El frío de la calle hace que me arrepienta de haber salido tan rápido y no haber podido coger el abrigo. Esperaba encontrar a Niall nada más salir, pero no es así. Me paso diez minutos andando hasta que lo encuentro en la parte de atrás de algún lugar poco transitado. Está apoyado en el muro de ladrillos con la cabeza apoyada mirando hacia arriba y las manos dentro de los bolsillo. