Narra Niall.
Decir que estaba enfadado era poco. De hecho, no era enfado lo que sentí, si no decepción por mí mismo; tanto fue así que volví a casa, me senté en el sofá y esta era ya la quinta vez que leía el email de dimisión de la señorita Bell. Mi Emily. Yo sabía que esto no podía salir bien, que iba a ser una completa catástrofe, pero aún así lo intenté...
Julia se asoma un poco por la puerta del salón y cuando me ve allí sentado frunce el ceño. Poco después vuelve, se sienta en otro de los sillones, se cruza de brazos y me pregunta.
-¿Qué has hecho?.- Doy gracias a que Harry no está aquí ahora. Me imagino su pregunta: Niall, imbécil, ¿qué has hecho?.
-La he fastidiado.
-Eso ya lo veo, pero, ¿hasta que punto?.- Sé que Julia no es nada de tonta y tanto ella como yo sabemos que el tema del cual estamos hablando es sin duda Emily.
-Esta mañana me ha enviado su carta de dimisión.- Abre la boca de par en par y sube las cejas.
-¿Q-qué ha pasado?.
-Que soy un gilipollas, eso ha pasado.- Julia chasquea la lengua y acto seguido se levanta del sillón y se pone a mi lado acariciándome levemente la rodilla. Sé que esto puede verse raro, quiero decir no suele haber una relación muy estrecha entre el dueño de la casa y la asistenta, pero bueno, tampoco suele haber relación entre secretaria y jefe y ya ves.- Discutimos el fin de semana, llamó a Liam y desapareció. Bueno, realmente yo le dije que se fuera porque soy un puto cobarde.
-Lo siento Niall, pero no lo entiendo.
-Le conté lo que ocurrió cuando nació Hugo y...
-¿Y ya estás otra vez con la pena?.- Se levanta estirándose los pantalones.- Pues perdona, pero hizo bien en irse. Aquí el único que tiene pena por ti eres tú mismo, y hasta que no pases página ella no va a volver.- Sin decir nada más se marcha del salón. Lo peor es que tiene razón.
Buscar una nueva secretaria durante una eterna semana fue un completo infierno, ninguno ya fuera hombre o mujer se adaptaba a lo que yo estaba buscando. Aunque claro lo que yo quería tenía nombre y apellido. Primero vino una chica muy joven y no duró ni un día, no era mala, pero era su primer trabajo y no podía estar perdiendo el tiempo en enseñarla todo desde el principio. No tenía ni tiempo ni ganas. El segundo duró dos días, el primero muy bien, pero el segundo le pillé viendo vídeos de animales en youtube y si se creía que era un gilipollas integral lo llevaba claro. Después de unas siete entrevistas más, me decidí por una mujer que rondaba los cuarenta y tantos, sabía de lo que iba y no me iba a dar ningún problema. Eso sí, ese mismo día la mesa volvió a estar fuera de mi despacho.
Emily no me contestó ni al móvil, ni al teléfono, emails...ni tan siquiera por medio de Julia o Harry. Estaba desaparecida y yo desesperado. Dormía más bien nada, comía porque Julia me obligaba, hablaba por mi hijo y evitaba lo más que podía el despacho porque la veía por todas partes. A tanto llegó mi desesperación que me ví en el coche dirección a su casa un viernes a las tres de la mañana. El corazón me latía tan fuerte que parecía que estuviera a punto de salírseme del pecho. Oí que alguien se movía dentro y caminaba hacia la puerta.
-Emily.- Poco después se abrió la puerta dejándome ver a una chica que no tenía ni el más parecido a Emily.- Perdona, me he equivocado.- Vuelvo a mirar la letra de la puerta. No, esta es su casa. Paso de nuevo la vista a la chica, que ahora me mira con una mirada felina y una sonrisa.
-No está.- Se apoya en el marco de la puerta, claramente insinuándose.- Soy Janet, la hermana de Liam.- Me importa una mierda. Lo que me importa es, ¿qué hace Emily fuera de casa a las tres de la mañana un viernes?.- ¿Quieres pasar?.- No me acuerdo de mi respuesta porque solo pude fijarme en lo repulsivo que fue verla bajarse la camiseta para que se la notara más el pecho. Pero de un momento a otro me encontraba sentado en el sofá de Emily mirando hacia en frente mientras Jennifer, o como fuera, me mandaba miradas insinuantes.
Narra Emily.
-Por favor lo pido, Celia vayámonos. Zayn no va a aparecer y Liam se está quedando dormido. No hacemos esto desde que teníamos dieciséis años...- Me aferro más al abrigo y me escondo hasta los ojos en la bufanda.
