sábado, 11 de octubre de 2014

Capítulo 36.

-¿A qué has venido?.- Pregunta mi hermano en la puerta sin dejar entrar a Niall. ¡Madre mía!. Tengo un nudo en la garganta que no me deja reaccionar. Niall frunce el ceño, pero al instante decide calmarse.

-¿Podemos hablar?.- Pregunta.

-Yo no tengo nada que hablar contigo.

-Pero yo contigo sí.- Hace un ademán de pasar, pero pronto Liam le para. El rubio me pide ayuda con la mirada.

-Liam, déjale entrar, no va a hacer nada malo.- Este me mira y poniendo los ojos en blanco se hace a un lado para que Niall pueda pasar, este cierra la puerta de la calle y entonces reina el silencio.

-Exactamente, ¿a qué ha venido, Emily?.- Pregunta Liam minutos después. Vale, puedo decir que está más enfadado conmigo que con Niall.

-Pues mira, porque quiero ir a pasar con él el fin de semana. No hay más. ¡Y no me vengas con historias!. Liam, entiéndeme, tengo que pasar página, sabes que lo he pasado fatal. Tengo que levantar cabeza de una vez por todas.- Asiente.

-¿Y tiene que ser con él?.

-¿Cuál es tu problema conmigo?.- Esa voz...ese tono serio, grave y ronco me avisa que esto puede acabar muy, pero que muy mal. Liam le mira sorprendido y da un paso hacia él.

-No te la mereces. Ella es demasiado buena para ti y tú sola sabes hacerla daño. Desde que te conocí la has estado cagando y no me fío ni un pelo de ti. A ella la puedes engañar, pero a mí no.

-No sabes de lo que estás hablando...- Dice entre dientes Niall. Está apretando los puños y paseándose de un lado a otro nervioso.

-¿Qué vas a contarla?. ¿Que has sufrido mucho en la vida?. ¿Que dejaste a una chica embarazada en una noche de borrachera y esta te dejó al niño porque no podía con la presión?.- Chista.- ¿La has preguntado a ella?. ¡Venga valiente, pregúntala!.- Miro la situación como si no estuviera dentro de ella. Estoy muy sorprendida de que Liam esté hablando así, lo primero porque el nunca usa ese tono y después porque no quiero que le cuente lo que me pasa, me ha pasado o lo que me deja de pasar. ¡No quiero que sepa nada!. Pero más aún estoy sorprendida de que Niall aún no le haya soltado un guantazo. Liam me mira.- ¿Sabes lo que va a hacer cuando conozca por toda la mierda que has tenido que pasar?.

-¿Qué?.- Pregunto sin querer preguntar. No tengo filtro en este momento.

-¡Te va a dejar!. Emily, por favor, ¡abre los ojos!.- Se acabó.

-¿Quieres decir que me va a dar de lado?.

-Sí.- Dice muy seguro de sí mismo. Asiento.

-¿Cómo lo hicisteis tu familia y tú?.- Abre la boca sorprendido de que haya dicho eso y mira a la nada sin pestañear. Niall, por otro lado, nos mira como si estuviera presenciando un partido de tenis y yo básicamente me obligo a no llorar y corro a encerrarme en mi habitación. Me tumbo en la cama boca a bajo y grito llorando contra la almohada.

No me puedo creer que esté en este punto otra vez, no puedo volver a estar así. Me prometí a mí misma no volver a llorar por el pasado y no lo estoy cumpliendo para nada. Pero por otro lado, es tan duro que solo puedo dejarme llevar por mis sentimientos. Minutos más tarde noto que la cama se hunde en el lado izquierdo y me acaricia la espalda de arriba a abajo.

-Emily.- Miro hacia arriba para mirar esos ojos azules que no me puedo sacar de la cabeza.

-No me digas nada.- Me siento en la cama sin dejar de mirarle.- Abrázame Niall.- Sin tener que volver a pedirlo Niall me coge en brazos entre sus piernas y me abraza.

-No me gusta verte así.

-No hables.- Susurro entre sollozos.

-Vale.- Minutos más tarde la puerta de la calle suena con un portazo.

-Se ha ido...- Se ha ido. Otra vez. No, no, no...- Niall. Niall, no por favor.

-¿Qué pasa?.- Intenta separarse un poco de mí para poder mirarme, pero yo me agarro fuerte a su cuello y no se lo permito.

-Otra vez no...

-Nena, Emily, ¿qué pasa?.- Su voz suena preocupada y nerviosa y sé que quiere hacer cualquier cosa para hacerme sentir mejor, pero yo no quiero que haga nada. Sé perfectamente lo que me pasa. Ya ha pasado muchas veces y sé lo que tengo que hacer para controlarlo, pero esta vez no quiero hacerlo. Me niego. Quiero soltar toda la rabia hasta quedarme vacía. Además, que esté sufriendo un ataque de ansiedad y esté entrando en pánico no va a hacer que Liam vuelva. Liam.

-¡Joder!.- Me levanto de encima de Niall y corro a coger la foto y las tijeras para después sentarme en el suelo. Mi padre, mi hermano y yo. Siempre la misma foto. Siempre la misma manera de destrozarla y después calma. O lo que yo creo que es el sentimiento de calma.

-¡Emily, basta ya!.- Me grita Niall cuando ya no hay rastro visible de la foto. Solo un montón de trozos a mi alrededor.- Levántate. Nos vamos.- Sentada aún en el suelo y con lágrimas en los ojos veo como Niall abre mi armario, saca una pequeña maleta y mete lo necesario para unos días fuera. Me mira cabreado.- Te he dicho que te levantes.- Hago lo que me dice y me muerdo el labio con el tic el los dedos golpeando mis muslos.- Ve a lavarte la cara y haz que esa mierda pare.

