lunes, 30 de junio de 2014

Capítulo 15.

El lunes cuando me levanto tengo unas ganas inmensas de llegar al trabajo, y no precisamente por trabajar, sino por ver a Niall y preguntarle qué narices pasa en su santa familia. Lo de ayer fue extremadamente raro, cuando parecía que todo iba medio bien con Niall, llega Hugo y se puso de esa manera. Se puso como Niall le trata, como un adulto. He de reconocer que me asusté, últimamente me asusto mucho con ellos y no es una cosa que me agrade precisamente. Pero aún así, quiero seguir viendo qué pasa, que es lo que esconden y sin saber porqué quiero ayudarlos.

Cuando llego a la oficina me encuentro con Sarah la recepcionista y con Margaret de recursos humanos en una conversación que parece de lo más interesante, decido aumentar el ritmo para llegar al ascensor pero ambas me llaman en un susurro y me acerco mirando hacia los lados como si fuésemos a cometer un crimen las tres.

-¿Qué pasa?.

-Nena, si fuera tú no subiría a tu despacho hasta dentro de un ratito.- Me dice Sarah mientras que Margaret me mira asintiendo con la cabeza.

-¿Qué ha pasado?.

-El señor.- Margaret se recrea en decir su nombre con algo de sarcasmo.- He pasado por su planta ha dejar unos documentos y tiene una montada con alguien al otro lado del teléfono.- Antes de que siga hablando me acuerdo de la bronca que tuvo hace poco más de una semana con lo que parecía ser una mujer. Días después de esa bronca, apareció su hijo. ¿La madre de Hugo tal vez?.- Pero es que ahí no acaba la cosa. ¡Estaba tirando cosas!.

-¿Lo has visto?.- Pregunto.

-No, pero lo he oído. No sé que habrá sido, pero ha estallado contra el suelo, a la guapa que la toque recoger eso se va a acordar bien de toda su familia.- Antes de que me digan algo más he corrido hasta el ascensor que para mi suerte está con las puertas abiertas. Cuando llego a la última planta y me acerco a su despacho, ahora el mío también, no se escucha nada. Pego el oído para asegurarme. Nada. Pero por otro lado sé que está ahí. Lo siento. Abro la puerta con sigilo y dejo el bolso en mi silla. No me ha visto pero sabe que estoy aquí, está de espaldas a la puerta mirando a la gran cristalera.

-¿Niall?.- Susurro cortado por el nudo de mi garganta.

-¿Quién eres?.- Dice él en un tono más bajo si cabe.

-Emily.

-Santo y seña.- Pienso por unos instantes. ¿Qué?.

-No tenemos, Niall.

-Pues inventate uno, porque lo vamos a necesitar.- ¡Me pone enferma tanto secretismo!.

-Alí babá y los cuarenta ladrones.

-Ingenioso. Siéntate.- Con más inquietud que otra cosa cojo la silla de mi escritorio, cambio el bolso de lugar y la acerco hasta estar sentada a su lado. Al principio miro a su dirección. Coches y gente de aquí para allá, pero llega un momento en que la vista va dirigida a su rostro. En ese momento quiero hacerle miles de preguntas, acercarme a él y abrazarle con todas mis fuerzas. Tiene la cara algo pálida y los ojos rojos, no me atrevo a decir si es de rabia o si ha llorado, cosa que dudo. En la mano izquierda sostiene un cerveza y lleva un traje azul oscuro con una camisa blanca, hoy sin corbata. Me tiende la cerveza.

-No bebo por las mañanas.- Asiente y le pega un trago.

-Ayer se me fue de las manos.- Las lágrimas me llegan a los ojos anunciándome que en cualquier momento, sin ningún aviso, van a salir. Miro hacia arriba y vuelvo a mirarle. Una lágrima solitaria le cae a través de la mejilla y ni siquiera hace el intento de quitarla. Estiro la mano para acariciarle el hombro, pero se aparta levemente para que no le toque.- Casi le pego. Estuve tan cerca...Si no llega a llegar Julia.- Respiro. Miro hacia la esquina del despacho. Margaret tiene razón algo había estallado. No sé realmente lo que es, pero parece una figura.

-Niall...

-Mi madre tiene razón. Debe llevarselo a Irlanda a vivir con ellos.

