sábado, 26 de abril de 2014

Capítulo 7.



-Así que...esta noche hemos quedado para cenar.

-¡Sábado noche y me dejas sola!. Mala persona...- Dramatizo.- La verdad, no me puedo creer que aún no te lo hayas tirado, como te gusta decir.

-Creo que vamos más allá. De todas maneras, ¿dónde me lo iba a tirar?, ¿encima de la cómoda de la tienda de muebles?.

-No sé, te gustan cosas tan raras...

-Calla, acabaría baldada. Bueno, ¿te gusta?.

-¿No lo ves un poco grande para mí?.- Liam finalmente una semana después me había conseguido algunos pisos para visitar antes de irse, cuando el jueves se fue porque se le acababan los días libres, se me cayó el alma a los pies pero prometimos vernos lo más pronto posible. Hoy, sábado por la mañana estaba viendo los pisos con Celia.

-Yo creo que es perfecto. Estás en casi todo el centro, cerca de tu trabajo y lejos de ese barrio de mala muerte donde vives.- Ando hacia la cocina para abrir los armarios y cajones.

-¿Y si Ian vuelve y me recrimina que por qué lo he hecho?.- Celia bufa.

-¡Qué le jodan!. Él no preguntó que si te venía bien que se fuera.

-También es verdad.

-Por cierto ayer, mientras estaba en mi turno en la óptica me llamó su mejor amigo.

-¿Stefan?, ¿qué quería?.

-Follar, supongo. La cosa fue breve, le pregunté que si sabía algo de Ian y me dijo que lo único que sabe es que se ha ido a Estados Unidos sin dar ninguna explicación. Después colgué.

-Tú tan al grano como siempre.- Se encoge de hombros.- Ce, creo que voy a decir que sí a este.- Da saltitos y aplaude.

-Dí que sí. Mañana mismo empezamos con la mudanza.

Después de acordarlo todo con la mujer de la inmobiliaria nos fuimos a tomar algo. Mientras tanto, Cel me contaba cosas de Zayn, cosa que me extrañó porque nunca en la vida había hecho eso, a excepción de uno que conoció en el instituto.

-Vamos, que te gusta.- Bebo un trago de mi caña.

-No creo. A lo mejor solo es una ilusión.

-¿Es inglés?. Lo digo por el nombre.

-Ah, no, es de Bradford, en Yorkshire y la familia de su padre es pakistaní.

-Menuda mezcla.

-Y tanto. ¿Tú le has visto?. Es un Dios griego. Con esos ojos, ese pelo, esos tatuajes.- Suspira, se echa hacia atrás en el asiento y se termina su cerveza.

-Te vas a enamorar...- Canturreo.

-¡Y otra!. Dejarme en paz...- Se queja haciéndome reír.

A la mañana siguiente entré al despacho donde Niall con su camisa azul clara y sus pantalones de vestir negros estaba hablando de negocios con otra persona al otro lado de la línea. Como había salido con tiempo, decidí compararme un café y cuando me vio con él frunció el cejo. Ahora resulta que no voy a poder ni comer chicle o beber agua. Una vez a colgado me dice.

-Esta noche tenemos una cita.- Intento no expulsar el sorbo de café y al tragarlo toso lo más levemente posible.

-¿Nosotros?.

-Sí y doscientas personas más.- Respiro. Es una cena de trabajo.- Es el cumpleaños del jefe general de la empresa y estoy invitado.

-¿Y por qué tengo que ir yo?.

-Porque su obligación como secretaria es acompañarme a todos los actos.

-Touché.

-La pasare a buscar a las siete a su espléndida casa. Sea puntual, no me gusta esperar.- Me siento en mi mesa indignada.- Oh, y vaya correcta.- Hasta aquí hemos llegado.

-¿Qué significa correcta para usted, señor?.

-Ya sabe, arreglada y formal.- ¿Está intentando decirme que no tengo gusto vistiendo?. Este se va a enterar.

