domingo, 16 de noviembre de 2014

Capítulo 39.

Salgo de la ducha y me envuelvo en la toalla, pensando por décima vez lo que ha ocurrido. Estaba claro que no iba a seguir con lo que estaba haciendo, no de esa manera al menos y él lo sabía, pero aún así no me ha querido parar y lo que más me molesta es que yo tampoco quería parar. Ya no es solo una cosa de atracción física, que está claro que la hay, es algo más. ¡Y me cago en todo!. No puedo continuar con esto.

-Em.- Dos leves golpes suenan en la puerta, pero no intenta pasar.

-¿Sí?.

-¿Puedo entrar?.- Pienso, pienso y pienso, pero aún así no sé qué responder.- Bueno, da igual. Sólo quería pedirte perdón.- Puf...- Eso no ha sido para nada una actuación de adultos y ha estado muy mal por mi parte. Ya me conoces, primero actúo y luego pienso.- Oh, Niall...

-Yo...Espera.- Me coloco bien la toalla, me miro en el espejo, suspiro y abro la puerta. Niall solo me mira a los ojos, está erguido en medio del pasillo y se ha cambiado de ropa por algo más cómo. No sé cómo lo hace, pero sigue estando igual de sexy.- Tenemos que dejar de hacer esto o vamos a acabar muy jodidos. ¿Lo entiendes?.

-No.- Lo dice como si fuera un niño al que le están regañando.

-Niall, no tenemos punto medio.

-Eso sí lo entiendo.- Asiento.

-No podemos estar hablando y cinco minutos después discutir, para que luego a alguno nos de un impulso y vaya al otro, acabemos mal y vuelto a empezar. No vamos a ninguna parte así.

-No sé hacerlo de otra manera.

-Creí que querías intentarlo.- No sé si quería decir eso y él está un poco sorprendido de que lo haya dicho.

-Lo estoy intentando. Pero de todas maneras, ¿qué se supone que estamos intentando?.- Lo miro confundida.

-¿No está claro?.

-No para mí.

-Te he dicho que me gustas.

-Mira, Emily tú también me gustas. Está claro. Pero no quiero que esto llegue a más por mi parte y por la tuya no y todo por lo que haya luchado no sirva para nada.

-¿Quieres más?. ¿Es eso?. Créeme que podría llegar a enamorarme de ti antes que tú de mí.- Si es que no lo estas ya, me susurra mi subconsciente.

-Nena, ese no es el problema. El problema es que cuando conozcas mi pasado vas a querer irte y yo tendré que dejarte porque no sería justo.

-¡Otra vez Niall!. ¿Qué es eso que has hecho tan malo?. No me voy a separar de ti, ¡porque no puedo!.- Me acerco a él y le cojo la cara entre mis manos.- En menos tiempo que nadie, me has dado más de lo que puedo pedir. Sé que siempre te estoy reprochando cosas, que saco cualquier cosa para discutir contigo y que soy una orgullosa, pero Niall, yo te q...- Me tapo la boca con la mano antes de seguir hablando y me falta tiempo para salir corriendo a la habitación y encerrarme.

Soy una estúpida. No debería haber venido aquí y no debería haber dejado que esto llegara tan lejos. ¿Se cree que yo voy a querer escapar cuando sepa su pasado?. Bueno, no quiero saber que hará él cuando yo le cuente que cuando tenía quince dieciséis años el amante de mi madrastra me violó y para más inri mi padre la perdonó, primero por tener amante y segundo porque ella negó en todo momento que me hubieran hecho nada. Ella y su hija me tomaron por una loca, y en cuanto pudieron me mandaron con mi madre, estuve hasta el año pasado yendo a tratamiento y cuando creía que iba a ser feliz por una vez en mi vida, mi futuro marido desaparece del mapa. Sí, yo tampoco quiero que sepa mi pasado.

Entre lágrimas y pensamientos me quedo dormida en la cama durante no sé cuánto tiempo y cuando me despierto, me cuesta unos instantes recordar donde estoy. Me siento intentando controlar mi respiración y entonces veo a Niall sentado en una silla al lado de la ventana mirándome con tristeza.

-Hola.- Susurra.

-No me mires así.- Se extraña al recibir esa contestación y se pone alerta.

-¿No quieres que te mire?.

-Así no.

-¿Así cómo?.

-Como si te diera pena. No quiero que sientas pena por mí.- Niega con la cabeza, tarda un segundo en levantarse y acercarse a mí.

-Nena, créeme que siento muchas cosas por ti y pena no es una de ellas. Sólo estoy preocupado.

