratar a su hijo.- Quiero decir...

- Sé lo que quieres decir Emily, pero no es tan fácil.- En el asiento del medio veo una foto doblada por la mitad. La cojo, la desdoblo y ahí está otra vez esa mujer que vi en la foto del despacho de Niall. Niall me mira de reojo y suelta una sonrisa triste.- Ese es Hugo con su madre.- La chica tiene a Hugo recién nacido en brazos.- En una de sus fotos favorita.

-Era muy guapa...- Susurro. Niall asiente, pero en sus ojos noto tristeza y tensión.- Puedo dejarla en su sitio si te sientes incómodo.

-Le gusta imaginar que su mamá hubiese sido la mejor mamá del mundo. Y tal vez si no hubiese hecho lo incorrecto lo sería.

-Seguro que sí.- Aunque no sé que el lo que hizo mal, no dudo que hubiese querido muchísimo a Hugo.

-Y yo no le saco de su error. Porque Emily, ¿cómo le dices a un niño de seis años que su madre era una puta drogadicta?.

La sangre se me hiela y se me forma un nudo en la garganta. Por un momento no sé qué estoy haciendo aquí y no sé cómo controlar la situación. Me siento erguida hacia delante en el asiento e intento respirar con normalidad.

-¿Te encuentras bien?.- Susurra Niall agarrando con fuerza el volante y con gesto serio.

-Cinco minutos.- Respondo con un hilo de voz.

-No debería haberlo dicho así, es sólo que-

-Necesito cinco minutos. Por favor.

-Vale.- Ni que decir tiene que en cinco minutos no saco nada en claro. Intento aclarar las ideas en mi cabeza. Niall conoció a esta chica, se quedó embarazada, y cuando Hugo era un bebé su madre murió por lo que supongo que fue una sobredosis. Pero, ¿por qué?, ¿en qué momento empezó?. Sospecho que Niall se siente culpable por no haber podido pararlo y porque cree que no está cuidando bien a su hijo. De repente le veo como un adolescente perdido y quiero abrazarle.

-Lo siento.

-¿Estás mejor?.

-Sí.

-Bien. Pues no me pidas perdón, ¿quieres escuchar música?.- Pregunta queriendo cambiar de tema.

-Vale.

La hora siguiente escuchamos la radio y de vez en cuando comentamos alguna canción. Poco después Niall se desvía por un camino y en menos de media hora veo una casa increíble de madera, de dos plantas y un porche de hierba con vistas a un enorme lago. Me pregunta si será suyo.

-¿Te gusta?.

-Esto...es precioso Niall. Gracias por traerme.

-Gracias por acompañarme.- Le sonrío.- ¿Bajamos?.- Asiento.

-Echa un vistazo mientras meto las maletas.- Bajo las escaleras y justo cuando voy a tocar el agua con los dedos el móvil me suena. Frunzo el ceño. Mi padre. ¿Qué pasa?.

sábado, 11 de octubre de 2014

Capítulo 36.

-¿A qué has venido?.- Pregunta mi hermano en la puerta sin dejar entrar a Niall. ¡Madre mía!. Tengo un nudo en la garganta que no me deja reaccionar. Niall frunce el ceño, pero al instante decide calmarse.

-¿Podemos hablar?.- Pregunta.

-Yo no tengo nada que hablar contigo.

-Pero yo contigo sí.- Hace un ademán de pasar, pero pronto Liam le para. El rubio me pide ayuda con la mirada.

-Liam, déjale entrar, no va a hacer nada malo.- Este me mira y poniendo los ojos en blanco se hace a un lado para que Niall pueda pasar, este cierra la puerta de la calle y entonces reina el silencio.

-Exactamente, ¿a qué ha venido, Emily?.- Pregunta Liam minutos después. Vale, puedo decir que está más enfadado conmigo que con Niall.

-Pues mira, porque quiero ir a pasar con él el fin de semana. No hay más. ¡Y no me vengas con historias!. Liam, entiéndeme, tengo que pasar página, sabes que lo he pasado fatal. Tengo que levantar cabeza de una vez por todas.- Asiente.

-¿Y tiene que ser con él?.

-¿Cuál es tu problema conmigo?.- Esa voz...ese tono serio, grave y ronco me avisa que esto puede acabar muy, pero que muy mal. Liam le mira sorprendido y da un paso hacia él.

-No te la mereces. Ella es demasiado buena para ti y tú sola sabes hacerla daño. Desde que te conocí la has estado cagando y no me fío ni un pelo de ti. A ella la puedes engañar, pero a mí no.

-No sabes de lo que estás hablando...- Dice entre dientes Niall. Está apretando los puños y paseándose de un lado a otro nervioso.

-¿Qué vas a contarla?. ¿Que has sufrido mucho en la vida?. ¿Que dejaste a una chica embarazada en una noche de borrachera y esta te dejó al niño porque no podía con la presión?.- Chista.- ¿La has preguntado a ella?. ¡Venga valiente, pregúntala!.- Miro la situación como si no estuviera dentro de ella. Estoy muy sorprendida de que Liam esté hablando así, lo primero porque el nunca usa ese tono y después porque no quiero que le cuente lo que me pasa, me ha pasado o lo que me deja de pasar. ¡No quiero que sepa nada!. Pero más aún estoy sorprendida de que Niall aún no le haya soltado un guantazo. Liam me mira.- ¿Sabes lo que va a hacer cuando conozca por toda la mierda que has tenido que pasar?.

-¿Qué?.- Pregunto sin querer preguntar. No tengo filtro en este momento.

-¡Te va a dejar!. Emily, por favor, ¡abre los ojos!.- Se acabó.

-¿Quieres decir que me va a dar de lado?.

-Sí.- Dice muy seguro de sí mismo. Asiento.

-¿Cómo lo hicisteis tu familia y tú?.- Abre la boca sorprendido de que haya dicho eso y mira a la nada sin pestañear. Niall, por otro lado, nos mira como si estuviera presenciando un partido de tenis y yo básicamente me obligo a no llorar y corro a encerrarme en mi habitación. Me tumbo en la cama boca a bajo y grito llorando contra la almohada.

No me puedo creer que esté en este punto otra vez, no puedo volver a estar así. Me prometí a mí misma no volver a llorar por el pasado y no lo estoy cumpliendo para nada. Pero por otro lado, es tan duro que solo puedo dejarme llevar por mis sentimientos. Minutos más tarde noto que la cama se hunde en el lado izquierdo y me acaricia la espalda de arriba a abajo.

-Emily.- Miro hacia arriba para mirar esos ojos azules que no me puedo sacar de la cabeza.

-No me digas nada.- Me siento en la cama sin dejar de mirarle.- Abrázame Niall.- Sin tener que volver a pedirlo Niall me coge en brazos entre sus piernas y me abraza.

