martes, 30 de diciembre de 2014

Capítulo 43.

Miro en dirección a Liam que intenta no mirar a Niall porque obviamente está enfadado con él y no sabe si va a poder controlarse. En realidad, no sé si quiero hablar con él, tal vez si estuviera sola le dejaría que hablara, pero aquí...ya no con Janet que me da igual, si no con Liam porque sé que esto le ha molestado en muchas ocasiones y yo misma le dije que no volvería a pasar...

-N-no puedo, Niall.- Mira hacia atrás desesperado y se tira de la parte de atrás de su pelo.

-Emily, por favor. Lo siento...Dios. Te echo de menos. Mucho.- Siento una presión fuerte en el pecho y tengo ganas de llorar, pero ¡que me caiga un rayo si Janet me ve llorar!. Me veo dando dos pasos hacia atrás cuando Niall se acerca a mí y entonces me doy cuenta de que le tengo un poco de miedo. No miedo a que me vaya a hacer daño físicamente, si no miedo a que vuelva a arrastras mis sentimientos con él. No fue fácil para mí decirle que le quería y horas después de habérselo dicho me pidió no muy amablemente que me fuera. Sé que estaba asustado. Bien, yo también lo estaba y las cosas podrían haberse hecho de otra manera.

-No es el momento de esto. Márchate, por favor.- Susurro al filo de las lágrimas. Liam me agarra de la muñeca y me veo siendo arrastrada hacia la cocina mientras que le levanta el dedo a Niall para que no se mueva y dice.

-Un momento.- Una vez en la cocina cierra la puerta.

-No sé que hace aquí.- Me apresuro a decir siendo todo lo fuerte que me permite mis propias lágrimas para que no salgan disparadas.- Yo no le he pedido que venga, Liam, te lo juro..

-Chss, chss.- Me coge la cara con ambas manos y me aparta el flequillo de los ojos.- Hazlo, Em. Si tienes la necesidad de hacer, hazlo. No encuentras un amor recíproco todos los días.- Chasqueo la lengua.

-Él no está enamorado de mí.- Siento una lágrima rápida corrar por mi mejilla, es tan densa que de la barbilla me cae al escote y sigue cayendo hasta que se encuentra con el cuello de la camisa. Decir eso me ha dolido mucho, pero supongo que la verdad duele.

-No llores. No llores, Emily. Sé la chica fuerte que tú misma te han enseñado a ser y abre los ojos, cielo. Él está aquí por ti, porque te quiere y porque es un cabrón que sabe que la ha jodido pero bien. Y por mucho que me cueste reconocerlo, sé que él puede ser ese hombre para ti. Emily, está en tus manos.- Me atrae a su pecho y me abraza a la vez que me susurra.- Puedes volver al salón y hablar con él tranquilamente o puedes pedirme que lo eché y se marchará.- Me abrazo al cuello de Liam más fuerte cuando siento que empiezo a tiritar de los  nervios. ¿Él está aquí por mí? Sí, lo está. Pero esto no es tan fácil como hablarlo y listo porque sé que va a volver a pasar, esto va a pasar una y otra vez y no estoy preparada para ello. Puede ser fuerte para mí si me lo propongo, pero estar con Niall significa tener que se fuerte por mucho más que por mí y no puedo. Simplemente no puedo. Tanto es así, que solo de saber que está a una pared de distancia me está dando un ataque de ansiedad.- Respira como te han enseñado.

-No puedo.- Intento coger más aire del que me está permitido, pero me es imposible llenar mis pulmones de oxigeno. Agarro el brazo con fuerza a Liam.