-No tienes por qué estarlo.

-Emily de verdad, estoy sacando mucha paciencia. Estás siendo muy irracional.- Contengo las lágrimas. Ya sé que me estoy portando fatal con él, pero es que quiero alejarlo de mí. Aunque por otro lado quiero estar con él, porque le quiero, joder. Le quiero mucho.

-Lo siento.- Susurro. Niall me aparta un mechón de la cara y me da un beso en el mentón. ¿Cómo puede ser tan bueno conmigo después de como le estoy tratando?.

-Vamos a cenar.

-¿Que hora es?.

-Las siete y media. Has dormido toda la tarde, nena. Vamos,

Cuando bajo al salón me encuentro con la chimenea encendida y dos platos con pasta en la mesa baja. Me siento en la alfombra y empiezo a comer. No sabía que tenía tanta hambre. Niall se sienta a mí lado y también empieza a comer. Los dos comemos sin quitar la vista de nuestro plato, ni decir una palabra pero para mí tampoco es necesario, sólo saber que está a mi lado me reconforta.

-¿Esta casa es tuya?.- Me mira, termina de tragar y me dice.

-Sí. La he pensado en vender, pero no soy capaz.

-¿Por qué la quieres vender?. Es preciosa.

-Bueno, a la madre de Hugo le encantaba esta casa y me trae muchos recuerdos. Tanto buenos, como malos.

-Entiendo.- Carraspeo.- ¿Puedo hacerte una pregunta?.

-Claro.

-Cuando ella...murió..., ¿estabais juntos?.

-No.- El semblante se le oscurece. Sé que debo dejar de preguntar, pero no puedo. Ahora no.

-Pero, ¿teníais buena relación?.- Hace una mueca.

-No. Y basta.- No le hago caso.

-Niall...- Me duele preguntar esto porque creo que ya sé la respuesta y sé que le va a perseguir para siempre.- Tú...¿viste nacer a tu hijo?.- Deja el plato de mala gana en la mesa y se pasa la mano por el pelo, después me mira a los ojos enfadado.

-Joder, Emily. ¿Por qué tienes que hacer esa pregunta?.- Me encojo de hombros e intento esconder la cabeza.- No, no le vi nacer. Ni siquiera se me avisó de que había nacido, pasé un puto mes sin enterarme, nadie quería decirme nada, ni mis propios padres. ¿Sabes cómo se siente eso?.- Dice casi gritándome.- Me dijeron, tu hijo ha nacido pero ella ha muerto. Yo creí que había muerto en el parto, pero no. Murió por ser una jodida drogadicta.- Se me pone un nudo en la garganta cuando veo que las lágrimas caen por sus mejillas. Quiero abrazarlo, pero sé que necesita un poco de espacio.- Dejó desatendido a mi hijo y ni siquiera me dio la oportunidad de intentarlo. Y luego todo empeoró. Cada vez que le miraba a la cara la veía a ella y no sabes lo que dolía. Yo la quería...- Suelta un gruñido y comienza a llorar tapándose la cara con las manos. Voy a abrazarlo lo más rápido que mi cuerpo me permite.

-Chss...Lo siento Niall, lo siento tanto...- Abre los brazos y meto mi cabeza en su cuello. Ya no sé, si las lágrimas que siento son las suyas o las mías. Sólo puedo abrazarlo lo más fuerte y decirle que estoy aquí y que no le voy a dejar. No sé cuanto tiempo pasamos abrazados, sentados en el suelo, pero no me importa y a él parece que tampoco. Poco a poco su respiración se va calmando.

-Tú no quería escuchar esto.- Me separo para mirarlo a los ojos y al verle se me cae el alma, pero me hago la fuerte. Ahora me toca ser a mí fuerte por los dos. Le limpio las mejillas que tiene inundadas por las lágrimas y le beso las mejillas con devoción.

-No, no quería escucharlo, pero sigo aquí Niall. Contigo. Porque...te quiero.- A Niall se le descompone la cara y no deja de mirarme a los ojos. Siento las mejillas ardiendo, pero aún así no pienso separarme de él.

-Oh, nena...- Susurra con voz ronca. Acto seguido me besa, pero de una manera muy diferente a la que nunca me había besado, este beso es lento. Con los labios hinchado y mojados de llorar. Sé que él no me va a decir que me quiere, pero no lo necesito. No ahora, al menos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Capítulo 38.

-¿Papá?.

-Hola hija, ¿qué tal todo?.

-Ehm...bien, bien. ¿Ha pasado algo?.- Silencio. Vale, ha pasado algo.