-No me gusta verte así.

-No hables.- Susurro entre sollozos.

-Vale.- Minutos más tarde la puerta de la calle suena con un portazo.

-Se ha ido...- Se ha ido. Otra vez. No, no, no...- Niall. Niall, no por favor.

-¿Qué pasa?.- Intenta separarse un poco de mí para poder mirarme, pero yo me agarro fuerte a su cuello y no se lo permito.

-Otra vez no...

-Nena, Emily, ¿qué pasa?.- Su voz suena preocupada y nerviosa y sé que quiere hacer cualquier cosa para hacerme sentir mejor, pero yo no quiero que haga nada. Sé perfectamente lo que me pasa. Ya ha pasado muchas veces y sé lo que tengo que hacer para controlarlo, pero esta vez no quiero hacerlo. Me niego. Quiero soltar toda la rabia hasta quedarme vacía. Además, que esté sufriendo un ataque de ansiedad y esté entrando en pánico no va a hacer que Liam vuelva. Liam.

-¡Joder!.- Me levanto de encima de Niall y corro a coger la foto y las tijeras para después sentarme en el suelo. Mi padre, mi hermano y yo. Siempre la misma foto. Siempre la misma manera de destrozarla y después calma. O lo que yo creo que es el sentimiento de calma.

-¡Emily, basta ya!.- Me grita Niall cuando ya no hay rastro visible de la foto. Solo un montón de trozos a mi alrededor.- Levántate. Nos vamos.- Sentada aún en el suelo y con lágrimas en los ojos veo como Niall abre mi armario, saca una pequeña maleta y mete lo necesario para unos días fuera. Me mira cabreado.- Te he dicho que te levantes.- Hago lo que me dice y me muerdo el labio con el tic el los dedos golpeando mis muslos.- Ve a lavarte la cara y haz que esa mierda pare.

-¡No puedo!.

-No me grites y ve.- Sé que está nervioso, ya que nunca me había visto así. Bueno, hola, yo también estoy jodida.

Si esto sigue adelante, yo me entero de su mierda y él de la mía y aún así seguimos juntos, habré encontrado al hombre de mi vida.

Una vez yo me he medio arreglado y Niall ha terminado con mi maleta, que no es que me fie mucho de lo que haya echado..., nos metemos en su coche y en menos de media hora estamos en
su casa. Sé perfectamente porque me ha llevado a su casa sin decirme una sola palabra. Me quiere en su reteno para saber bien lo que tiene y puede hacer y eso por una parte me da un
poco de miedo porque hoy no estoy fuerte y me voy a dejar llevar.

-Espera aquí un minuto.- Me dice Niall y acto seguido desaparece escaleras arriba. Mientras espero a que vuleva a bajar, intento relajarme un poco y busco en mi bolso la pastilla

para la relajación.- Vamos a la cocina. Julia está arriba con Hugo.- Asiento y le sigo hasta la cocina, me siento en la barra y lo miro.

-¿Tienes un poco de agua?.- Sin dirigirme la palabra, me pone un vaso de agua en frente mía y después desaparece detrás de mí.

-¿Qué quieres cenar?.

-No tengo hambre.

-Créeme que no quieres tener una discusión conmigo en estos momento. Repito, ¿qué quieres cenar?.- Mierda. Me encojo de hombros.

-Lo que sea.- Asiente y saca unos huevos y algunas verduras. Durante el tiempo que el cocina no le quito la mirada de encima, y aunque él sabe muy bien que le estoy mirando no me devuelve la mirada y me da mucho miedo que esto lo haya jodido todo. Miro cada movimiento que hace, como se concentra al cortar las verduras y como suelta alguna que otra maldición cuando echa los huevos a la sarten y esta le salpica aceite caliente.

-No es de lo mejor, pero esta comestible.- Me dice cuando pone ambos platos en la barra de la cocina y se siente en frente mía. Lo pruebo con curiosidad.

-Está bueno.- Sin levantar la cabeza del plato me contesta.

-Me alegro. Come.- No sé que le pasa, pero me está dejando la autoestima por el subsuelo. Comemos en silencio y aunque algunas veces intento sacar tema de conversación con él para intentar olvidarme de lo que ha pasado, él me contesta de manera cortante y lo que es peor, no me mira. Que no me mire siempre es mala señal y me parte el alma. Cuando acabamos la comida, metemos los platos en el lavavajillas y cuando veo que va a volver las escaleras para volver a ir arriba, saco las fuerzas necesarias para preguntarle.

-Niall, ¿estás enfadado conmigo?.- Se queda clavado en el segundo escalón, suspira y luego se da la vuelta, baja los escalones y se queda a centímetro de distancia de mí.

-¿Enfadado?.- Frunce el ceño.- No, no estoy enfadado. Lo que estoy es acojonado.

-¿P-por qué?.- Pregunto intentando no llorar.

-¿Por qué?. Bueno...pues porque no soporto no poder hacer nada cuando estás así y porque me siento la peor persona del mundo cuando lloras. Y porque todo lo que ha dicho tu hermano sobre que no te merezco es verdad. Tú ya has pasado por mucho, nena, yo lo sé. Y lo que necesitas ahora es a alguien que no esté como tú y yo, desgraciadamente, estoy peor que tú.- Trago el nudo de emociones.

-Podemos con esto.

-No lo dudo, pero yo no quiero que tú puedas con nada. No te lo mereces.

-Lo que me ha dado ha sido un ataque de ansiedad y he entrado en pánico. Hacía bastante que no me pasaba. Ocurre cuando la situación se me va de las manos y no encuentro solución por ninguna parte, lo que me ocurre muchas veces, pero me enseñaron a controlarlo. Por eso tengo un tic en los dedos y por eso no puedo controlarlo.

-¿Por qué me cuentas esto?.

-Porque lo que tenemos que hacer es ser sinceros el uno con el otro. Sé que hay muchas cosas muy difíciles de contar, pero poco a poco Niall. No te estoy pidiendo que me cuentas nada ahora mismo, solo cuando tú estés preparado y me lo quieras contar.

-Ahora no puedo-

-Está bien.- Le corto.- No estoy exigiéndote. ¿Me invitas a tu cama?.- Sonrío levemente y me devuelve la sonrisa.

-Vamos.- Subimos las escaleras y entramos en su impoluta habitación.

-Es muy bonita.- Susurro. Tiene una cama enorme, dos mesillas, un gran espejo, un vestidor y un baño para él solo. Vive como quiere.

-Toma.- Me tiende una de sus sudaderas y un pantalón de algodón para que me cambie. Me meto en el baño y me cambio, cuando salgo Niall ya está acostado en la parte derecha de la cama quitándose el reloj para dejarlo en la mesilla. Me acuesto a su lado arropándome hasta la barbilla y le miro atenta.

-Buenas noches.- De repente me mira y frunce el ceño.

-De eso nada. Acércate, estás muy lejos.- Me coge de la cadera y me arrastra por el colchón hasta dejar mi cabeza en su pecho y nuestras piernas entrelazadas.

-¿Sigue en pie lo de mañana?.

-Claro que sí, nena. ¿No quieres?. Podemos retrasarlo.- Niego con la cabeza en su pecho.

-Quiero ir.- Me levanta la barbilla para que lo mire.

-¿Te parece bien si te beso?.- Suelto una carcajada que lo hace sonreír.- Shh...- Me susurra en los labios al mismo tiempo que me besa apasionadamente y acaba con una sonrisa y un.- Duerme bien, nena.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Capítulo 35.

-Perdónanos.- Niego quitando importancia.

-Es normal.- Le acaricio la mejilla.- Lo que no es normal es que le hayas encerrado en el coche.- Ambos le miramos desde la puerta de mi portal.

-No parece importarle mucho.- Me río cuando veo que tiene una lucha encarnizada entre dos juguetes.- No sé lo que le pasa, pero...

-Está muy claro, Niall. Te quiere solo para él. No conozco tu pasado, pero sé que has estado con muchas chicas, lo que te ha llevado a no pasar tiempo con él y ahora que lo estás haciendo no quiere que llegue yo a fastidiar.

-Tú no fastidias.- Me coge de las hebillas del pantalón atrayéndome hacia él.- Ven a pasar el fin de semana conmigo.- Roza nuestras narices.

-Mmm...no creo que sea una buena idea por muchas razones.- Me mira esperando a que siga hablando.- Tu hijo, mi hermano...yo...- Se torna un gesto serio en su rostro.

-¿Tú?, ¿por qué?.- Porque me estoy enamorando de ti y no puedo.

-Aún es muy pronto para pasar juntos el fin de semana.

-Yo creo que es el momento perfecto. Dime que sí.

-No.

-Sí.

-No.

-Emily, te va a encantar. Es una casa en el lago y hay una puesta de sol alucinante.

-No me hagas esto...- Intento separarme de él para tener fuerza y decirle que no insista porque no, pero no me lo permite. De hecho, baja sus labios a la parte de atrás de mi oreja y deja un beso húmedo.

-Dí que sí.- Sube sus labios y deja un beso en la comisura de mis labios. Madre mía...- Venga, Emily.

-Tú vas a convencer a mi hermano.

-Lo que digas, nena.- Me mira sonriendo. ¡Adulador!.- ¿Subo ahora?.- Oh señor...

-¡No!. Te voy a allanar un poquito el camino.- Asiente riendo.- Anda vete ya.- Mira a Hugo y asiente. Saco la llave, abro la puerta del portal y cuando voy a entrar me pregunta.

-¿No me vas a dar un beso?.

-No.- Me río con una carcajada.

-¿Por qué no?..- Me pregunta con el ceño fruncido. Le señalo con la cabeza su coche donde está Hugo con la cabeza apoyada en la ventana dando golpes con las palmas de las manos.- Yo lo mato.

El jueves por la tarde Niall ya me tiene más que convencida para que me vaya a pasar el fin de semana con él, así que cuando encuentro a Liam en la cocina decido atacar.

-¿Dónde vas?- Pregunto cuando veo que se mete en el bolsillo las llaves y el móvil.

-He quedado.- ¡Uy...!

-¿Con quién?.

-Con alguien.- Lo que imaginaba. Una chica.

-¿Con una chica?.- No contesta.- ¡Es una chica!. ¿Quién es?, ¿la conozco?.- Se encoge de hombros.

-No creo.- Allá vamos.

-¿Vas a pasar el fin de semana con ella?.

-No creo.

-Pues deberías...No sé, tráela a casa a cenar y...

-¿Y tú dónde vas?.- Pregunta extrañado.

-Voy a salir el fin de semana.

-¿Vas a ver a tu madre?.- Niego con la cabeza.- ¿A papá?.- Vuelvo a negar.- ¿Finde de chicas?.

-Nope.

-¡¿No habrás quedado con ese imbécil?!.

-¿Qué pasaría si hubiese quedado con él?.- Obviamente no quiero discutir con mi hermano, pero es muy molesto con este tema y a mí realmente me gusta Niall.

-Bueno, nada. ¡Porque no te dejaría ir!. Pero vamos a ver, ¡piensa por un minuto!. Emily, te ha hecho cosas muy feas, por casi descubre lo que ya sabes y te ha tratado fatal.- En encojo en mí misma.

-Me ha pedido perdón...

-Su perdón no vale nada.- ¡Ouch!.- Me voy. Voy a llegar tarde.

El viernes literalmente evito al mundo. Evito a mi hermano quien ha parecido olvidar la conversación de ayer porque está como si nada. ¡Bien pues yo sigo molesta!. Ah por cierto, creo que le ha ido bien con esa chica porque no deja el móvil quieto con mensaje va, mensaje viene. Pero no le pienso preguntar. Evito a Niall porque sé que me va a preguntar lo del fin de semana y no quiero volver a escucharlo. Pero por la tarde cuando mi hermano y yo vemos una película en el sofá, llaman al timbre y cuando Liam abre la puerta la bomba me estalla en la cara. Niall está aquí.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Capítulo 34.

El martes por la mañana estoy sola en el despacho ya que Niall me ha mandado un mensaje diciéndome que tiene un par de reuniones en otro edificio. Así que cuando mi turno de comer empieza me voy al restaurante donde he quedado con Celia, Liam y Louis con su lo que sea Eleanor. ¡Por fin la voy a conocer!.

-Mira El, ella es Emily. Ly, Eleanor.- Nos presenta Louis cuando he llegado y saludado a todos. Es una chica castaña, alta y delgada. He de reconocer que no me imaginaba a Lou con alguien así, pero me gusta porque me parece muy simpática.

-Encantada.- Me sonríe, le devuelvo la sonrisa y en cinco minutos ya estamos los cinco sentados en la mesa esperando la comida y hablando alegremente.

-Entonces, ¿vosotros qué sois?.- Pregunta mi hermano mirando a Louis. Este mira a Eleanor y ella agacha la cabeza con una sonrisilla. Después de unos segundos Lou responde.

-Estamos juntos.

-Awww...- Murmuro a la vez que la bruta de Celia pregunta.

-Entonces ya no la tratas, ¿o sí?.- ¡Olé su delicadeza!. Louis la mira con enfado y Eleanor simplemente quiere que la trague la tierra.

-No, Celia ya no la trato.- Louis la responde, pero sé que se está enfadando mucho. Y Celia también lo sabe porque agacha la cabeza asintiendo.