-¡No!.- Me mira.- Te necesita. Te quiere, Niall. Lo vi ayer en el supermercado.

-Me tiene miedo.

-No lo hace.

-Tú no le viste, me miró con la misma cara con la que me miraba su madre. Emily, solo tiene cinco años...No es justo para él.- Da otro trago a la cerveza. No logro entender nada.

-Háblame.

-Emily, Hugo tiene trastornos de personalidad.- El tiempo a mi alrededor se detiene. ¿Cómo un niño tan bueno va a padecer trastornos de personalidad?, aunque eso explicaría como se puso en el coche. Lo miro, me mira. Le quiero hacer tantas preguntas...pero no le hago ninguna, en vez de eso le cojo la cerveza que tiene en la mano y con mi tic de los dedos me la acabo de un trago. En ningún momento deja de mirarme, hasta que decido dejar la botella y sin un momento de duda me siento en su regazo y le abrazo.

-Lo siento...- Susurro con mi cara apoyada en su hombro. Pasan un par de minutos hasta que logra reaccionar y se relaja bazo mis brazos.

-Vete a casa. Hoy no me apetece hacer nada.- Ya, claro como si pudiese aunque quisiera. Me separo de él, le cojo de las muñecas para ponerle en pie, le coloco la chaqueta y lo miro.

-No. Tú vas a venir conmigo. Haz las llamadas que tengas que hacer para irte de aquí, desconecta el móvil por el resto del día y deja que te lleve a mi sitio de los malos días.- Realmente no sé cómo le convencí, pero me hizo caso y en media hora estábamos los dos en la calle mientras que le guiaba por las calles y le hablaba de cosas sin importancia como que cuando llegué por la noche, no encontré a Pepis la cobaya y después de dos horas buscando descubrí que estaba detrás de un cojín de la cama.

-¿No tiene una jaula en condiciones?.

-¡Claro que sí!. Pero, antes de irme se me olvidó cerrar la puerta.- Giró la boca en lo que creo que fue una sonrisa.

La cafetería de la Tate Modern era mi cafetería favorita, a parte del maravilloso museo, gratis a mi suerte. Los días que me siento que no sirvo subo a la última planta, me siento mirando la gran cristalera que te deja ver todo Londres junto con el río Tamesis y me hace sentir mucho mejor. Ambos pedimos un delicioso té inglés y salimos a la terraza donde nos apoyamos en la esquina de la barandilla. No está mal para estar a mediados de septiembre.

-Así que tu sitio de los malos días...- Dice mirando hacia el horizonte. Bebo té y respondo.

-Bueno, cuando era más joven era el sitio de los cotilleos con las amigas, pero luego lo convertí en mi sitio.- Asiente con los ojos entrecerrados. Me pone nerviosa no saber qué piensa.- ¿Tienes un sitio de los malos días?.- Pregunto.

-El trabajo.- Por casi escupo el té.

-¿Estás de coña?.

-¿Qué es ese vocabulario de adolescente reprimida?.- Frunzo el ceño.

-No me cambies de tema.

-Ya te lo he dicho, Emily.- Esto no puede ser.

-Vamos, acábate el té. Tenemos una tarea muy grande que hacer hoy.- Por primera vez desde que estamos aquí fuera me mira.

-¿Cuál?.

-Hay que buscarte tu sitio para los malos días.- Me mira con un gesto que nunca antes había visto. ¡Este hombre tiene gestos para todo!.

-¿No puedo usar este?.- Pongo los brazos en jarras.

-¡Claro que no!. Este es mío. Vamos.- Cuando consigo sacarle de allí andamos durante toda la mañana. Recuerdo que a Ian no le gustaba nada andar, pero Niall parece andar y andar sin importarle y eso me gusta. ¿Por qué comparo a Ian con Niall?. Niego con la cabeza y sigo caminando con Niall al lado.

Vamos a todas partes, desde The Round Pond  donde según él hay demasiados patos en el lago y eso le incomoda hasta Hoxton Square porque es demasiado pijo. Cuando llegamos al Pub the George saco un cigarro, lo enciendo y me lo llevo a los labios. Niall me mira y bufa, acto seguido me coge el cigarro y lo mira.

-¡Eh, es mío!.

-¿Qué crees que haces?.

-¿Fumar?.- Digo de manera vacilante.

-Ya. Pues delante de mí no lo hagas, ¿entiendes?.