Me deja salir un poco antes, así que a las cuatro de la tarde estoy en casa, bueno técnicamente ya no es mi casa porque en menos de una semana ya no estoy allí. De repente me estreso no sé cómo lo voy a hacer, no voy a tener tiempo, no es que tenga muchas cosas pero también tengo que recoger las cosas de El Innombrable. Hasta las cinco empiezo a sacar cosas de  los cajones para cuando traiga las cajas estén listas para guardar y llevar. Después me ducho y en el pelo me hago un recogido trenzado, me visto con un vestido de colo granate ajustado hasta la cintura y a partir de ahí, con algo de vuelo y unos zapatos con tacón grueso y plataforma en color claro. Cuando me estoy maquillando, el teléfono de casa suena.

-Hola, Ly. ¿Quedamos esta noche?.- Ow, mi Lou.

-Me encantaría Lou, pero tengo una cena de trabajo.

-Anda, ¿y eso?.

-Ya ves, mi jefe que dice que es mi obligación. Mañana si quieres podrías venir y ayudarme a hacer la mudanza.- Pongo morritos y aunque sé que no me ve, se lo imagina.

-Vale, pero deja de poner esa cara. Debe ser ridícula.- Me río.

-Yo también te quiero. Adiós.- Media hora después bajo las escaleras porque Niall ha llamado al portero. Cuando le veo, me quedo un poco impresionada, lleva un traje entero negro, con camisa blanca nuclear y la corbata también negra. Se ha echado el pelo hacia atrás y hacia un lado y está guapo. Está muy guapo.

-¿Me está evaluando señorita Bell?.- Sonrío inconscientemente.- Se puede decir que usted también está correcta esta noche.- Me abre la puerta del pasajero.

-¿Quiere decir que estoy guapa?.- Pregunto antes de montarme en el coche.

-Podría decirse que sí.- ¡Un halago de Niall Horan!. A su manera, pero oye, algo es algo.

-Pues muchas gracias.- Cierra la puerta del coche y da la vuelta hacia su asiento. Siento que esta noche va a ser inolvidable, tanto para bien como para mal.


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Aquí os dejo el capítulo, espero que sea de vuestro agrado. Aviso que el siguiente va a tener lo suyo jaja.
Muchas gracias y hasta la próxima.
@hereperfect1D




domingo, 20 de abril de 2014

Capítulo 6.




-Paparé el coche cuando lleguemos a su maravillosa casa, así que relájese que aún queda un rato.

-Gilipollas, engreído.- Susurro.

-Cuidado con esa lengua viperina, a ver si en vez de acercarla a su casa, la voy a tener que acercar a la cola del paro.- Me enfado más conmigo misma, bueno, y con él.

-¿Me está amenazando?.

-Para nada. Es una advertencia.

-Despídame.- Digo sin pensarlo lo más mínimo, cegada por la rabia. Niega con la cabeza.

-Ni hablar, la necesito en su puesto. La semana que viene tenemos varias cosas que hacer.

-¿Cómo qué?.

-¿Lo quieres saber?.- Asiento.- Pues va a tener que esperar.- Bufo y miro por la ventana.- Podría haber pedido a su novio que la recogiera.- Cansada de repetir que Liam no es mi novio, le digo.

-No tenía tiempo.

-¿No tiene tiempo para su amada?.- Me desespera...

-¿Qué hay de usted?.- Me lanza una sonrisa lasciva.

-¿Le importa?.

-¿Y a usted?.

-Bastante.- Cuando veo que gira y veo mi casa me relajo y sonrío levemente.

-Pare aquí, ya hemos llegado.- Me quito el cinturón y abro la puerta para bajarme.

-¿No me invita a un café?.- No es verdad, vamos, me niego.

-Se me ha acabado.- Miento.

-¿Té?.

-No tomo.- Vuelvo a mentir.