-Lo siento, no quería decirlo de esa manera.

-Celia, tienes que aprender a cerrar la boca de vez en cuando.- Asiente.

-Tienes razón, lo siento Eleanor. Soy una bocazas.- Eleanor menea la cabeza para que no se preocupe y entonces me doy cuenta de algo.

-A ti te pasa algo.- Me mira con el ceño fruncido.- Sí, a ti. Cuéntalo.

-A mí no me pasa nada.

-Cuéntalo, Celia.- Suspira.

-Zayn me ha dejado.- El silencio reina en la mesa y miro a Lou y Liam sin saber que hacer. Sinceramente no creí nunca que tuviera que consolar a Celia por los chicos.

-¿Y eso?. Estábais bien, bueno en la fiesta os vimos bien.- Pregunta extrañado Liam.

-Porque soy una estúpida. Por eso.- ¡La mato!. Como haya hecho lo que creo que ha hecho, ¡la mato!.

-Celia no me digas que...- Asiente.- ¿Cómo has podido?.- Me estoy muriendo de tristeza por saber cómo estará Zayn.

-¿Qué ha hecho?.- Preguntan los chicos.

-Te has acostado con Harry, ¿a que sí?.- Aunque no me dice nada, me mira. Entonces sé que es un sí.

-Yo...no sé...Me agobié muchísimo. El jueves Zayn me llamó para quedar el viernes y le dije que no podía y me dijo, bueno pues el sábado le dije que tampoco podía y me preguntó que cuándo podía, entonces empezamos a discutir. El sábado llamé a Harry y...pues eso...

-Y ahora te arrepientes.- Afirmo.

-No lo sabes bien.

-Pero, ¿Zayn lo sabe?.- Pregunta Lou.

-El domingo estaba tan arrepentida que me puse hasta el culo de vodka y después le llamé llorando para contárselo.

-Oh, joder...

-Y ha tenido que pasar todo esto para darme cuenta de que le quiero...- Solloza.- Soy una estúpida...- Quiero decirla que sí que lo es, pero no es el mejor momento para ponerla peor de lo que ya está. Así que entre todos intentamos animarla como podemos. Tengo que hablar con Zayn.

Me voy del restaurante para volver a trabajar y dejo a cargo a los tres para que estén con Celia, porque sé que si se queda sola va a volver a beber y va a hacer alguna tontería. No sé si Niall estará en el despacho, pero sí es así, pienso preguntarle por si sabe algo. Sé que la mayor culpa la tiene Celia, pero Harry también se podría haber cortado un poquito. Cuando llego al despacho me encuentro a Niall en compañía y la verdad es que me quedo muy sorprendida de que esté aquí.

-¡Emily!.- Hugo corre hacia a mí, lo cojo y doy una vuelta con él en brazos antes de abrazarle.

-¿Qué haces aquí?.- Le suelto para verlo mejor.- ¡Por favor deja de crecer ya!.

-Papá me ha traído con él al trabajo.- miro a Niall, que se levanta y se queda a mi lado. No sé que espero, pero si espero algo, no lo hay. Lo entiendo. Su hijo está delante.- Y...¡te he hecho un dibujo!.- Me siento en mi mesa.

-¿En serio?. ¡Déjamelo ver!.- Me tiende un papel con un dibujo en el que salimos él y yo. Me río con una carcajada cuando lo veo.- Me encanta, lo voy a poner en la nevera.- Hugo asiente feliz.- Pero Hugo, ¿por qué tengo los brazos más cortos que las piernas?.- Pregunto riendo. Niall suelta una carcajada y Hugo se encoge de hombros para después salir corriendo a otra parte del despacho a jugar con los coches de juguete.

-Julia me ha pedido la tarde libre para ir a ver a sus padres y he decidido traerlo. Le echaba de menos.- Sonrío. ¿Por qué no puedo decir nada?. ¿Por qué cuando Niall me habla sinceramente me quedo muda?. ¡Va a pensar que no me importa!.- Después vamos a ir al cine, ¿quieres venir?.

-¿Qué vais a ver?.- Me sonríe y me acaricia el pelo con suavidad.

-Te diría que una comedia romántica para convencerte, pero no creo que Hugo esté dispuesto.- Me río. Me gusta mucho el Niall de hoy.- ¿Hugo qué película querías ver?.

-Como entrenar a tu dragón dos.

-Por favor, no me abandones en esta tortura.- Dice con gracia haciéndome reír.

-Vale, voy.

Sobre las seis salimos de la oficina y cogemos el coche rumbo al cine. Me siento a gusto con Niall, pero estoy algo cohibida porque Hugo está delante y Niall no parece querer hacer nada tampoco delante de él, así que me quedo un poco al margen ya que Hugo está todo el tiempo acaparando la atención de Niall y aunque Niall quiere que yo también entre a Hugo no le interesa mucho. Después de haber recogido las entradas y comprado bebidas y palomitas, pasamos a la sala a buscar nuestro asientos.

-Papá yo a tu lado, ¿vale?.

-Sí. Mira tú aquí, yo en medio y Emily aquí.- El niño frunce el ceño y niego muy convencido con la cabeza.

-No. Yo en medio.

-Hugo, yo quiero estar al lado de Emily.

-Yo quiero estar a tu lado.

-Aquí vas a estar a mi lado.

-Yo en medio.- Sé lo que hace, ¿pero qué se supone que puedo hacer?. Tiene seis años y ha visto pasar a cientos de chicas por su casa, es normal que no le guste y sé que esto va a ser muy difícil si Niall y yo continuamos viéndonos. Niall me manda una mirada de perdón.

-Vale, no pasa nada. Yo me siento al lado de Hugo.

-No te voy a hacer caso.- ¡Niño!. Niall le mira conteniéndose para no regañarle. Sé que por una parte no lo hace porque no quiere que me coja más manía. Si él le regaña estando yo delante, va a pensar que es porque estoy yo y va a ser peor.

-Yo tampoco, porque tenía muchas ganas de venir a ver esta película.- Miento.

La película es un rollazo y un par de veces intento mirar a Niall, pero Hugo está atento toda la película de su padre para que no me haga caso, así que el ratito que paso no se lo deseo a nadie.
Casi dos horas después salimos de la sala, Hugo comenta la película con Niall y este me busca con la mirada, pero no le devuelvo la mirada. ¡Joder, estoy furiosa con un niño de seis años!. Cuando montamos en el coche Niall pone una mano en mi rodilla.

-No te enfades...- Me susurra.

-No estoy enfadada.

-¿Por qué la tocas?.- Miro a Niall esperando a que le de una respuesta.

-Porque quiero.

-¿Sois novios?.

-No.- Responde.- ¿No te gusta Emily?.