-Bueno, pero yo hago lo que quiero.

-¿Quieres morir?.- Harta del asunto, le cojo el cigarro de la mano, lo tiro al suelo y lo apago.

-¿Contento?.- Sin dejar a que responda sigo andando. A los segundos lo tengo pegado a mi lado.

-¿Dónde vamos?.

-A mi casa. De vida o muerte.- Me mira con las cejas levantadas.- Estreno manoletinas y me está haciendo una herida enorme. Mira.- Me apoyo en su antebrazo, me quito la manoletina y se la muestro.

-¿Te duele mucho?.- Me coloco y me encojo de hombros. ¡Sí, me duele horrores!.

-Ven.- Se pone de espaldas hacia mí.

-¿Qué haces?.

-Sube.

-Vamos a llamar la atención y eso a ti no te gusta.

-Sube.- Pongo los ojos en blanco y con gusto subo. A quién voy a engañar, quiero subir, uno porque estoy cansada, dos porque me muero de dolor de pies y tres porque sí. El camino pasa en silencio, pero él de vez en cuando mira hacia atrás para echarme un vistazo y vuelve la vista al frente.

-Ahora vuelvo, espera aquí. Puedes coger lo que quieras de la nevera o poner la tele.- Niega con la cabeza. Se sienta en una esquina del sofá y se dedica a mirar a su alrededor. Cuando vuelvo con otras sandalias lo veo en el mismo sitio con la misma posición.- ¿Qué pasa?.

-Nada.

-Como no dejas de mirar...

-Sólo observo.- Asiento.

-De verdad no quieres nada.- Niega.

-De hecho me voy.- ¿Qué?, ¿por qué?.- Tengo que ir a comer y creo que voy a ir a por mi hijo.

-¿No está Julia?.

-Sí está, pero quiero ir a por él.- Se pone de pie y se limpia los pantalones. Me junto a él y le toco el hombro.

-¡Muy bien!.- Ladea la cabeza. En momentos como estos parece un niño pequeño. Lo acompaño hasta la puerta, sale y cuando voy a cerrar la agarra con la mano.

-Emily.

-Dime.

-Que ya he encontrado mi lugar para los malos días.

-¿Ah sí?.- Asiente.- ¿Cuál es?.

-Tu casa.- Sin apenas poder decir una palabra me ha cogido de la cadera con amabas manos, me ha besado en los labios y ha volado escaleras abajo. Me apoyo en el marco de la puerta mirando hacia las escaleras tocándome los labios. Mierda, me ha gustado.


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Hola, bueno vengo muy rápido porque estoy que me caigo de sueño. Me hecho wattpad donde también estoy subiendo los capítulos por si os es más fácil. http://www.wattpad.com/56414371-mi-salvaci%C3%B3n

Besos xx


lunes, 23 de junio de 2014

Capítulo 14.




Esa misma tarde vinieron a buscarme y nos fuimos al centro comercial a comprar las cosas para el cumpleaños de Hugo. Mientras comía sola en su casa, ya que ellos después de recoger la mochila del pequeño había ido a casa para que Hugo descansara un poco, pensé es todo lo que había pasado esa mañana. Realmente me asusté cuando me acerqué y vi a Hugo en el suelo llorando y luego cuando Louis lo cogió en brazos, por un momento no supe como reaccionar; tal vez por esa parte pueda entender que Niall no le deje hacer nada, porque no sabría cómo reaccionar si le pasase algo.

-¿Me estás escuchando?.- Me dice Niall mientras miramos los tipos de tartas que hay.

-Creo que no papá. Julia siempre que pone esa cara significa que está en otro mundo.

-Perdón...

-Mal.

-Muy mal.- Continúa su padre, ambos con una sonrisa pícara. Ambos dignos de la misma sangre.

-Bueno, vale. ¿Qué decías?.

-Hugo es alérgico a la nata, así que suelta la que tienes en la mano.- Miro la tarta que tenía en la mano y veo que toda ella está rodeada por nata, la dejo corriendo y les sigo cuando veo que se alejan con el carro de la compra hacia otro pasillo. ¿Por qué me ignoran de etsa manera?. Me siento marginada...

-¿Podríais esperarme?.

-Eres muy lenta, jolín.- Protesta Hugo mientras se agarra al carro que lleva su padre y hace que Niall suelte una carcajada.