-Agua estará bien.- No me queda otra que volver a mentir.

-Me espera mi novio.

-Si estuviera en casa hubiera ido a buscarla.

-Vale, ¿a qué juegas?.- Sonríe mirando al frente.

-Corra a meterse dentro, se va a empapar.- Sin decir nada más bajo corriendo, cierro la puerta más fuerte de lo normal y entro en casa de mala leche. Nada más llegar cojo una toalla para el pelo y me cambio de ropa.

Después de recoger todo un poco, me meto en la cocina muy a mi pesar ya que las cenas siempre las hacía Ian y preparo pollo en la sartén. Cuando estoy cortando un tomate para hacer una ensalada llamar al timbre.

-Hola. La puerta de abajo estaba abierta.- Celia entra y se sienta en el sofá.

-Te traemos una cosa.- Dice Louis y Liam entra con una caja no muy grande de cartón y en la otra mano una bolsa de plástico con varias cosas.

-¿Qué es?.

-Ahh, sorpresa.- Sonríe Liam. Mientras que voy a la cocina a apagar el fuego le digo.

-Tú cállate que quiero matarte.

-¡Pelea, pelea!.- Grita Cel.

-¿Y eso?.

-No has venido a buscarme.

-Ya, te he mandado un mensaje.

-No, lo peor es que cuando iba a empaparme en la bici a aparecido mi jefe.

-¿Tu jefe el buenorro?.- Me corta Celia.

-Ese, y me ha traído a casa.

-Ah, pues que majo.- Comenta Louis.

-No.

-¿No?.

-No, porque no me ha dejado meter la bici y me ha estado vacilando todo el camino.

-Dios, sexo en el coche de un millonetis...- Los tres ponemos mala cara a Celia que aparta la mirada.

-A parte, se cree que tengo novio.

-¿Quién?.

-¡Tú!.- Louis y Celia se ríen con una carcajada y a Liam se le desencaja la mandíbula.

-Em, le tienes que decir quien soy de verdad.- Niego con la cabeza.- ¿Por qué no?.

-Porque te tengo de escusa. Ahora, dame lo que tienes ahí.- Me siento en el sofá al lado de Celia y me cruzo de piernas.

-Es de los tres.- Dice Louis cuando Liam me pone la caja en las piernas. Cuando la abro y veo esa cosita me entran ganas de llorar.

-¿A que es muy cuqui?.- Asiento. Lo saco de la caja y lo acaricio.

-Y muy suave.

-Ya le hemos puesto nombre, porque tú eres nefasta.

-Bueno, mejor dicho, Celia la ha puesto nombre.- La pica Louis.

-Se llama...- Hace un redoble con los dedo en la mesa.- ¡Pepis!.- Miro a los chicos sin saber qué decir.

-¿Pepis?.- Asiente con una sonrisa.

-Si se lo cambias, me la llevo y no la vuelves a ver.

-Celia, hay miles de cobayas en las tiendas.

-Pepis es única.

-Vale, pues...Pepis, entonces.


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Hola, sé que no está muy interesante y no es muy largo, pero tengo que meter cosas así para poder llegar a lo que verdaderamente importa. Espero que al menos os parezca entretenido. Gracias por leer y ojalá comentarais más pleaseeee...Un beso.
@hereperfect1D

domingo, 13 de abril de 2014

Capítulo 5.

La mañana pasa sin nada interesante que hacer, el trabajo este será muy cómodo, pero es un coñazo. En estos momentos hecho de menos a mi antiguo director, al menos él me mandaba a por cafés y me daba una vuelta para cotillear, pero ahora ni eso. Decido sacar las Oreos del cajón y comerme una, con tal mala suerte que cuando estoy con la mitad en la boca y la otra mitad en la mano, Niall sale del despacho, se desabrocha el botón de la americana negra y me mira.

-¿Está comiendo?.- Trago lo más rápido posible y me limpio las manos.