-Emily por favor, respira. Respira conmigo.- Insipiro y respiro a la vez que Liam, aunque me es casi imposible y entonce el tic está en mis dedos haciendo que la mente se me noble.- Joder, Emily por favor no me hagas esto. Necesito ir a por la pastilla, Emily...- Abro los ojos sabiendo a que me tengo que enfrentar si se marcha al cuarto de baño a por las pastillas y niego repetidas veces con la cabeza apretándole aún más.- Va a salir bien, te lo juro.- Por muy cabezona que me ponga sé que lo necesito y cuanto más lo alarguemos peor será para mí.- ¡Niall!.- Grita por encima de mi costosa respiración. Parece como si lo hubiese estado esperando por en menos de veinte segundos la puerta de la cocina se abre de un golpe y entra quedándose parado con los ojos abiertos de par en par.- Eh, espabila. No la hables, sujétala como la tengo yo y respira con ella.- Liam espera a que Niall se acerque, pero ese momento no llega. Entonces mi corazón vuelta a palpitar muy fuerte y hace que se me vuelva a nublar más la mente, lo que trae que intente respirar con más fuerza y al no poder me ponga más nerviosa.- Joder, ¿vas a venir?. Te necesita.- Creo que me mira y luego mira a la puerta.

-Voy a...

-Ni se te ocurra.- Le avisa Liam. ¿De verdad iba a avisar a Janet?.- Esto no es un juego, gilipollas. Agárrala y respira con ella si no quieres que acabe en el hospital con tres tranquilizantes y una bombona de oxigeno.- No sé exactamente lo que pasa a continuación, pero ya no siento los brazos de Liam a mi alrededor si no los de Niall, que están tensos. No sé quién está más nervioso, si él por tener que respirar a la vez conmigo o yo porque no logro tranquilizar mi respiración.

-Lo siento...- Susurra. Niego apretándole el brazo. ¿Está de coña?.- Oh, perdona. Joder, ¿por dónde iba?.- Inspira.- Ah sí, respira...inspira...- Liam llega, le aparta de mí, me mete la pastilla en la boca y una vez tragada utilizo el inhalador pudiendo de una vez por todas respirar con más facilidad. Liam me acompaña al salón donde ya no hay nadie y me sienta en el sofá.

-Creo que te debes marchar.- Le dice de forma calmada Liam a Niall.- Si ella quiere, ya te llamará.

-No pienso dejarla así.

-Oh, bien. ¿Y qué se supone que harás si le vuelve a ocurrir?.- No sé dónde está cada uno porque tengo los ojos cerrados, pero sea como sea esto va a acabar rápido.

-Me voy a quedar.- Liam suelta un bufido.

-Vete.- Digo aún con los ojos cerrados. No sé por qué, pero sé que ambos me están mirando con el ceño fruncido.- Niall, vete por favor.- Dos minutos después la puerta de la calle se abre y se cierra con un portazo que hace que el sofá donde estoy rebote. Si he sido capaz de superar esto, voy a ser capaz de superar a Niall. Me levanto y con un.- Me voy a la cama. Buenas noches.- Desaparezco.

Durante la semana iba al trabajo a ver como pasaba el tiempo, porque a decir verdad hacía menos que nada y el fin de semana sólo salí para llenar el vaso de agua y a abrir la puerta a Liam una vez porque se olvidó las llaves dentro. Todo el mundo me llamaba y me preguntaba cómo estaba y cómo iba a pasar las Navidades lo que hizo que me pusiera más estresada y deprimida. No es que no me gusten las Navidades, sino que pienso que son un momento muy romántico y no quiero salir a ver cómo las parejas se demuestran su amor mientras yo estoy así. No se come delante de los pobres y punto. Pero el domingo por la tarde no me pude escapar de la conversación ''nos vamos a casa de papá.''

-Tal vez...yo podría ir un par de días más tarde y así puedo quedar con mis amigos antes...

-No, Emily. Papá te espera para Noche Buena, además luego tendrás que ir a ver a tu madre. Sé una hija cariñosa por una vez en el año.- Suspiro sabiendo que tiene razón. Que no quiera ir con mi padre no significa que me tenga que comportar así con mi madre. Además, en realidad la echo de menos.

-Vale...¿cuándo nos vamos?.

-El martes.- Responde Janet.- Pero Liam, a lo mejor quiere estar con Niall deja que se vaya el miércoles.

-No es asusto tuyo, Janet.

-Ya veo que te va a faltar tiempo para llegar a casa y contarle todo a tu madre. ¡Qué novedad!.- ¿He dicho que estoy bastante irascible y no me callo ni una?. Bueno, pues ahí está.

-¿Yo?.- Pregunta indignada.- Nena, encima de que te estoy haciendo un favor...