-¿Ah sí?.- Con las manos agarro el carro para que se pare y con un rápido movimiento me subo a él, me hago hueco entre las cosas y me siento mirándolos.- Venga, no tenemos todo el día.

-¿Quieres que nos echen?.- Pregunta Niall serio. Su hijo se ríe de mí entre dientes. No contesto, más bien porque no sé qué decir, así que espero hasta que finalmente Niall coge el carro y tira de él. Después de un rato dando vueltas y Niall eligiendo bebidas alcohólicas, su hijo como era de esperar se aburre y se queja por todo llevando a su padre hasta el límite.

-Papá...vamos...- El padre con dos botellas de vino en la mano pensando cuál elegir le lanza una mirada.

-Hugo, basta. Eres tú el que has decidido venir, así que ahora debes esperar. Si no, dejo todo esto aquí y no hay fiesta. Mejor para mí.- Vaya tela, cualquiera que nos vea...Yo subida al carro, Niall regañando a su hijo con botellas de vino en las manos y Hugo aburrido y enfadado. Lo llamo con los dedos y le digo que se suba conmigo, él encantado cumple y eso no es lo más gracioso, lo más gracioso es cuando Niall se da la vuelta con la botella elegida y nos mira con su cara de, ¿qué cojones creéis que estáis haciendo?.

-Señorita Bell está muy equivocada si cree que voy a tirar de usted como si fuera una mula de carga. Cuando quiera se baja y lleva el carro a la caja.- Sin más deja la botella de vino en el carro y desaparece del pasillo dejándonos solos. Sin más remedio me bajo y tiro del carro con Hugo sentado en él.

-Emily, ¿te cae bien mi padre?.

-A veces.

-¿Le odias?.

-A veces.

-Pero, ¿te parece guapo?. Porque todas las mujeres que ha llevado a casa dicen que es muy guapo.
-Tu padre es muy guapo, Hugo. Pero no se lo digas.- Nos reímos juntos.

-Ellas dicen que yo soy muy adorable, pero a mí no me gusta ninguna.- Esto se pone interesante. Bajo el ritmo para llegar más tarde y enterarme de algo más.

-¿Por qué no?.- Se encoge de hombros.

-Julia y yo las llamamos las barbies de papá.

-Ya deseo conocer a Julia.- Digo para mí.

-Estoy deseando que llegue el miércoles.- Comenta Hugo camino a mi casa.-Emily, dile a Louis y a tus amigos que están invitados.

-Ni lo pienses.- Dice Niall con la mandíbula en tensión.

-Está bien, iré sola, no pasa nada.- No tengo ganas de discutir, además tampoco es una gran cosa. Me alegro de que estemos a menos de tres metros de la puerta de mi casa.

-¡Es mi fiesta y yo invito a quien me de la gana!.-....Silencio y más silencio es lo que se escucha en el coche por lo que parecen ser horas. Sin ni siquiera imaginarlo Niall para de un frenazo y se gira para mirarlo. Quiero bajar y meterme en casa pero mi cuerpo no reacciona.

-¿Puedes repetirme lo que has dicho?.

-¿Quieres que lo repita?.- ¿Por qué me da la sensación de que esto parece una batalla entre padre e hijo?. ¿Y por qué de repente Hugo se ha convertido del niño más adorable a un niño irreconocible?.

-Por favor.

-He dicho que es mi fiesta y si digo que van, van.- Niall me mira y por un momento me mira pidiéndome ayuda con mirada triste, y de verdad que quiero, pero no sé cómo hacerlo.

-Mañana te veo en la oficina.- No reacciono.- Emily, por favor, baja del coche.- Hago lo que me pide más confundida que nunca.


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Hola chicas!. Lo sé, lo sé, llevo sin subir ni se sabe de tiempo y encima este capítulo no tiene mucha gracia. A decir verdad, he pensado dejarlo, porque las lectoras están bajando un montón y realmente escribo porque me gusta hacerlo, pero también me gusta que me lean porque sino menuda gracia.
Bueno, gracias a las que siguen ahí y un besazo!

lunes, 9 de junio de 2014

Capítulo 13.



-Soy lo peor, si no le hubiese puesto nervioso nada de esto habría pasado.