-Sí me gusta, pero no quiero que seáis novios.- Veo problemas venir a la velocidad del rayo...

sábado, 13 de septiembre de 2014

Capítulo 33.

El frío de la calle hace que me arrepienta de haber salido tan rápido y no haber podido coger el abrigo. Esperaba encontrar a Niall nada más salir, pero no es así. Me paso diez minutos andando hasta que lo encuentro en la parte de atrás de algún lugar poco transitado. Está apoyado en el muro de ladrillos con la cabeza apoyada mirando hacia arriba y las manos dentro de los bolsillo. Se me sale el corazón por la boca cuando lo veo así, ya le he visto así alguna vez pero no soy capaz de acostumbrarme. Ya con lágrimas en los ojos, me acerco a él y quedo en frente suya para que sepa que estoy aquí. Cuando me ve cierra los ojos y respira profundamente.

-No quiero que me veas así.-Susurra con voz ronca. Son previo aviso mi mano llega a su mentón y lo acaricio.

-Todo está bien.- Niego con la cabeza aún sin mirarme.

-Todo está jodidamente fatal, Emily.- Me arrastro por el muro hasta estar sentada en el suelo y me abrazo las rodillas.

-¿Me lo quieres contar?.- Me mira por el rabillo del ojo y hace lo mismo que yo hasta quedar a mi lado sentado.

-No.- Asiento.- Emily...- Dice un rato después.

-¿Sí?.

-¿Alguna vez has deseado desaparecer para siempre?.- Frunzo el ceño y le miro.

-¿Por qué deseas eso?.

-Porque la vida de muchos, mi hijo el primero, sería mejor si no estuviera aquí.- Sin que él lo note una lágrimas rápida se desliza por mi mejilla. La atrapo a tiempo y no doy pie a que salgan más. Apoyo mi cabeza en su hombro y busco su mano en el bolsillo para entrelazar los dedos.

-Nunca pienses eso. Nunca, Niall. Eres muy importante para muchísima gente. Para tu hijo el primero, para Julia y Harry que te quieren y estáis los unos para los otros siempre que lo necesitáis. Para Denise, que ya he visto el bueno rollo que tenéis. Y aunque no lo creas para tu hermano y tus padres también eres importante.- Le cojo del mentón con la palma de la mano haciendo que gire la cabeza hasta que sus ojos conectan los con míos.- Y yo también te necesito.

-No de la manera en que yo quisiera.- Me siento algo confusa ante ese comentario. No sé cómo tomármelo. Le saco la mano del bolsillo junto con la mía y entonces veo que la tiene prácticamente destrozada.

-N-niall...¿qué has hecho?.

-Era la pared o la cara de Greg.

-Niall, es tu hermano...- Le acaricio los nudillos ensangrentados y hace una mueca de dolor, así que rápidamente lo dejo de hacer.- Estás loco...

-Tal vez.- Separo la cabeza de su hombro y me levanto. Al poco Niall también se levanta.

-Niall, para.- Me mira extrañado y puede que lo que diga me cueste una discusión, pero debo hacerlo.- Deja de parecer una víctima porque no lo eres. Niall, eres una persona adulta y tienes a tu cargo a un niño de cinco años que te necesita fuerte. No puedes encararte con todo el mundo, puede que muchas veces lo que te digan te siente mal. A todos nos pasa. Pero la gente que te quiere nunca te lo va a decir para hacerte daño, quieren darte consejos y ayudarte en lo que puedan.- Quiere hablar pero ya sé lo que va a decir y me adelanto.- Sí, tu madre y tu hermano. Ya lo sé. Pero escúchame.- Pongo mis manos en sus mejillas.- Puedes demostrarles que puedes con esto y con mucho más. Puedes demostrarles que ya no eres el mismo de antes.

-No soy el mismo de antes, Emily.

-¿Quién eres cuándo estás conmigo?.- Aún no le he soltado y al hacerle esa pregunta me siento muy avergonzada. ¿A qué viene esta pregunta?. Esto no va sobre nosotros, ¡porque no hay un nosotros!. Esto va sobre él. Pero ya no puedo parar.

-Yo mismo.- Resoplo y dejo caer mis brazos a ambos lados del cuerpo.

-Pues a mí me parece que no.- Frunce el ceño.- No te muestras como eres, nunca dices lo que realmente quieres decir y guardas un montón de secretos.- Enfadado, se echa el pelo del flequillo hacia atrás. Me sorprende que aún no haya aparecido mi tic en los dedos.

-Sí, es cierto. Yo guardo un secreto, ¿tú puedes decir que solo guardas uno?.- Si no paramos esto creo que vamos a empezar a discutir en breves.

-No.- Contesta con la voz ronca y decidido.

-Ya lo sabía.

-Mira Emily, sé que a veces me odias y créeme que me odio a mí mismo cuando tú lo haces. Pero tú...me haces...- ¡Ya estamos otra vez!.

-Te hago...¿qué?.

-Nada.- Evita el contacto conmigo y ahora sí puedo decir que tengo los dedos como para robar panderetas. Pero no pienso ponerme nerviosa.

-Vale.- Intento sonreír y decido irme por una sencilla razón. Sí, me gusta Niall y me gusta mucho. Sé que no es el hombre más simpático, con sentido del humor y con compasión, pero sí podría enamorarme de él. El problema es que no quiero volver a pasar por lo mismo. Una vez puedo superarlo. Dos, no lo tengo tan claro. Me doy la vuelta y comienzo a andar, pero me quedo congelada en el sitio cuando Niall dice.

-Tú me haces querer ser mejor.- Lo vuelvo a mirar. Debo tener una cara de lela...- Quiero ser bueno por ti, Emily.

-Esto no está bien.- Susurro, pero no sé si llega a escucharme o simplemente ignora mi comentario.

-Me vuelves completamente loco, Emily. No sé cómo tratarte cuando hablamos, despiertas sentimientos en mí que no tenía desde que murió la madre de Hugo.- Oh no. ¡Mierda, no!. No, no, no.- Así que hago lo que me sale: Ser un capullo.

-Niall, yo no...

-No, calla Emily. Lo siento, de verdad que siento todo lo que te he hecho hasta ahora y siento lo de aquella noche, no soy quien para meterme en tu vida, y luego estuvo fatal como te traté en el ascensor. ¡Y lo siento por todo joder!. Y sé que si no me mandas a la mierda, te voy a tener que pedir mil veces más perdón porque voy a volver a cagarla.- Se acerca a mí y me coge las manos mirándome a los ojos. Juro que jamás lo he visto así y me sorprende mucho.- Pero Em, soy un egoísta y no quiero perderte.- Sin saber qué decir le abrazo y escondo mi cara en el hueco de su cuello. Ay Niall...¿qué me estás haciendo?.- ¿Estamos bien?.- Me separo unos centímretos para hablarle.