-Si en diez minutos no ha aparecido te juro que nos vamos.- Resoplo y me giro a sentarme en el banco con Liam que apoya su cabeza en mi hombro. Esta noche decidimos salir pensando que sería divertido, que nos emborracharíamos y que nos olvidaríamos de todo, pero finalmente todo salió a la inversa. Liam no decidió no beber porque tenía que ocuparse de su hermana que la habíamos dejado en casa porque yo me negaba a salir con ella, yo a la tercera estaba muerta y para ser sincera ni con todo el alcohol del mundo me quitaría a Niall de la cabeza y Cel se puso de chupitos hasta el culo, se encerró en el baño y llamó cientos de veces a Zayn hasta que se lo cogió. Literalmente le dijo: Te espero a las dos y cuarto en el parque que hay detrás de mi edificio, si no vienes, se acabó. Casi la pego por lo que hizo, pero me di cuenta de que estaba demasiado borracha y enamorada como para poder pararla.
Diez minutos después, como era de esperar no aparece ni un alma. Celia con lágrimas en las mejillas se siente entre medias de nosotros y sin saber qué hacer, la abrazamos. Saco un cigarrillo del bolso y después de darle un par de caladas se lo paso.
-Liam.- Celia se limpia las lágrimas y este la mira con atención.- ¿Quieres ser mi novia?. Soy un buen partido, te lo prometo.- No nos queda más remedio que echarnos a reír los tres, pero las carcajadas llegan cuando expulsa el humo del cigarrillo y dice.- Si no, Em, nos hacemos lesbis. Te lo vas a pasar chachi.- Después no saber si lloramos de la risa o la pena nos levantamos dispuestos a irnos.
-Sois geniales chicas, ya veréis como tarde o temprano vais a conseguir a un hombre que merezca la pena.- Nos dice Liam pasándonos a cada una un brazo por los hombros.
-Espero que sea más pronto que tarde, porque veo que se me pasa el arroz.- Por encima de nuestras risas alguien grita.
-¡Celia!.- Nos damos la vuelta para ver de quién se trata y la boca se me cae a las rodillas. ¡Ha venido!. Joder, ¡qué ha venido!. Y no es por nada, pero está muy sexy. ¿Se ha hecho más tatuajes?. No sé, pero estoy más que emocionada por mi mejor amiga. Para mi sorpresa cuando la miro, ella aún no se ha dado la vuelta.
-¿Celia?. ¿Qué haces?. Date la vuelta, tonta.
-No sé si quiero...
-Claro que quieres. Va, llevas esperando esto un montón de semanas.- La doy la vuelta levemente la vuelta por los hombros.
-Hola.- Susurra Zayn.
-Hola...
-Hola Zayn.- Saludo.
-¡Em!.- Me reprende Liam.- No es nuestro asunto. Vámonos.
-¿En serio?.- Me quejo. Ahora que la cosa se ponía interesante...
-Sí, venga.- Suelto un bufido, pero por supuesto entiendo que quieren estar solos y todas esas cursiladas. Me despido de Celia con un guiño y corro detrás de Liam.
Mientras caminamos hacia casa me da tiempo a pensar en cómo me han ido estas dos semana sin saber nada de Niall, tanto es así que ni me he puesto en contacto con Julia o Harry. Aunque me han llamado hasta la saciedad no estoy preparada para tener una conversación con ellos aún porque sé que va a salir el tema y aún me suele demasiado como para hablar de ello libremente. A decir verdad la llegada de Janet me dejó pensar en algo más que no fuera Niall, aunque solo fuese por lo poco que la aguanto y lo mucho que se queja por todo. Y bueno, como siempre mis amigos y mi hermano han estado ahí para todo, de hecho gracias a Louis conseguí el trabajo en el bufete de su amigo como recepcionista hace tres días y de momento me va bastante bien.
-¿Crees que estará dormida?.- Me pregunta Liam una vez en el ascensor.
-Espero que sí, porque me quiero ir directa a la cama...- Me mira con ternura. Odio que me conozca tanto porque ya sabe lo que estoy pensando.
-Ven aquí.- Tira de mi muñeca y me da un abrazo.- Ya verás como tú también vas a encontrar a tu Zayn.- Asiento en su pecho.
-Ha sido bonito, ¿verdad?.
-Bueno, ya sabes que a mí a romántico no me gana nadie.- Bromea.- Pero sí, ha sido bonito. Además por mucho fallos que haya tenido, Cel se lo merece.- Asiento estando de acuerdo y abro la puerta con la llave. Frunzo el ceño y me giro a mirar a Liam cuando me encuentro con la luz del salón encendida.- Seguro que se ha quedado dormida.
-Pues me va a pagar ella la factura de la luz.- Liam pone los ojos en blanco. Entro al salón y entonces siento que la sangre se agolpa en mis odios, el corazón lo siento en la garganta y la cabeza me da vueltas. Reacciono cuando oigo que las llaves se caen de mis manos y él ya está a escasos centímetros de mí. Quiero gritarle que se vaya y al mismo tiempo abrazarlo por ser tan estúpido, pero antes de que pueda hacer o decir algo la voz repelente de Janet sale.
-Tu amigo es muy simpático, Em...
-Mucho.- Y no es para ti, arpía.
-¿Podemos hablar?.- Oh, su voz...Cuánto la había extrañado y al mismo tiempo cuánto daño me hace escucharla de nuevo.
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