-No pasa nada, Lou. No ha sido tu culpa estas cosas pasan, solo ha sido una pequeña brecha.- Sólo habrá sido eso Emily, pero el tic el los dedos hace que el café se menee de un lado a otro.

-¿Estás bien?.- Sí, bien jodida, pero es lo último que necesitas escuchar ahora mismo.

-Sí, me he asustado un poco, pero estoy bien.- Louis baja la cabeza.- Eh, Lou. Mírame, estamos bien, ¿vale?.

-Me va a odiar...Y no quiero pensar cuando el padre se entere...- Sí, yo tampoco...

-Yo me encargo.- El sonido de mi móvil hace que los dos nos pongamos tensos.- Voy un momento al pasillo de allí. Éstate atento por si sale.- Cuando me he alejado lo suficiente como para que no me escuche descuelgo el móvil.- Hola.

-¿Hola?. ¿Cómo que hola?. ¿Dónde estás Emily?. ¿Dónde está Hugo?. Llevo diez minutos esperando a que me abras la jodida puerta.- Allá vamos.

-Estamos en el hospital. Y antes de que digas nada, está bien solo ha sido un accidente.

-¿Qué cojones has hecho?.

-Déjame que te explique. Estábamos jugando y...

-No. ¿En qué hospital estáis?.

-En el London Bridge Hospital.- No se escucha nada más. Sólo el tu-tu-tu. Me ha colgado.

En cuanto vuelvo a la sala de espera el pequeño sale de la mano de una enfermera aún con todas las lágrimas en las mejillas y una brecha cosida en la parte alta de la frente, lleva una piruleta en la mano y se mira las deportivas constantemente. No sé quién está más asustado de los tres, pero yo estoy que me caigo.

-Hugo está bien, necesita descanso y sobre todo muchos mimos. Si se quejara por el dolor, le he recetado un jarabe. - La enfermara sonríe, le suelta la mano y se marcha.

-¿Estás bien campeón?.- Le pregunta Louis rompiendo el hielo. El pequeño se encoge de hombros sin abrir la boca. De un momento para otro está detrás de mis piernas y me agarra la  parte baja de la camiseta. Me imagino quien ha llegado y cuando me doy la vuelta para enfrentarle lo veo. Lleva la misma ropa de ayer, pero tiene más cara de enfado.

-Hugo, ven aquí.- El pequeño no suelta mi camiseta y niega levemente con la cabeza.- Hugo.- Si su voz me da miedo a mí, no me quiero imaginar como debe estar un niño de cinco años. Finalmente se acerca lentamente y cuando le tiene al alcance le coge del brazo y se agacha para hablarle.- ¿Qué dije sobre no molestar?.

-Papá...yo me caí, pero fue sin querer.

-Te caíste porque eres un torpe.- Me quiero morir y voy a hacerlo en 3...2...

-Se cayó porque es un niño. No hagas esto Niall.- Sus ojos se dirigen a mí como si fuera un vampiro ávido de sangre, suelta el brazo a Hugo y avanza un par de pasos.

-¿Me estás cuestionando cómo trato a mi hijo?.

-Sí, ¿piensas agarrarme del brazo y tratarme como si fuera un objeto?.

-Si tengo que hacerlo lo haré. No juegues con fuego Emily, te puedes quemar.- ¡A la mierda!. Le agarro por la muñeca y le arrastro a uno de los pasillos.- Lou, sácale de aquí.- Digo refiriéndome a Hugo.- No vas a montar un escándalo aquí conmigo porque la policía podría aparecer en dos minutos y tampoco vas a tratar así a tu propio hijo porque como alguien te escuche Asuntos Sociales le lo llevará en un abrir y cerrar de ojos. Y tú no quieres eso, Niall.- Asiente serio.

-Si piensas que no quiero a mi hijo, estás muy equivocada.

-No lo dudo ni por un segundo, pero esto te viene grande Niall. Tiene cuatro años y pretendes hacer como si fuera un adulto.

-Tengo que hacerlo. Es por su bien.

-¿En serio?.- Ironizo.

-Tú no entiendes una mierda...

-Bueno pues explícamelo.

-No. ¿Quién eres ese, de todas maneras?.- ¡Qué manía!.

-Louis, un amigo.

-No lo quiero cerca de mi hijo.

-¿No lo quieres cerca de tu hijo o no lo quieres cerca de mí?.- Mierda, ni siquiera sé por qué he dicho eso. Soy una estúpida.