-Sí pero, ¿hasta cuándo?.- Sé que sabe a lo que me refiero. No van a pasar más de tres días antes de que volvamos a discutir de nuevo por cualquier tontería.

-Hasta la próxima vez que discutamos, nena.- Me sonríe de lado y no me queda otra que reír.- Me gustas mucho Emily. Y para que lo sepas me dispongo a besarte.- Asiento con una sonrisa de tonta. Junta sus labios a los míos y antes de besarme me da un pequeño mordisco en el labio inferior. Rápidamente engancho mis piernas a su cintura y me coge por los muslos para mantenerme lo más pegada a él posible. Me besa apasionadamente, diferente a las otras veces que nos hemos besado. Me está besando como él quiere, sin esconderse. Abro los ojos para verlo y lo encuentro con los ojos cerrados, lo que me hace sonreír. Roza su nariz con la mía antes de bajarme de nuevo al suelo.

-Hay que volver.

-No quiero volver.- Se queja. Le cojo la mano y le hago andar de vuelta.

-No podemos dejarlos tirados.- Juego a subir su mano con la mía cual niña pequeña.- Además, tengo hambre.

Cuando volvemos, Niall no me deja que suelte su mano en ningún momento. Ambos nos sentamos y aunque hay algo de tensión, se nota mucho más relajado que antes. Denisse nos sonríe mientras pone paz entre ambos hermanos y Greg se disculpa con Niall. Así que al final la cena es bastante agradable y al final de la velada Denisse y yo hablamos sobre quedar otro día.

-Tienes que curarte eso es cuanto llegues.- Le comento ya en el coche de vuelta a casa.

-¿Por qué no vienes a casa y me lo curas?.- Le miro y me río.

-Diría que sí, pero mi hermano está en casa...

-Y no le gusto un pelo.- Asiento dándole la razón.- ¿Por qué?.

-Porque es un hermano muy protector y no quiere que me vuelvan a hacer daño. Según él ninguno es lo suficientemente bueno para mí.- Asiente y después de unos minutos en silencio vuelve a la carga.

-¿Qué pasó esta mañana en el servicio?.

-Nada grave. Unas chicas dijeron que intentaba conquistarte para sacarte el dinero. Oh bueno, y les interesa mucho saber como eres en la cama.- Río aunque en realidad no me hace ni puñetera gracia que otras quieran tenerlo como yo quiero.- Olvídalo, fue una tontería.

El resto del camino hablamos tranquilamente de cosas sin importancia y aunque aún le falta mucho, le noto más abierto y más sincero conmigo. Lo cuál no sé si es una buena o mala noticia para mis sentimientos, pero por un momento los dejo a un lado y me dejo llevar. Una vez en la puerta de mi casa, el coche para y me mira intensamente.

-¿Qué?.- Le pregunto avergonzada.

-Nada, te miro.

-¿Por qué?.

-Porque me gusta.

-Pues me da vergüenza.

-Pues no tienes porqué, porque eres guapísima.- Sonrío.

-Debo irme.- Me coge de la barbilla para que lo mire.

-¿Me das un beso?.- Asiento sin problema y le doy un largo beso acompañado de un par de caricias por parte de los dos antes de bajarme del coche.

-Hasta mañana.- Digo una vez en la calle.

-Hasta mañana, nena.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Capítulo 31.

-¿Qué haces aquí?.- El chico cierra la puerta con una sonrisa y echa un vistazo a todo el despacho.- ¿Quién te ha dejado entrar?.

-¡Coño soy tu hermano!. ¿Qué esperabas?.- Intento no soltar una risa. Ya sé que no tiene ninguna gracia porque a Niall no le gusta que esté aquí, pero me hace gracia la forma que tiene de hablar. Y me parece que es el único de la familia que pone en orden a su hermano pequeño.

-¿Ha pasado algo?.

-Pero vamos a ver, ¡qué no ha pasado nada!. ¿No puedo venir a verte y punto?.- Anda hacia la mesa de Niall y pasa la mano por la madera.- ¡Qué bien vives!.

-No, no puedes venir y punto.- Ignorándolo comenta.

-Denise quería venir unos días, así que hemos dejado a Theo con sus padres y mientras ella visita a una amiga he venido.

-Pues ya te puedes ir.

-¡Hola!.- Me dice de repente. Creo que voy a poner en práctica el pasar de Niall como hace su hermano.

-Hola.- Saludo con una sonrisa. Y con más cara que nadie, me levanto y le saludo con un par de besos.- Soy Emily.

-Greg. Espera...tú hablaste.- Lo más rápido que puedo le lanzo una mirada para que no siga hablando y la pilla al vuelo cambiando de tema.- Encantado.- Sonrío.

-Bien. Ahora, fuera.

-Ey, ¿por qué tanta prisa?. Denise y yo queremos que vengas a cenar con nostros esta noche.

-Gracias. Pero no.

-Sabes que vas a ir así que no me hagas enfadar.

-Pero vamos a ver, ¿para qué quieres que vaya?.

-Porque eres mi hermano y hace meses que no nos vemos.- De repente me mira y dice.- Y tú también estás invitada.- Después me sonríe y vuelve a mirar a Niall.

-Gracias, pero no.

-¿Por qué?.- Preguntan los dos a la vez.

-Porque es una cena de familia y no pinto nada allí.

-Vienes y punto.- Total que después de media hora discutiendo si íbamos o no, tuvimos que aceptar. Si uno es persistente, el otro ¡ni te cuento!.

Cuando Greg se fue, Niall no preguntó nada sobre la escenita del baño, cosa que agradecí mucho, muchísimo. Aunque claro, eso me pasa por irme de la lengua. ¡Que tengo una boca como un buzón de correos!, pero es que cuando me enfado y me calientan no lo puedo remediar.

A las cinco me fui para casa y me preparé para la cena con algo sencillo. Unos pantalones granates, una blusa negra y una chaqueta de punto ancha con estampado a juego. Esta vez dejo los tacones en el armario porque quiero llegar viva al postre.

-Liam, me voy. Luego nos vemos.

-¿Has quedado con Celia?.- Me mira desde el sofá con un libro entre las manos.

-Bueno...más o menos.

-Emily Bell no pienses que vas a salir de casa.

-¿Por qué no?.- Pregunto indignada.

-¿Tú te crees que yo soy tonto?. Has quedado con Niall.

-Liam...

-No, Emily.- Me siento a su lado.

-Solo vamos a cenar, además también está su hermano y su mujer.

-¿Presentaciones familiares?. ¡Ni hablar!.