-No los necesito, gracias.- La sonrío con ironía.

-Venga, basta ya.- Nos para Liam.- Em, ¿cuándo saldrás de casa de papá?.

-El viernes por la mañana.- Me levanto y por el pasillo susurro.- Si es que no muero en el intento.- Sin importarme que Janet me oiga.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Capítulo 41.

Narra Niall.
Decir que estaba enfadado era poco. De hecho, no era enfado lo que sentí, si no decepción por mí mismo; tanto fue así que volví a casa, me senté en el sofá y esta era ya la quinta vez que leía el email de dimisión de la señorita Bell. Mi Emily. Yo sabía que esto no podía salir bien, que iba a ser una completa catástrofe, pero aún así lo intenté... 
Julia se asoma un poco por la puerta del salón y cuando me ve allí sentado frunce el ceño. Poco después vuelve, se sienta en otro de los sillones, se cruza de brazos y me pregunta.
-¿Qué has hecho?.- Doy gracias a que Harry no está aquí ahora. Me imagino su pregunta: Niall, imbécil, ¿qué has hecho?. 
-La he fastidiado.
-Eso ya lo veo, pero, ¿hasta que punto?.- Sé que Julia no es nada de tonta y tanto ella como yo sabemos que el tema del cual estamos hablando es sin duda Emily.
-Esta mañana me ha enviado su carta de dimisión.- Abre la boca de par en par y sube las cejas.
-¿Q-qué ha pasado?.
-Que soy un gilipollas, eso ha pasado.- Julia chasquea la lengua y acto seguido se levanta del sillón y se pone a mi lado acariciándome levemente la rodilla. Sé que esto puede verse raro, quiero decir no suele haber una relación muy estrecha entre el dueño de la casa y la asistenta, pero bueno, tampoco suele haber relación entre secretaria y jefe y ya ves.- Discutimos el fin de semana, llamó a Liam y desapareció. Bueno, realmente yo le dije que se fuera porque soy un puto cobarde.
-Lo siento Niall, pero no lo entiendo.
-Le conté lo que ocurrió cuando nació Hugo y...
-¿Y ya estás otra vez con la pena?.- Se levanta estirándose los pantalones.- Pues perdona, pero hizo bien en irse. Aquí el único que tiene pena por ti eres tú mismo, y hasta que no pases página ella no va a volver.- Sin decir nada más se marcha del salón. Lo peor es que tiene razón.
Buscar una nueva secretaria durante una eterna semana fue un completo infierno, ninguno ya fuera hombre o mujer se adaptaba a lo que yo estaba buscando. Aunque claro lo que yo quería tenía nombre y apellido. Primero vino una chica muy joven y no duró ni un día, no era mala, pero era su primer trabajo y no podía estar perdiendo el tiempo en enseñarla todo desde el principio. No tenía ni tiempo ni ganas. El segundo duró dos días, el primero muy bien, pero el segundo le pillé viendo vídeos de animales en youtube y si se creía que era un gilipollas integral lo llevaba claro. Después de unas siete entrevistas más, me decidí por una mujer que rondaba los cuarenta y tantos, sabía de lo que iba y no me iba a dar ningún problema. Eso sí, ese mismo día la mesa volvió a estar fuera de mi despacho.
Emily no me contestó ni al móvil, ni al teléfono, emails...ni tan siquiera por medio de Julia o Harry. Estaba desaparecida y yo desesperado. Dormía más bien nada, comía porque Julia me obligaba, hablaba por mi hijo y evitaba lo más que podía el despacho porque la veía por todas partes. A tanto llegó mi desesperación que me ví en el coche dirección a su casa un viernes a las tres de la mañana. El corazón me latía tan fuerte que parecía que estuviera a punto de salírseme del pecho. Oí que alguien se movía dentro y caminaba hacia la puerta.
-Emily.- Poco después se abrió la puerta dejándome ver a una chica que no tenía ni el más parecido a Emily.- Perdona, me he equivocado.- Vuelvo a mirar la letra de la puerta. No, esta es su casa. Paso de nuevo la vista a la chica, que ahora me mira con una mirada felina y una sonrisa.
-No está.- Se apoya en el marco de la puerta, claramente insinuándose.- Soy Janet, la hermana de Liam.- Me importa una mierda. Lo que me importa es, ¿qué hace Emily fuera de casa a las tres de la mañana un viernes?.- ¿Quieres pasar?.- No me acuerdo de mi respuesta porque solo pude fijarme en lo repulsivo que fue verla bajarse la camiseta para que se la notara más el pecho. Pero de un momento a otro me encontraba sentado en el sofá de Emily mirando hacia en frente mientras Jennifer, o como fuera, me mandaba miradas insinuantes.
Narra Emily.
-Por favor lo pido, Celia vayámonos. Zayn no va a aparecer y Liam se está quedando dormido. No hacemos esto desde que teníamos dieciséis años...- Me aferro más al abrigo y me escondo hasta los ojos en la bufanda.