-Salgamos de aquí.- Dice como si nada hubiese pasado. ¡Ugh!

Después de salir del hospital y encontrar a Louis y al pequeño convencimos a Niall para que fuéramos a una cafetería y explicarle que había pasado.

-Estábamos jugando, se subió al sofá sin que yo me diera cuenta y se tiró pensando que llegaría al suelo con los pies pero no midió bien y antes de que pudiese llegar a por él se había dado con el pico de la mesa en la cabeza.- Yo miraba a Lou con compasión, en cambio la mirada de Niall era de todo menos compasión.- Lo siento de veras.- Se disculpa.

-Ya, claro.- Ironiza Niall. Sólo son las once de la mañana y ya me quiero ir a dormir, este hombre es agotador.

-Niall se está disculpando y yo también lo hago, no nos dimos cuenta ninguno de los dos.

-Hugo nos vamos.- Niall deja unas monedas en cima de la mesa y se levanta.

-Papá, tengo todo en casa de Emily.- Niall bufa y me mira de manera seria.

-Pues vamos.- Sin saber por qué me levanto sin rechistar, le digo a Louis que se vaya a casa y luego lo llamo. Y cuando ya vamos camino a casa me doy cuenta de que voy de vuelta con ellos porque quiero, porque quiero saber que le pasa a Niall y a Hugo y porque de manera extraña me empiezan a importar. Más el hijo que el padre, todo hay que decirlo.

-Emily, el miércoles es mi cumpleaños.- Dice Hugo sentado en la parte de atrás.

-¡Sí!. Espero que esté invitada.- Me río y él conmigo.

-Sí, yo te invito. Papá podríamos hacer una fiesta en casa, eso sería genial...- Miro a Niall y él me mira a mí. Vamos Niall di que sí...

-Ya veremos.

-Eso es un sí.- Respondo con toda mi jeta.- Además si quieres podríamos ir esta tarde a comprar algunas cosas.

-Ni hablar. Tiene que descansar.- Miro a Hugo quien se entristece y se hunde en su sueño.

-Niall.

-¿Qué?.

-Eres un aguafiestas.- Le digo mirándole mientras él mira a la carretera. De repente Hugo suelta una carcajada haciendo que yo también ría y aunque Niall no lo quiere mostrar también se le alegran los gestos.

-Emily...- Me reprende.

-Es verdad Niall, hasta mi abuelo tiene más marcha que tú.

-¿Queréis ir a comprar las cosas?.- Hugo asiente repetidas veces con la cabeza.- Iremos, pero como no os comportéis os las veréis conmigo.- Dice haciendo que suelte una carcajada.

domingo, 1 de junio de 2014

Capítulo 12.



-Y cuando parecía que el príncipe malo iba a ganar, llegó el bueno y le ganó con su espada mágica.- Hugo da otro mordisco a su pizza y me sonríe.

-¿Por qué te sabes tantos cuentos?.

-Porque Julia me cuenta muchos y yo los recuerdo, pero solo los que me gustan.- Ríe.- Porque ella siempre me quiere contar cuentos de princesas...- Río con él.

-Tu mamá debe ser muy buena.- Sé que está fatal intentar conseguir información a través de un niño de cuatro años, pero Niall no me va a decir nada y mi curiosidad es muy grande.

-Julia no es mi mamá.- Ya lo sé Hugo, lo que quiero saber es quién es tu madre.- Papá dice que yo no tengo mamá.- Mierda...Yo no quería esto.- Pero eso es imposible. Porque Harry me contó cómo se hacen los niños y necesitas una mamá sí o sí.- Intento no soltar una carcajada.

-¿Quién es Harry?.

-Es un amigo de papá, bueno y también mío. Papá dice que es un cabrón, pero es el único amigo que tiene.- Llego a la conclusión de que Niall y Harry son iguales. Durante unos instantes comemos la pizza en silencio.

-Debes tener muchos amigos en el colegio.- Comento en el camino de la pizzería a casa.

-No.

-¿No?.

-Los niños juegan al fútbol y papá me lo tiene prohibido.- ¡¿Qué?!.

-Eso es una tontería, ¿qué haces si no juegas con ellos?.

-Sentarme en las escaleras a mirarlos.- ¿No le deja jugar y le deja estar solo en casa en mitad de la noche?. Entiendo...