-Liam, no va a pasar nada. Confía en mí. Ya sé que es mi jefe y sé que no te gusta un pelo, pero yo me lo paso bien con él. Cuando no es un gilipollas egocéntrico sobre protector, es muy amable, cariñoso y con sentido del humor. Bueno esto último no mucho, pero de todas maneras, no tienes que de que preocuparte. Sé lo que me hago.- El telefonillo me interrumpe y antes de salir por la puerta le digo.- Todo va a ir bien, te lo prometo. No te preocupes. ¡Te quiero!.

Bajo las escaleras del portal mas deprisa de lo que suelo hacerlo y cuando llego a la planta de la calle me obligo a parar. A ver, solo es una cena, vas a conocer a parte de su familia, sí. Pero eso no significa amor eterno. Además tú no quieres eso, así que relaja la raja y comportate como una persona normal. ¡Tonta del culo!. Una vez me he regañado a mí misma salgo a la calle y me meto en su coche. Esta vez Niall no ha salido del coche para esperarme y me llevo una decepción.

-Hola Niall.- Digo sonriente.

-Hola.- Joder, ¡qué bien le quedan estos vaqueros!.- Antes que nada. No hagas caso a nada de lo que diga mi hermano.

-¿Y por qué no?.

-Porque es como tú.

-¿Como yo?.- Pregunto extrañada.

-Sí. Cuando os calentáis soltáis de todo por la boca y luego dais veinte mil vueltas para pedir perdón.
No tenéis filtro.

-¡Por lo menos pedimos perdón!

-¿Qué quieres decir?.

-¡Nada!. Es que no tengo filtro, ya sabes...- ¡Ugh!. Me pone de los nervios, encima de que el pedí perdón en el ascensor y el pasó de mi culo se hace el ofendido. ¡Venga ya!.

El restaurante es bastante grande y hay mucha gente. En la entrada el maitre nos acompaña hasta la mesa donde ya se encuentras Greg y su esposa Denise. Greg me saluda con un pequeño abrazo y Denise me da dos besos y nos presentamos la una a la otra, me gusta porque se la ve llena de energía y no pierde la sonrisa. Cuando Niall y Denise se abrazan, se me pone la piel de gallina. Niall sí que la siente como su familia y me recuerda a mi relación con mi hermano.

Al principio todo va estupendamente, hablamos los cuatro de cosas normales, como el trabajo. Me entero de que ellos tienen otro niño más pequeño que Hugo y que también viven en Irlanda. Pero Niall no habla mucho, prefiere quedarse al márgen y me resulta un poco extraño.

-¿Qué tal Hugo?.- Pregunta Denise.

-Algo rebelde.

-¡Pues entonces como siempre!.- Bromea Greg antes de dar un trago a su copa de vino.

-Querrás decir como siempre que viene de Irlanda.- Sabía que no tenía que venir.

-No empecemos con el puto temita...

-Si no os lo llevárais todos los meses no tendríamos que pasar por esto.

-¡Eh, que nosotros no nos lo llevamos!.

-Greg.- Denise pone una mano encima de la de su marido para tranquilizarle.- Niall cariño, sabes que es Maura quien quiere que vaya.

-Pero vosotros la ayudáis.- Se siente como si Niall fuese un adolescente quien tiene que hacerse cargo de un niño que no quiere. Creo que su madre piensa eso. Pero está muy equivocada, sé que Hugo y Niall chocan muchas veces y Niall no sabe cómo reaccionar en muchas ocasiones. Pero no hay persona en el mundo que quiera más a Hugo que su padre. De eso estoy segura.- ¿Tan mal creéis que lo hago?. ¿Qué creéis que hago con él?. ¡Joder es mi hijo!.- Silencio y más silencio. Enotnces entrelazo mis dedos con los suyos debajo de la mesa. No sé si he hecho bien o mal, pero siento que él lo necesita y yo quiero hacerlo. Él aprieta.

-Cielo, no hace falta esto ahora mismo.

-He hecho una pregunta.

-Niall, no te pases.- Interviene su hermano.

-He hecho una puta pregunta.

-No pensamos que lo hagas mal, Niall. No tenemos que ver nada con esto. Esto es sobre mamá y tú. De todas maneras no me extraña, ¿te recuerdo cuántas veces hemos llamado por la noche y era Harry el que cumplía tus obligaciones como padre?.

-Eso no ha vuelto a pasar.- Ya ha soltado mi mano porque di no fuera así ahora mismo estaría hecha añicos.

-Lo que sea, ¿por qué has dejado de llevar a Hugo al psicólogo?.

-Porque no quiero que lo traten como si estuviera loco.

-Nialler, nadie está diciendo que Hugo esté loco. Todos lo adoramos porque es un niño muy listo y cariñoso.

-Denise si el niño tiene un problema se asume y se le lleva a dónde haya que llevarle. Fin de la historia.- La silla de Niall chirría y acto seguido el desaparece del restaurante a la velocidad del rayo con los puños blancos de apretarlos y la cabeza gacha.

-De verdad Greg que eres increíble. Siempre igual...- ¿Voy no voy?. ¿Digo algo?. ¿Me cayo?. ¿¡Qué hago!?

-Ve.- Levanto la cabeza.- Emily ve. Te está esperando.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Capítulo 31.

Los quince primeros minutos en el ascensor los paso con la mayor dignidad del mundo. Él no me habla. Yo no le hablo, aunque por dentro me muera de ganas. Pero después la paciencia se me agota por segundos y me entran los calores; me hago una coleta, me abanico con la mano y recurro a sentarme en el suelo porque no puedo más con los malditos tacones. Niall sigue sin moverse de su sitio y creo que apenas ha cambiado el gesto de su cara.

-Niall.- Le llamo.

-Dime.- Con ese tonito se me quitan las ganas de hablarle. Respiro y recojo toda la paciencia que puedo.

-¿Tienes agua?.- Sé que es una pregunta absurda porque no tiene, pero quiero agua y aparte es lo único que se me ha ocurrido decirle.

-No.- Me apoyo contra la pared del fondo del ascensor observando su espalda.

-Vale.- Contra él más se crece hablándome de esa manera, a mí me da la sensación de empequeñecer en un riconcito del ascensor. De repente me mira y pone los ojos en blanco para después quitarse la chaqueta del traje, arremangarse la camisa blanca y sentarse a mi lado en el ascensor. ¡Ay madre que me da!.

-¿Te encuentras bien?.- Ahora sí me mira mientras me habla y soy yo la que quiero hacerme la dura. Sí, somos un par de orgullosos. Me encojo de hombros.- No sé cuándo nos van a sacar de aquí, ya he pulsado el botón, pero creo que se ha ido la luz en todo el edificio y no tengo cobertura en el móvil. ¿Has mirado el tuyo?.- Asiento con la cabeza.- ¿Tienes cobertura?.- Niego con la cabeza.- Vale.- Ay jo....¡qué pena me da!. Meto la mano en el bolso y saco una caja de chicles.