-Si en diez minutos no ha aparecido te juro que nos vamos.- Resoplo y me giro a sentarme en el banco con Liam que apoya su cabeza en mi hombro. Esta noche decidimos salir pensando que sería divertido, que nos emborracharíamos y que nos olvidaríamos de todo, pero finalmente todo salió a la inversa. Liam no decidió no beber porque tenía que ocuparse de su hermana que la habíamos dejado en casa porque yo me negaba a salir con ella, yo a la tercera estaba muerta y para ser sincera ni con todo el alcohol del mundo me quitaría a Niall de la cabeza y Cel se puso de chupitos hasta el culo, se encerró en el baño y llamó cientos de veces a Zayn hasta que se lo cogió. Literalmente le dijo: Te espero a las dos y cuarto en el parque que hay detrás de mi edificio, si no vienes, se acabó. Casi la pego por lo que hizo, pero me di cuenta de que estaba demasiado borracha y enamorada como para poder pararla.
Diez minutos después, como era de esperar no aparece ni un alma. Celia con lágrimas en las mejillas se siente entre medias de nosotros y sin saber qué hacer, la abrazamos. Saco un cigarrillo del bolso y después de darle un par de caladas se lo paso.
-Liam.- Celia se limpia las lágrimas y este la mira con atención.- ¿Quieres ser mi novia?. Soy un buen partido, te lo prometo.- No nos queda más remedio que echarnos a reír los tres, pero las carcajadas llegan cuando expulsa el humo del cigarrillo y dice.- Si no, Em, nos hacemos lesbis. Te lo vas a pasar chachi.- Después no saber si lloramos de la risa o la pena nos levantamos dispuestos a irnos.
-Sois geniales chicas, ya veréis como tarde o temprano vais a conseguir a un hombre que merezca la pena.- Nos dice Liam pasándonos a cada una un brazo por los hombros.
-Espero que sea más pronto que tarde, porque veo que se me pasa el arroz.- Por encima de nuestras risas alguien grita.
-¡Celia!.- Nos damos la vuelta para ver de quién se trata y la boca se me cae a las rodillas. ¡Ha venido!. Joder, ¡qué ha venido!. Y no es por nada, pero está muy sexy. ¿Se ha hecho más tatuajes?. No sé, pero estoy más que emocionada por mi mejor amiga. Para mi sorpresa cuando la miro, ella aún no se ha dado la vuelta.
-¿Celia?. ¿Qué haces?. Date la vuelta, tonta.
-No sé si quiero...
-Claro que quieres. Va, llevas esperando esto un montón de semanas.- La doy la vuelta levemente la vuelta por los hombros.
-Hola.- Susurra Zayn.
-Hola...
-Hola Zayn.- Saludo.
-¡Em!.- Me reprende Liam.- No es nuestro asunto. Vámonos.
-¿En serio?.- Me quejo. Ahora que la cosa se ponía interesante...
-Sí, venga.- Suelto un bufido, pero por supuesto entiendo que quieren estar solos y todas esas cursiladas. Me despido de Celia con un guiño y corro detrás de Liam.
Mientras caminamos hacia casa me da tiempo a pensar en cómo me han ido estas dos semana sin saber nada de Niall, tanto es así que ni me he puesto en contacto con Julia o Harry. Aunque me han llamado hasta la saciedad no estoy preparada para tener una conversación con ellos aún porque sé que va a salir el tema y aún me suele demasiado como para hablar de ello libremente. A decir verdad la llegada de Janet me dejó pensar en algo más que no fuera Niall, aunque solo fuese por lo poco que la aguanto y lo mucho que se queja por todo. Y bueno, como siempre mis amigos y mi hermano han estado ahí para todo, de hecho gracias a Louis conseguí el trabajo en el bufete de su amigo como recepcionista hace tres días y de momento me va bastante bien.
-¿Crees que estará dormida?.- Me pregunta Liam una vez en el ascensor.
-Espero que sí, porque me quiero ir directa a la cama...- Me mira con ternura. Odio que me conozca tanto porque ya sabe lo que estoy pensando.
-Ven aquí.- Tira de mi muñeca y me da un abrazo.- Ya verás como tú también vas a encontrar a tu Zayn.- Asiento en su pecho.
-Ha sido bonito, ¿verdad?.
-Bueno, ya sabes que a mí a romántico no me gana nadie.- Bromea.- Pero sí, ha sido bonito. Además por mucho fallos que haya tenido, Cel se lo merece.- Asiento estando de acuerdo y abro la puerta con la llave. Frunzo el ceño y me giro a mirar a Liam cuando me encuentro con la luz del salón encendida.- Seguro que se ha quedado dormida.
-Pues me va a pagar ella la factura de la luz.- Liam pone los ojos en blanco. Entro al salón y entonces siento que la sangre se agolpa en mis odios, el corazón lo siento en la garganta y la cabeza me da vueltas. Reacciono cuando oigo que las llaves se caen de mis manos y él ya está a escasos centímetros de mí. Quiero gritarle que se vaya y al mismo tiempo abrazarlo por ser tan estúpido, pero antes de que pueda hacer o decir algo la voz repelente de Janet sale.
-Tu amigo es muy simpático, Em...
-Mucho.- Y no es para ti, arpía.
-¿Podemos hablar?.- Oh, su voz...Cuánto la había extrañado y al mismo tiempo cuánto daño me hace escucharla de nuevo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Capítulo 41.