-Le mentiría si le digo que no.- Niega con la cabeza y pasa su mano por su frente. Sí, la verdad es que es un poco vergonzoso, pero estoy deprimida y aburrida.- Lo siento, no se volverá a repetir.

-Claro que no se va a volver a repetir, venga conmigo.- Me levanto con miedo. Adiós a mi puesto de trabajo, fue bonito mientras duró.

-Ya sé lo que va a hacer, pero podría, no sé, escribir una carta de recomendación.- Le sigo hasta su despacho donde cierra la puerta y me mira fijamente. ¡Qué manía con cerrar las puertas!.

-¿Qué piensa que voy a hacer?.- Y encima me quiere vacilar.

-Subirme el sueldo no creo.

-Señorita Bell, no la voy a despedir si es lo que cree. A no ser de que se quiera ir por su propio pie.- Respiro como nunca lo había hecho y niego con la cabeza enérgicamente.- Su despacho va a pasar a estar dentro del mío. No me apetece estar saliendo a llamarla cada vez que la necesito.

-Vale, espera, ¿qué?. ¿Por qué?. Yo quiero mi lugar de siempre.- Donde puedo hacer lo que me de la gana quiero agregar.

-¿Para comer libremente?.- Mierda. Al ver que no digo nada prosigue.- Bien. Incorpórese y traiga sus cosas.- Cuando voy a salir del despacho me dice.- Oh, y ahorrese traer las Oreos.

El resto de la mañana hasta la hora de comer paso moviendo las cosas de un lado a otro. Él parece no inmutarse hasta que sin poder mantener el equilibrio se me caen cinco archivadores lleno de facturas ordenados por años. Todo esparcido por su despacho. Desordenado. Que interesante va a ser tenerlo que colocar de nuevo. Niall levanta la mirada de su mesa.

-¿Qué hace?. ¡Por dios!. ¿Se puede ser más torpe?.- ¡Qué te den por culo! Quiero gritarle, pero en vez de eso me pongo de rodillas y empiezo a recoger todos los malditos papeles. Cuando me arrastro hasta debajo de su mesa para recoger lo que ha quedado allí, se escucha detrás de mí.- No lo haga.- Me doy tal susto que pego un brinco y me doy con la parte baja del escritorio en la cabeza. Niall gruñe.- ¡Maldita sea!. Salga, ¡salga de ahí!.

-Auch...- Me quejo en silencio.

-¿Sabe que ahora va a tener que ordenar todo esto?.

-Con el debido respeto, ¿puede callarse?. ¡Me estoy poniendo de los nervios!.- Creo que hace un esfuerzo por no reírse en mi cara, pero en ningún momento pierde las formas.

-Váyase a comer.

Durante la comida pienso miles de escusas que poner para poder irme a casa y no tener que volver a ver la cara del ''señor'', más que nada porque la vergüenza me come las entrañas. Pero finalmente decido volver y que pase lo que tenga que pasar. Cuando voy a entrar de nuevo al despacho me paro a ver el mensaje que me ha llegado.

''Em, lo siento. No podré ir a recogerte, luego te cuento. Te quiero.- Liam''

-¿No puedes esperar una semana más?. Si viene mañana no voy a poder estar allí. Ya sé que es mi responsabilidad, pero te pido por favor que esperéis una semana más. Vale, yo cambio el vuelo para la semana que viene. Ya hablamos. Gracias, adiós.- Escucho al otro lado del despacho. Eso no suena como temas de trabajo, más bien suena como problemas personales.

Paso toda la tarde trabajando, de vez en cuando miro de reojo a Niall. Sí que está bueno, sí y guapo ni te cuento. Pero es un cabronazo. Justo cuando voy a salir para mi casa miro por los grandes ventanales del despacho y me cago en todo lo cagable.

-Está lloviendo...- Levanta levemente la mirada.

-No sé de que se extraña, estamos en Londres.