-¿Quieres uno?.- Le pregunto tendiéndole la caja. La coge, la abre y saca uno.

-Solo te queda este.

-Ah...Bueno, puedes comértelo tú si quieres.- Abre el envoltorio y procuro no mirarle. Más que nada porque yo también quiero, pero se lo he ofrecido y no se lo voy a quitar. Creí que me quedaban más. De reojo miro como lo muerde por la mitad y luego me dice.

-Abre la boca.- Me acerca el chicle y retiro un poco la cara para cogerlo con la mano, pero aparta el chicle y vuelva a repetir.- Abre.- Entonces hago lo que me dice y me mete el chicle en la boca. Menta.- Afirma después de haber estado en silencio por un rato.

-Son los mejores.- Gira la cabeza asintiendo.

-Estoy de acuerdo.- Me mira a los ojos y después vuelve la cabeza hacia el frente.- La cagué.- Lo miro y hago una pompa con el chicle antes de contestar.

-Estoy de acuerdo.- Me mira con una ceja levantada y yo no le quito la vista de encima.

-Qué chulita. ¿Eso es lo único que sabes hacer?.- Me reta con una pompa bastante más grande que la mía. Sonrío.

-Admito que no puedo mejorar eso. Niall Horan se proclama ganador.- Hace una pequeña reverencia con la cabeza y no preguntéis porqué, me dan ganas de abrazarle.

-Me gusta ser el ganador.

-Ya lo sé, ya.- Me preparo mentalmente para decir lo que estoy apunto de soltar por mi boca.- Yo también la cagué. Bastante además.- Me mira esperando una explicación.- Lo primero es que era tu casa y no tengo ningún derecho a hurgar en tus cosas. A aparte que estuvo ¡fatal! utilizarte de esa forma, ahora me siento muy sucia y sobre lo que dije...Lo siento, no quería decirlo. Sé que no sirve de escusa, pero estaba muy furiosa y quería que me dejaras en paz en ese momento.- ¡Madre mía!. Se me cae la cara de vergüenza.- Espero que diga algo pero pasa mucho, mucho tiempo hasta que se digna tan siquiera a mirarme. Parece que llevamos horas encerrados en el ascensor y me estoy poniendo de los nervios. El tic de los dedos se manifiesta y por mucho que intento esconderlo es imposible.

-¿Puedes parar de hacer eso?.

-No Niall, no puedo parar. Ya te lo he explicado.- ¿Por qué le molesta tanto que me pase esto?. Se muerde el labio inferior sin dejar de mirar mis dedos. Cansada de él y de su poca consideración
hacia las personas, en especial hacia mí, me levanto del suelo y aporreo la puerta del ascensor.-¡Hola!. ¿Alguien nos puede sacar de aquí?. . ¡Estamos encerrados en el ascensor!.- Apoyo la frente en la puerta desesperada.

-¡En cinco minutos estáis fuera!.- Nos grita una compañera desde afuera.

-¡Joder por fin!.

-¿Estáis bien?. ¿Cuántos sois?.

-Niall y yo. ¡Estamos bien!.- Sin esperarlo Niall me agarra de la muñeca y hace que le mire.

-Emily, no puedes llamarme Niall.

-Vale.

-No. No vale. Porque lo acabas de hacer.

-Bueno no volverá a ocurrir.

-Ya lo has hecho.

-¿¡Puedes dejar de ser tan irracional!?. ¡Joder!. Llevo encerrada una hora en un puto ascensor contigo y me estás poniendo muy nerviosa. ¡Lo he intentado todo para que te sientas mejor!. Y tú no tienes ni una pizca de consideración conmigo.

-Emily...- ¡Sí hombre!. Ahora también tendré yo la culpa de esto.

-Mira Niall, o ¿debería decir señor?. ¡Vete a la mierda!.

-Ehem...- Ambos nos damos la vuelta viendo las puertas abiertas en la última planta del edificio con aproximadamente ocho personas mirándonos.

-¿Disfrutando el espectáculo?..- Una vez Niall ha pronunciado la última palabra la gente sale disparada hacia diferentes partes volviéndonos a dejar solos. Nos retamos con la mirada
por un par de minutos, pero estoy cansada, sudada y necesito utilizar el servicio.

-Si me permite...- Paso por su lado y me meto en el baño. Una vez dentro me refresco un poco y me quito la coleta para después entrar en uno de los cubículos y hacer pis. Justo cuando voy a abrir el cerrojo para salir, entra alguien hablando.

-¿Has visto lo que ha ocurrido en el ascensor?.- Pregunta una de ellas.

-Sí...menuda fresca. No pudo con el antiguo jefe porque estaba casado y va a por este.- Mis ojos se abren de par en par al escuchar lo que otra de ellas está insinuando.

-Yo creo que algo ha pasado dentro del ascensor. ¿Cómo creéis que será en la cama?.- Dice la última. Las tres ríen cual hienas. ¡Qué asco dan!.

-Se lo podemos preguntar a su secretaria favorita.

-¡Me apuesto lo que sea a que ella lo sabe bien!.- Abro el pestillo y salgo cual diva. Las sonrío falsamente cuando se giran a mirarme y después se miran las unas a las otras queriendo desaparecer de ahí como el humo. Me acerco a ellas y me lavo las manos.

-Seguid hablando por favor. ¡Estaba muy interesante vuestra conversación!.

-Emily...nosotras...-Dice una de ellas. ¡Ouh! Una valiente. Espera bonita que te bajo los humos en seguida.

-¿Vas a mentir?.- No responde.- Pues entonces cállate. No es mi culpa que todas vosotras queráis a un hombre como Niall y no lo vayáis a conseguir nunca.- Me seco las manos y antes de salir del baño me doy la vuelta y me despido con un.- Adiós envidiosas.

Cuando entro en el despacho Niall se está terminando de colocar la chaqueta y luego se sienta en su silla y empieza a mirar papeles.

-Niall.

-Que no me llames Niall...

-Niall, ¿tú crees que la gente piensa que estamos juntos?.

-¿Cómo juntos?.- Me encanta la habilidad que tiene de hacer dos cosas a la vez.

-Juntos trabajando, ¡no te jode!. ¡Pues como pareja!.- Se encoge de hombros mientras firma un documento.

-No me importa.

-Ah vale. ¿Tampoco te importa que me llamen puta en toda la cara?.- Como alma que lleva el diablo deja de hacer lo que está haciendo y levantándose de la silla se acerca hasta mí.

-¿Quién?.

-¿Eso sí te importa?.

-¿¡Quién Emily!?.- La puerta se abre y alguien entra.

-¿Cuándo pensabas contestar las llamadas cabrón?.- Niall se da la vuelta y literalmente se le descompone la cara cuando le ve. ¿Y este quién es?.