Nuestras miradas se enfrentan en una lucha encarnizada de a ver quién puede más y si cree que esta vez va a ganar como siempre, está muy equivocado. Niall pone los ojos en blanco exasperado y suspira echándose el flequillo hacia atrás.

-Emily, ¿tú te crees que me gusta esta situación?.- Me cruzo de brazos sin entender lo que me quiere decir.- Ya, no lo sabes. Claro.

-Niall...

-Desde anoche me miras con esos ojos y con ese gesto.- señala mi cara.- Y utilizas ese tono para hablarme. Como tú me dijiste una vez, lo último que quiero es darte pena y desde anoche lo único que estoy recibiendo por tu parte es pena.- Niego con la cabeza cuando siento un nudo en el estómago. ¿De verdad esto está sucediendo?.

-Estás equivocado.- Logro decir en un susurro. Da un paso decidido hacia mí y bajando su tono de voz me dice.

-Si anoche no te hubiera contado eso, hubiéramos acabado haciendo el amor. Y en vez de eso te quedaste conmigo toda la noche sintiendo pena por mí. ¿O acaso te excitaste?.- Agacho la cabeza sin tener la necesidad de contestar porque ya sabe la respuesta.- Pues ya está.

-Creí que lo necesitabas...- Suelta un bufido.

-No, nena. No necesito tu pena. Lo que necesitaba era hacerte mía. Joder, Emily, necesitaba follarte, pero claro, eso es muy grosero. Y ahora soy un cabrón y un flojo por haber llorado delante de ti.

-No sabes de lo que estás hablado, Niall.

-Sí, tal vez. Llama a Liam para que venga a por ti.- Trago duramente y me intento centrar en lo que me está queriendo decir.

-¿No quieres que me quede?.- Me mira a los ojos y después los aparta para decirme.

-No.- Después de eso desaparece de mi vista. No tengo intención de ir tras él, no tengo intención de nada más con él.