-Ya...- Cojo mi bolso y abro la puerta para salir.

-Espere.- Me doy la vuelta para mirarlo.- ¿Se encuentra bien?.- Sin saber porque lo hago asiento y salgo del despacho para meterme en el salón y bajar a recepción. Salgo a la calle, donde la lluvia ya ha dejado empapada mi bici. Esto va a ser bastante interesante...

Salgo lo más pegada posible al porche, pero llega un momento en que si quiero agarrar la bici me tengo que mojar. Cojo el manillar, y la atraigo hacia mí. Joder, está chorreando...Saco un pañuelo, para quitar algo de agua del sillín para poder sentarme. Lo veo, se me van a calar hasta las bragas. Me siento intentando no apoyar mucho el culo en el sillín y cuando voy a salir a ver como me empapo mientras corro todo lo posible hacia casa, un coche se para a mi lado y bajando la ventanilla alguien me dice.

-Suba.- Entorno los ojos para poder ver a través de la lluvia. ¿Cómo ha llegado tan rápido?.

-Gracias, pero no hace falta.

-Suba, rápido. Cogerá una pulmonía y se morirá.- Viva el positivismo. Sin pensarlo mucho, porque no hay cosa más odiosa que mojarte en la lluvia, me acerco al coche con la bici y abro la parte de atrás para montarla.- No he dicho nada de que suba la bici.

-Ya, pero...si la dejo ahí, me la van a quitar.

-O la bici o usted.- Gilipollas, egoísta. Vuelvo con la bici corriendo hacia dentro y le suplico al de recepción que me la guarde, después de unas miradas extrañas accede y vuelvo corriendo a meterme en el coche.- ¿Dónde vive?.

-Calle Martha 146.- Me mira de reojo.

-¿Cuánto cobra?.- ¿Perdona?.- Quiero decir, hay animales que viven mejor que usted.

-Pare el coche.

-Pff, no.

-Pare.

-Ya le he dicho que no. ¿Qué no entiende?.

-¡Y yo he dicho que pares el puto coche!.


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Hola, perdón por el retraso pero ya estoy de vuelta. Veo que las visitas han subido cosa que me alegra mucho, subiré dentro de poco ya que no tengo nada que hacer. Si queréis que avise por Twitter decírmelo sin problemas @hereperfect1D. Me gustaría que comentarais lo que os parece, acepto todo tipo de críticas. Gracias, un beso!



sábado, 5 de abril de 2014

Capítulo 4.

-¿Pero cómo se te ocurre pedazo de guarra?. ¡Es tu jefe!.

-Que sea mi jefe no significa que me pueda tratar como la basura.

-¿Pero está bueno?.

-Ya tardaba...- Miro a Louis sonriendo. Después del trabajo habíamos quedado en un bar para tomar algo y les contaba como había ido mi día.

-¿Está bueno o no?.- No quiero contestar por una razón contundente. Está muy bueno, pero es un cabronazo y eso lo rompe todo.- Osea, que está bueno.- Asiento a mi pesar.- ¡Qué morbo, guapa!. Encima seguro que es de los de traje y corbata.

-Claro Celia. Y tiene un cuarto rojo del dolor, ¿se apellida Grey, Ly?.- Dice Louis con sarcasmo haciendo que me ría.

-Pues tendría un punto...

-Dios...estás muy salida...

-Pues no te cuento lo que me pasó con Zayn.- Oh, Zayn, pobre, pensará que soy retrasada. No vuelvo a beber en mi vida.

-Ay, ahora me lo cuentas, que mira quien viene.- Alzo la mano para que nos vea y con una sonrisa se acerca y me da un abrazo. - Liam...- Las ganas de llorar y los recuerdos me vienen de nuevo.

-Sh...Tranquila...- Me sigue abrazando un rato hasta que me relajo y saluda a los demás. Da igual lo que esté haciendo que sigue pendiente de mí en todo momento.