-¡No puedo!.

-No me grites y ve.- Sé que está nervioso, ya que nunca me había visto así. Bueno, hola, yo también estoy jodida.

Si esto sigue adelante, yo me entero de su mierda y él de la mía y aún así seguimos juntos, habré encontrado al hombre de mi vida.

Una vez yo me he medio arreglado y Niall ha terminado con mi maleta, que no es que me fie mucho de lo que haya echado..., nos metemos en su coche y en menos de media hora estamos en
su casa. Sé perfectamente porque me ha llevado a su casa sin decirme una sola palabra. Me quiere en su reteno para saber bien lo que tiene y puede hacer y eso por una parte me da un
poco de miedo porque hoy no estoy fuerte y me voy a dejar llevar.

-Espera aquí un minuto.- Me dice Niall y acto seguido desaparece escaleras arriba. Mientras espero a que vuleva a bajar, intento relajarme un poco y busco en mi bolso la pastilla

para la relajación.- Vamos a la cocina. Julia está arriba con Hugo.- Asiento y le sigo hasta la cocina, me siento en la barra y lo miro.

-¿Tienes un poco de agua?.- Sin dirigirme la palabra, me pone un vaso de agua en frente mía y después desaparece detrás de mí.

-¿Qué quieres cenar?.

-No tengo hambre.

-Créeme que no quieres tener una discusión conmigo en estos momento. Repito, ¿qué quieres cenar?.- Mierda. Me encojo de hombros.

-Lo que sea.- Asiente y saca unos huevos y algunas verduras. Durante el tiempo que el cocina no le quito la mirada de encima, y aunque él sabe muy bien que le estoy mirando no me devuelve la mirada y me da mucho miedo que esto lo haya jodido todo. Miro cada movimiento que hace, como se concentra al cortar las verduras y como suelta alguna que otra maldición cuando echa los huevos a la sarten y esta le salpica aceite caliente.

-No es de lo mejor, pero esta comestible.- Me dice cuando pone ambos platos en la barra de la cocina y se siente en frente mía. Lo pruebo con curiosidad.

-Está bueno.- Sin levantar la cabeza del plato me contesta.

-Me alegro. Come.- No sé que le pasa, pero me está dejando la autoestima por el subsuelo. Comemos en silencio y aunque algunas veces intento sacar tema de conversación con él para intentar olvidarme de lo que ha pasado, él me contesta de manera cortante y lo que es peor, no me mira. Que no me mire siempre es mala señal y me parte el alma. Cuando acabamos la comida, metemos los platos en el lavavajillas y cuando veo que va a volver las escaleras para volver a ir arriba, saco las fuerzas necesarias para preguntarle.

-Niall, ¿estás enfadado conmigo?.- Se queda clavado en el segundo escalón, suspira y luego se da la vuelta, baja los escalones y se queda a centímetro de distancia de mí.

-¿Enfadado?.- Frunce el ceño.- No, no estoy enfadado. Lo que estoy es acojonado.

-¿P-por qué?.- Pregunto intentando no llorar.

-¿Por qué?. Bueno...pues porque no soporto no poder hacer nada cuando estás así y porque me siento la peor persona del mundo cuando lloras. Y porque todo lo que ha dicho tu hermano sobre que no te merezco es verdad. Tú ya has pasado por mucho, nena, yo lo sé. Y lo que necesitas ahora es a alguien que no esté como tú y yo, desgraciadamente, estoy peor que tú.- Trago el nudo de emociones.

-Podemos con esto.

-No lo dudo, pero yo no quiero que tú puedas con nada. No te lo mereces.

-Lo que me ha dado ha sido un ataque de ansiedad y he entrado en pánico. Hacía bastante que no me pasaba. Ocurre cuando la situación se me va de las manos y no encuentro solución por ninguna parte, lo que me ocurre muchas veces, pero me enseñaron a controlarlo. Por eso tengo un tic en los dedos y por eso no puedo controlarlo.

-¿Por qué me cuentas esto?.

-Porque lo que tenemos que hacer es ser sinceros el uno con el otro. Sé que hay muchas cosas muy difíciles de contar, pero poco a poco Niall. No te estoy pidiendo que me cuentas nada ahora mismo, solo cuando tú estés preparado y me lo quieras contar.

-Ahora no puedo-

-Está bien.- Le corto.- No estoy exigiéndote. ¿Me invitas a tu cama?.- Sonrío levemente y me devuelve la sonrisa.

-Vamos.- Subimos las escaleras y entramos en su impoluta habitación.

-Es muy bonita.- Susurro. Tiene una cama enorme, dos mesillas, un gran espejo, un vestidor y un baño para él solo. Vive como quiere.

-Toma.- Me tiende una de sus sudaderas y un pantalón de algodón para que me cambie. Me meto en el baño y me cambio, cuando salgo Niall ya está acostado en la parte derecha de la cama quitándose el reloj para dejarlo en la mesilla. Me acuesto a su lado arropándome hasta la barbilla y le miro atenta.

-Buenas noches.- De repente me mira y frunce el ceño.

-De eso nada. Acércate, estás muy lejos.- Me coge de la cadera y me arrastra por el colchón hasta dejar mi cabeza en su pecho y nuestras piernas entrelazadas.

-¿Sigue en pie lo de mañana?.

-Claro que sí, nena. ¿No quieres?. Podemos retrasarlo.- Niego con la cabeza en su pecho.

-Quiero ir.- Me levanta la barbilla para que lo mire.

-¿Te parece bien si te beso?.- Suelto una carcajada que lo hace sonreír.- Shh...- Me susurra en los labios al mismo tiempo que me besa apasionadamente y acaba con una sonrisa y un.- Duerme bien, nena.