Me paso las horas en un bar tomando tilas hasta que Liam aparece para llevarme a casa con su coche. No me dice nada, solo me abraza y me mete en el coche con la calefacción encendida. Ni siquiera cuando rompo a llorar durante dos horas seguidas me presiona para que le cuente nada, supongo que por una parte él ya sabía que iba a pasar esto y me siento estúpida por no haberle hecho caso. Cuando llegamos a casa ya casi es de noche y no he comido nada, pero el lo último que me preocupa. Cuando estoy tumbada en el sofá con las manos en los ojos, Liam me levanta las piernas, se sienta y pone mis piernas en su regazo.

-No te voy a preguntar como estás porque ya sé la respuesta.- Asiento.- Pero, ¿te ha obligado a hacer algo que no querías?.- ¡Jesús!. Me quito las manos de los ojos y miro su cara de preocupación.

-Liam, no. Te lo prometo.

-Vale. Igualmente cuando lo vea, lo mataré.- Gimo de desesperación.- No quiero decir te lo dije, pero...

-Ya. De todas maneras no creo que lo vuelvas a ver.- Frunce el ceño.- Voy a presentar mi dimisión, no puedo vivir así.- Asiente.

-Voy a ayudarte.- Me masajea los pies.

-Gracias.- Después de un rato de silencio Liam se aclara la voz y me pregunta.

-¿Tanto te gusta?.

-Estoy enamorada de él.

-Oh, joder.

-Sí, oh joder...

El domingo es un infierno, no sé si llorar, estar enfadada...Lo único que sé es que no me puedo quitar de la cabeza a ese gilipollas. ¿Habrá vuelto a casa?, ¿se quedará allí más tiempo?, ¿habrá llamado a Julia o a Harry?. Así que me da por hacer limpieza general y cambiar todos los muebles de sitio. A la hora de comer aparecen Celia, Louis, Eleanor y Liam donde finalmente en la mesa le cuento lo ocurrido. Saltándome algunas cosas para no provocar más a mi hermano.

-Pero él sabe tú...tienes...

-¿Antecedentes?.- Pregunto cuando Louis me pregunta.

-¡Por defensa propia!.- Recalca Celia.

-No, no lo sabe. No sabe nada sobre eso.

-Trabajo nos costó conseguir los documentos para que encima ahora lo supiera.- Comenta Liam.

-Bueno, a lo mejor si tu madre no hubiera sido tan puta nada de esto hubiera pasado.- La cara de todos los presentes se nos pone pálida cuando Celia hace ese comentario.

-¿Postre?.- Pregunto pero nadie contesta.- Bueno, basta ya. Pasó hace mucho, no hay porque darle más vueltas.

-Lo siento.- Murmura Celia.

-No importa.- Contesta Liam.

-Lo que importa es que dejo el trabajo.

-¡Bien hecho!. Que le den a tu jefe.

-No se va a ver muy bonito en mi curriculum, pero prefiero vivir relajada.

-Ey, Emily en el buffette de un amigo buscan recepcionista, si te interesa puedo hablar con él.- Comenta Louis.

-Gracias, Lou.

Esa misma tarde las chicas decidimos irnos de compras y literalmente arraso con todo lo que encuentro. Aprovecho para conocer más a Eleanor y la encuentro muy similar a nosotras en muchas cosas así que no hay problemas, tanto es así que está puesta al día de todo lo que pasa por Celia. A esta la pregunto qué tal con Zayn y algo triste me dice que no tiene ningún tipo de contacto con él, aunque le ha intentado localizar cientos de veces y que con Harry no ha vuelto a hablar, ni lo piensa hacer.

El lunes por la mañana no voy a trabajar, ya que me paso casi cinco horas redactando mi dimisión para luego mandársela a su correo. Esa misma mañana le mando mi curriculum a Louis para que pueda hablar con su amigo y después de eso me voy a correr para soltar toda la adrenalina, pero cuando me acuerdo de que he perdido a un hombre que creí que podía curarse con amor y que en dos días viene la loca de Janet, me compro una magdalena de chocolate, rellena de chocolate y me la como en un banco mientras lloro como una niña. No sé cómo lo voy a hacer, pero necesito recuperar la normalidad de mi vida.