-Siento dejaros todo el lío de la boda a vosotros, pero es que no puedo...- Hace un movimiento con la mano.

-No importa, tu madre se está recreando llamando a todos los invitados para poner a caldo a el Innombrable. En casa tienes una pila de regalos tuyos. Los he querido devolver, pero casi todos me han dicho que te los quedes, cuando quieras te pasas.- Cuando el camarero nos trae otra bebida nos centramos en Celia.

-Estuvo bien...

-Oh...¡tú no te has acostado con él!.- Celia manda una mirada asesina a Louis y tirándola la rodaja de limón de su coca-cola le dice.

-¡Maldito psicólogo de los huevos!.- Liam y yo soltamos una carcajada.

-Hablar a veces está bien.- Comenta Liam.

-Hablamos de mí, ¿vale?.- Hay que reconocer que eso es raro...

-¿Te molestó hablar?.- Pregunto. Esto cada vez se pone más emocionante.

-No...si la cosa en que me gustó. No nos acostamos, porque no salió. Si se quedó a dormir y todo...- Los tres la miramos sorprendidos. Y Louis sin saber que más hacer la da un aplauso y esta la contesta con un puñetazo en el hombro.- Hemos quedado pasado mañana.

-¿Hasta que no te lo tires no paras?.- La vacila Louis.

-No, si no hemos quedado en casa, hemos quedado para ir elegir muebles para su casa nueva.- Se encoge de hombros.- Dice que quiere visión femenina.

-Te vas a enamorar...

-¡Qué no, Liam!. Ya sabéis lo que pienso sobre enamorarse. Mira como acabas luego.- Auch...- Oh, lo siento, lo siento Em, no quería...

-No, si tienes razón. El amor es un asco.

-Bueno, pero no hace falta que ahora te pongas en plan loca a pasártelos a todos por la piedra. Con una es suficiente.- Bromea Louis, mientras todos reímos.

Después de una divertida tarde los cuatro juntos y de contarnos como nos van las cosas para poner al día a Liam, cada uno nos vamos a nuestra casa y Liam se viene conmigo a pasar unos días a casa para ayudarme con todo y pasar tiempo juntos.

-¿Y qué tal tu hermana y tu madre?.- Le pregunto cuando los dos hemos llegado a casa y estamos preparando el sofá para dormir.

-Bien, mi madre te manda recuerdos y bueno mi hermana...

-Es tu hermana.- Sonrío y él asiente apenado.- Ya la conocemos, no hay problema.

-Bueno, en la cena tuvo algunas buenas palabras sobre ti. No le gustó lo que hizo, ya sabes...- Asiento.

-Lo agradezco.

-¿No te...ha llamado?.- Niego.

-Nada, ni un mensaje. Aún no soy capaz de recoger sus cosas, todas siguen donde estaban.

-Bueno, mañana te puedo ayudar a llevarlas a algún sitio.

-Sí, podríamos quemarlas.

-No, podríamos llevarlas a una ong si te parece bien.- Me acerco a él y lo abrazo.

-Eres lo más bonito, Payne.

-Sí, sí, pero yo duermo en el sofá.

-Que no, Liam, tu duerme en mi cama. Si yo desde que se fue, no he vuelto a tocar la cama.- Me mira interrogante.- Bueno ni la cama, ni el albornoz, tampoco salgo a la terraza y entro a la cocina lo mínimo posible.

-Emily...¿has pensado cambiarte de piso?.- Sí, tal vez debería pensármelo.

A la mañana siguiente a las siete ya estamos en pié, yo tengo que ir a trabajar y él insiste en acompañarme así que nos preparamos y salimos en su coche. Hoy no tengo mi preciada bicicleta, pero me recogerá él a la vuelta. Cuando llegamos, aparca en un momento y me acompaña hasta la puerto del enorme edificio.

-¿Quieres subir?. Nunca has visto mi mesa, tengo esa foto que nos hicimos en el pase marítimo, ¿te acuerdas?.- Sonríe al recordarlo.