-¿Qué película quieres ver cuando lleguemos a casa?.- Prefiero cambiar de tema.

-¿No deberíamos ir a la cama ya?.

-Es sábado.- Es irónico porque el parece el adulto y yo la niña.

-No creo que esto le vaya a gustar a papá.

-Me da igual. Elige.- Me mira y sonríe de lado.

-Gru.

-¡Bien!.

El resto de la noche la pasamos en casa, sentados en el sofá viendo Gru. Cuando casi está apunto de terminar, siento la cabeza de Hugo apoyada en mi pierna derecha. Se ha quedado dormido, y su padre sin aparecer. Apago la tele y lo llevo a mi cama, busco en la mochila que ha traído y encuentro un pijama. Cuando ya se lo he puesto, le cojo y lo meto entre las sábanas dejando la pantalla del ordenador encendida por si se despierta y no sabe dónde está. Cuando estoy fuera de la habitación llamo a Niall, pero me salta el buzón de voz.

-Te recuerdo que tienes un hijo. No es que me moleste, ¿pero qué se supone que tengo que decir si me pregunta?. Niall, ven a por él. No soy niñera.

Me paso despierta viendo basura en la tele hasta las tres de la madrugada, hasta que me doy cuenta de que Niall estará muy ocupado en alguna cama y me voy a acostar al lado de Hugo. Cuando el pequeño siente mi peso al lado izquierdo de donde está tumbado, abre los ojos y en un susurro me pregunta.

-¿Te vas a ir?.

-No, Hugo...¿Quieres que vaya a dormir al sofá?.

-No. Quiero que te quedes aquí conmigo.

-Claro que sí. No te preocupes que no me voy a ir de tu lado. Vuelve a dormirte.- Ya no se escucha nada más, solo su respiración acompasada y al poco la mía.

Abro los ojos cuando mi sueño se ve interrumpido por el timbre de casa, me levanto y entorno la puerta de la habitación para no molestar a Hugo. Cuando abro la puerta y veo que no es quien yo esperaba que fuera, recuerdo que no ha dado señales de vida. ¿Lo ha abandonado?. Saco esa idea de mi cabeza y me hago a un lado para que Louis pase.

-¿Estabas acostada?.

-Shh...- Me mira sin entender dejando las bolsas del desayuno en la encimera.

-¿Tienes resaca?.

-No. Hay alguien en mi cama.- Abre los ojos de par en par.

-¿Tienes metido en tu cama a un hombre?.

-Sí, a un hombre en miniatura.

-Ly, al grano.

-El hijo de Niall está aquí.

-¿En serio?.- Asiento.

-Ayer apareció con él, y me lo dejó porque él tenía una cita.

-Qué máquina.

-No es gracioso.

-Vale, perdón.

El silencio se hace cuando Louis ve aparecer a Hugo en la cocina frotándose los ojos y con los pies descalzos. Le sonrío y le cojo para sentarlo en la butaca. Disimuladamente pego a Louis para que deje de mirarlo y se comporte.

-Hola, soy Louis.

-Yo soy Hugo.- Louis se gira hacia mí donde preparo el desayuno para los tres y me dice.- No se puede negar que es su hijo.- Asiento sonriendo.

-Hugo, ¿te gustan las tostadas?.- Asiente moviendo los pies que le cuelgan desde la butaca.

-¿No va a venir mi papá?.

-Eh...sí, supongo que en un ratito estará aquí...

-Vale.

-¡Venga, vamos a desayunar!.- Nos anima Louis. De repente desaparece de la cocina y unos instantes después la música empieza a sonar desde el salón.- ¡Fiestaaa!.- Llega bailando y me coge haciendo que de una vuelta.- ¡Vamos Hugo!.- Hugo se ríe desde su asiento. Louis va hacia él y le coge como si fuera superman.

-Louis, que se le va a caer la tostada de la mano.- Riendo lo deja de pie en el suelo y desaparece riendo por el salón y Louis detrás de él.

-¡Te pillaré!.- Le dice detrás de él. Cuando estoy echando el café en dos tazas se oye un golpe y acto seguido un llanto. Corro hacia el salón donde me encuentro a Hugo sangrándole la cabeza entre los brazos de Louis.- Ly, lo siento muchísimo...Estaba en.

-Da igual Louis. Nos vamos al hospital.