-¿Por qué iba a pasar nada?.

-No sueles llamar porque sí.- Observo las punteras de mis zapatos. Siempre me cuesta hablar de esto, pero mi padre nunca ha sido de esos que se interesa mucho por su hija, tal vez porque yo tampoco le dejaba.

-Es sobre Janet.- Así me gusta, al grano. Espera, ¿Janet?. ¿Janet la hermana de Liam?.

-¿Qué pasa con la hermana de Liam?.

-Emily.- Me reprende.- También es tu hermana.

-Lo que sea.- Susurro molesta.

-Va a ir unos días a Londres.

-Pues muy bien.

-Y quiero que te hagas cargo de ella.

-¿Estás de broma?. No va a entrar en mi casa, aviso.

-No será necesario. Simplemente su madre quiere que la enseñes un poco la ciudad.- La señora siempre dando por culo, como no.

-También está su hermano.

-Ella quiere que lo hagas tú, para ver si de una vez estrecháis la relación.

-Imposible.

-Emily, te lo pido por favor. Lo que ocurrió fue hace mucho tiempo, ya está olvidado para ellas.

-Pero para mí no.

-Por favor, hija.

-...¿cuándo llega?.

-El miércoles.- De repente siento a Niall detrás de mí, me agarra de las caderas y me pega a su pecho. Inmediatamente me tenso.- ¿Emily?.

-Sí, vale. Dila que me mando un e-mail el lunes.

-Gracias hija. Por cierto, ¿cuándo vas a dejar que te vea?.- Niall me sopla el cuello y deja un beso húmedo bajo la oreja. Me concentro para no soltar un suspiro.

-Supongo que iré en Navidad con Niall.- Niall me mira con el ceño fruncido. ¡Oh, joder!.

-¿Niall?.- Pregunta mi padre al otro lado del teléfono.

-Quería decir Liam, papá.- Miro a Niall quien ahora tiene una sonrisa ladeada. Decido dar por zanjada la conversación.

-Papá te dejo, que estoy un poco liada. Nos vemos, te quiero.- Cuelgo el teléfono y miro enfadada a Niall que se esfuerza por no reír.- Te mato.

-Nena, creo que es un poco pronto para pasar las Navidades con tu padre.- Pongo los ojos en blanco.

-Vete a la mierda, gilipollas.

-Para que veas lo que te provoco con solo rozarte.- Sonríe satisfecho y a mí me arden las mejillas de la rabia, lo peor es que sé que tiene razón. Le doy un empujón en el pecho.

-¡Cerdo engreído!.- Rápidamente me coge el móvil que aún tengo en la mano y lo balancea a escasos centímetros del agua.

-¿Qué me has llamado?.

-Devuélvemelo, Niall.

-¿Qué me has llamado?.

-No te atreves, así que deja de jugar.

-¿Que no me atrevo?.- Lo mueve más rápido, intento cogerlo, pero se aleja.

-No, claro que no te atreves.- Ladea la cabeza y parpadea.

-Tienes razón, no me atrevo. Toma.- Me tiende el móvil. Vale, ya me sé el jueguecito de vacilarme con que me lo da y cuando lo voy a coger se parta, pero aún así pico y cuando intento cogerlo realmente me lo da. Lo miro.

-Gracias.

-De nada, nena.- Asiente y acto seguido sin que pueda hacer nada, me coge cual saco de patatas y sin importarle mis súplicas y mis gritos, me lanza de un golpe al agua helada del lago. Doy gracias a que me ha dado tiempo a tirar el móvil a la hierba. Saco la cabeza lo más rápido que puedo. Joder, en serio está congelada. Diviso a Niall que está de cuclillas en la orilla riendo a carcajadas. Nado hacia él, salgo del agua sin decirle una palabra y recojo mi móvil.

-¿Estaba buena?.- Pregunta aún riendo. Le sonrío con ironía.

-Genial para la circulación.- Se ríe con más fuerza y se pone de pie andando detrás de mí.

-¿Te hace otro?.- Atravieso el porche y de repente me paro. Yo también sé jugar.

-Quizá después.- Me tiro a sus labios y le beso con fuerza. Oh Dios...Creo que él lo esperaba tanto como yo ya que me agarra de las caderas y tira de mí hacia él. Soltamos un gemido que aprovecho para introducirle la lengua. Paso las manos de su espalda a su pelo y tiro de él. Me separo de él unos instantes, lo empujo contra la pared y me subo encime de él enrollando las piernas a su alrededor. Suelta un sonido sordo.

-Sé lo que estás haciendo.

-¿Ah sí?.- Beso su cuello.

-Sí. Para.

-No, párame tú.

-No.- Le dejo un breve mordisco y me bajo de sus piernas. Me pongo de rodillas delante de él, le desabrocho el pantalón y se lo bajo.

-Del uno al diez, ¿cuánto te pone esto?.

-Un cincuenta.

-Me alegro.- Me levanto.- Para que veas lo que te provoco con solo rozarte.- Apoya la cabeza en la pared y cierra los ojos con la respiración entrecortada. Abro la puerta y busco mi habitación con mi maleta para poder cambiarme.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Capítulo 37.

Me retuerzo entre las sábanas cuando siento besos en los ojos, las mejillas, la frente y finalmente un beso húmedo en los labios. Abro poco a poco los ojos para acostumbrarme a la luz y miro alrededor de la habitación. Afuera debe estar aún oscuro porque la cortina sigue echada y solo la lamparita de la mesilla está encendida, giro mi mirada hacia Niall que ya está vestido y sentado en el borde de la cama con un mano en mi cintura mirándome.

-Hola.- Susurro con una ligera sonrisa tímida.

-Hola, nena. Hora de levantarse.- Hago un mohín y me estiro.

-¿Qué hora es?.

-Las cinco y media.- ¡¿Qué?!.- Te he dejado dormir todo lo posible.

-¿En serio?.- Asiente.- ¿Qué clase de ser humano se levanta un sábado a las cinco y media de la mañana?.

-Me temo que tú.- Tira de la ropa de la cama hacia atrás y se levanta.- Vamos. En veinte minutos te quiero abajo.- Sale de la habitación cerrando la puerta a su paso.

Después de quejarme por tener que levantarme, me dirijo al baño donde me doy una ducha y se me viene a la cabeza Liam. Oh, Liam. No ha pasado ni un día y ya lo hecho de menos, odio que estemos peleados, pero necesito que entienda que puedo cuidarme por mí misma y si me equivoco rectificar yo sola. Salgo de la ducha y me visto con unos jeans y una blusa blanca. Cuando bajo a la cocina, me llevo una sorpresa encontrándome a Hugo ya despierto desayunando, pero aún mayor sorpresa cuando veo de espaldas a Julia y Harry bromeando y riendo entre ellos.

-Hola.- Saludo en general. Hugo ni se gira a mirarme, Niall baja el periódico para mirarme y luego vuelve a lo suyo. ¡Tal para cual!. Julia y Harry se dan la vuelta con una sonrisa y me saludan amablemente.

-¿Quieres desayunar?.

-Mmm..

-Claro que quiere desayunar. Siéntate.- ¡Ugh!. Me siento al lado de Hugo.

-Ignóralo niña. No hay quien le aguante por las mañanas.- Niall frunce el ceño y niega con la cabeza.
-Buenos días, Hugo.

-¡Serán para ti!.- Vale, he pillado la indirecta.

-Ey, Hugo. ¿Por qué no le cuentas a Emily dónde vamos a ir?.- Intenta cambiar de tema Julia. Me pone el desayuno y se sienta en otra silla. Hugo aparta el tazón de su desayuno.

-Sí, mientras tú me robas a mi papá yo me voy con estos plastas al zoo.

-Niall.- Le llama Harry para que tome el control de la situación.

-Harry.- Le reprende Julia.

-Hugo.- Le llama Niall, pero el niño se levanta del asiento y sale por la puerta. Empiezo a tomar mi desayuno.

-No, Julia. Niall, tienes que ir.- Niall le mira interrogativo. ¿Harry dando clases de paternidad a Niall?. ¡Muy fuerte!.- Ahora.- Más fuerte aún cuando Niall se levanta y sale por la puerta en busca de Hugo.

-Tienes que dejar de hacer eso.- Le regaña Julia antes de salir por la puerta, este pone los ojos en blanco y refunfuña.

-Lo que digas.- ¿Esto será todos los días así?. Porque yo no sé si lo podría aguantar. Tanta energía negativa a primera hora de la mañana no debe ser buena. De repente me acuerdo de algo.

-¿Podemos hablar?.

-Dime.- Emm..no.

-No, dime tú. ¿Qué se supone que hiciste el sábado?.- Me mira confuso y luego se acuerda.

-No me jodas.- Dice para él mismo.- Lo primero, es que se supone que no tenía que enterarse nadie y lo segundo, es que-

-Zayn lo sabe.

-¿Qué?.- Se pasa ambas manos por el pelo.

-Arréglalo Harry y sobretodo estate seguro de que Celia no se enfada aún más.- Frunce el ceño.- No quieres que Julia se entere.

-No sería capaz.

-No quieres descubrirlo.

-Emily, dos no hacen si uno no quiere.

-Sí, tienes razón, pero ella ya ha recibido sus consecuencias. Zayn no quiere saber nada de ella, ya no tiene nada que perder. Y si te quiere joder lo va a hacer, y mucho. Lo sabes.

-Tampoco es que me importe mucho que se lo cuente. Yo no tengo nada con Julia.

-Ya.

-Va en serio.

-Bien. Vamos a contárselo.- Me levanto decidida, pero antes de salir de la cocina me sujeta del codo.

-No se lo digas.

-Harry, no se lo voy a decir. Yo tampoco soy capaz. Pero Celia sí lo es, así que por favor, haz lo que tengas que hacer.

-No sé qué es lo que tengo que hacer.- Pf, ¿me ves una experta?.

-Emily, nos vamos.- Niall sale por la puerta con dos bolsas de mano.

-Voy. Habla con Celia.- Salgo de casa detrás de Niall y llegamos al coche donde me monto en el asiento del copiloto.

-¿Lista?.- Me pregunta Niall antes de arrancar.

-Sí.

Al principio del trayecto lo pasamos en silencio, pero llega un momento en que me aburro como una ostra y no me puedo estar quieta, así que empiezo a investigar la parte de atrás del coche.

-¿Qué pasa?.- Pregunta Niall sin apartar los ojos de la carretera.

-Esto está bastante desordenado.

-Hugo.

-Deberías enseñarle a ser ordenado.- Frunce el ceño. Vale, no le gusta que le digan cómo debe tratar a su hijo.- Quiero decir...

- Sé lo que quieres decir Emily, pero no es tan fácil.- En el asiento del medio veo una foto doblada por la mitad. La cojo, la desdoblo y ahí está otra vez esa mujer que vi en la foto del despacho de Niall. Niall me mira de reojo y suelta una sonrisa triste.- Ese es Hugo con su madre.- La chica tiene a Hugo recién nacido en brazos.- En una de sus fotos favorita.

-Era muy guapa...- Susurro. Niall asiente, pero en sus ojos noto tristeza y tensión.- Puedo dejarla en su sitio si te sientes incómodo.

-Le gusta imaginar que su mamá hubiese sido la mejor mamá del mundo. Y tal vez si no hubiese hecho lo incorrecto lo sería.

-Seguro que sí.- Aunque no sé que el lo que hizo mal, no dudo que hubiese querido muchísimo a Hugo.

-Y yo no le saco de su error. Porque Emily, ¿cómo le dices a un niño de seis años que su madre era una puta drogadicta?.

La sangre se me hiela y se me forma un nudo en la garganta. Por un momento no sé qué estoy haciendo aquí y no sé cómo controlar la situación. Me siento erguida hacia delante en el asiento e intento respirar con normalidad.

-¿Te encuentras bien?.- Susurra Niall agarrando con fuerza el volante y con gesto serio.

-Cinco minutos.- Respondo con un hilo de voz.

-No debería haberlo dicho así, es sólo que-

-Necesito cinco minutos. Por favor.

-Vale.- Ni que decir tiene que en cinco minutos no saco nada en claro. Intento aclarar las ideas en mi cabeza. Niall conoció a esta chica, se quedó embarazada, y cuando Hugo era un bebé su madre murió por lo que supongo que fue una sobredosis. Pero, ¿por qué?, ¿en qué momento empezó?. Sospecho que Niall se siente culpable por no haber podido pararlo y porque cree que no está cuidando bien a su hijo. De repente le veo como un adolescente perdido y quiero abrazarle.

-Lo siento.

-¿Estás mejor?.

-Sí.

-Bien. Pues no me pidas perdón, ¿quieres escuchar música?.- Pregunta queriendo cambiar de tema.

-Vale.

La hora siguiente escuchamos la radio y de vez en cuando comentamos alguna canción. Poco después Niall se desvía por un camino y en menos de media hora veo una casa increíble de madera, de dos plantas y un porche de hierba con vistas a un enorme lago. Me pregunta si será suyo.

-¿Te gusta?.

-Esto...es precioso Niall. Gracias por traerme.

-Gracias por acompañarme.- Le sonrío.- ¿Bajamos?.- Asiento.

-Echa un vistazo mientras meto las maletas.- Bajo las escaleras y justo cuando voy a tocar el agua con los dedos el móvil me suena. Frunzo el ceño. Mi padre. ¿Qué pasa?.