-A lo mejor a tu jefe no le parece bien.- Ya, pero ahora resulta que quiero molestarle por lo de ayer, así que...

-Que no pasa nada. Venga, vamos.- Lo cojo del brazo y tiro de él hacia el interior.

Cuando subimos en el ascensor algunas de las empleadas lo miran y cuchichean entre ella, y no me extraña. Liam, es muy atractivo aunque algo cortado, pero eso le da una visión más misteriosa y hace que las chicas estén más interesadas. Me mira avergonzado y yo sonrío y digo.

-Chicas, este es Liam, mi hermano. Y está soltero, no digo más.- Las tres chicas empiezan a reír y vuelven a susurrar entre ellas como si fueran adolescentes en el patio del recreo.- Ya estás puesto en el mercado, ahora solo falta esperar.- Me río.

-¿Soy un pedazo de carne?.

-Mmm...¿sí?.- Frunce el ceño.- Hahaha, es una broma, Liam. Mira ven, que te enseño mi mesa.- Le enseño mi portátil, mi trabajo por encima, la pegatina de la Pantera Rosa que tengo pegada en el teléfono para recibir llamadas...

-¿Por qué tienes Oreos en el cajón?.- Pregunta mientras coge una y se la come.

-Porque están buenas.- Digo.- No sé, no hay ninguna razón. Por cierto, he estado pensando en los del piso, tal vez tenga razón y debería mirar algo...- Asiente.

-Puedo ir buscando algo estos días y luego ya vas tú a mirarlo con Louis y Alex.

-Muchas gracias, Liam. Me estás ayudando mucho y lo agradezco enormemente.

-Ven aquí, anda.- Me atrae hacia él y me da un cálido abrazo hasta que oímos un carraspeo y miramos para ver de quién se trata.

-Buenos días.- Saludo lo más amable posible.

-No, ya veo que para usted lo son. ¿A qué viene a la oficina señorita Bell?. ¿A follar?.- Liam avanza un paso para decir algo pero lo paro poniéndole una mano en su pecho.- Yo me encargo, luego te veo.- Lo mira de reojo.- Voy a estar bien, lo prometo. Hasta luego.- Se aleja por el pasillo y se mete en el ascensor enfadado.

-Nunca más vuelva a traer a su novio aquí, ¿entendido?.

-No es mi novio.

-Pues amante, amigo o marido, lo que sea, me da igual. No traiga a nadie. Ni aunque sea a su santo padre.- Ale, ya me ha hinchado los cojones, a mi padre no se le toca y menos él. Me acerco hasta quedar a un paso de él.

-Vuelve a decir algo de mi padre y no vives para contarlo, Niall Horan.- Suelta una sonrisa lasciva y con aires de prepotente dice.

-Buenos días, señorita Bell.- Sin deja que diga un palabra me vuelve a decir.- Póngase a trabajar.- Entra en su despacho y cierra la puerta de un portazo.


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Buenos días. Gracias por leer y comentar, las visitas ya van subiendo y estoy muy contenta aunque quiero que suban más. Si alguien me pudiera recomendar por donde sea, grupo de wa, twitter, amigas...Lo agradecería enormemente. Recuerdo que puedo avisar por twitter @hereperfect1D. Muchas gracias, un beso!



miércoles, 2 de abril de 2014

Capítulo 3.

Intento abrir los ojos cuando el despertador de las siete menos cuarto me avisa de que tengo que levantarme, pero el sueño, el cansancio y la resaca es superior a mí. Estiro la mano, apago el despertador de un golpe y me siento en la cama.

-Necesito un perro...No un perro no, que hay que sacarlo y recoger las cacas. Necesito una cobaya.- Sí, una cobaya sí. ¡Eh!. Eso ya es una motivación, ¿no?. ¡Bien!.

Después de ducharme, vestirme con unos pantalones grises de lino algo anchos, una camisa azul claro y tacones, hacer la cama y desayunar, cojo el bolso y salgo de casa. Quito el candado a la bici y me voy a trabajar. A decir verdad, tengo el carné de conducir y tengo coche, pero me gusta ir en bici.

-Buenos días.- Intento sonar lo más relajada cuando llego a recepción.

-Emily, cielo, siento lo de la boda. No me extraña que te pidieras unos días de descanso. Menudo hijo de puta, guapa. Ya sabes que estoy aquí para lo que necesites.- Ian, te debe de estar pitando el oído izquierdo una barbaridad...

-Gracias, Sarah. ¿Sabes si Darren quiere su café?.- Darren es mi jefe desde que entré a trabajar en esta empresa de publicidad.

-Ehm...Cielo...Darren ha sido mandado a Los Ángeles, ahora hay otro nuevo director. Ni idea de como se llama, solo quiere que lo llamemos señor.- Asiento.

-Pues voy a ver...

-Cuidado nena, porque el tipo se las gasta. Ha estado preguntando todos los días por ti, parece que no sabe vivir sin una secretaria. Tiene una mala hostia...- Pues sí vamos lo que me faltaba a mí ahora mismo.

-Bueno luego te cuento.

-Suerte nena.- Subo en el ascensor hasta la séptima planta y voy a dejar mis cosas a mi mesa. Cuando he cogido fuerzas suficientes, me acerco al despacho del director y llamo un par de veces.

-Vamos a ver, ¿crees que esto es fácil para mí?. No. Pues claro que lo quiero. Mamá, ¡mamá! ahora no puedo hablar, luego te llamo.- Cuando a terminado de hablar por teléfono dice.- Adelante.- Cuando entro, el despacho parece otro. Ha hecho reformas por todas partes, todo lo ha puesto en negro y hace que resalte con los ventanales que llegan del suelo al techo. Él está sentado mirándome con gesto serio, sin ninguna expresión creo que está esperando a que diga algo.

-Buenos días, soy su secretaria. Mi nombre es...

-Oh, tú eres la de los putos problemas personales.

-¿Perdone?.

-Mira aquí todos tenemos problemas, y aquí se viene a trabajar. Señorita...

-Emily.

-No te he preguntado tu nombre.

-Bell.- Quiero llorar.

-Bien, señorita Bell. ¿Piensa irse muy a menudo?. Porque no estoy para aguantar sus niñerías.

-No, ya estoy aquí, no pienso volver a irme.

-No, señor.- ¿Señor?. ¿En serio?. ¿Cuántos años tienes veintiséis?. ¡Por favor!.

-Bien, señor...

-Señor a secas.- Ya me ha tocado los cojones.

-Bien, señor a secas. Cuando me diga empiezo con mi trabajo.- Suelta una sonrisa lasciva y los ojos se le oscurecen.

-Ya puede irse a su despacho, Emily Bell.- ¡Mierda!.

Paso la mañana trabajando, el señor a secas no sale ni un segundo de su despacho, ¡qué soso!. No recibe ninguna llamada en toda la mañana y justo cuando voy a bajar a tomar mi comida, entra una llamada.

-Le atiende Emily, ¿en qué puedo ayudarle?.

-Buenos días. ¿Me puede pasar con Niall Horan?.- ¿Niall Horan?.

-¿Perdone?.

-Sí, Niall Horan.- Sonrío para mi interior. Así que Niall Horan.

-Muy bien. Espere un segundo por favor.- Me levanto, llamo a su despacho y cuando he oído el adelante entro lo más serena que puedo.- Señor a secas, preguntan por Niall Horan, ¿qué le digo?.- Me quita el teléfono de la mano y antes de contestar me susurra.

-No juegue conmigo señorita Bell. Se puede arrepentir.- Ya, cariño, pues para chula yo.

-Como diga, señor Horan.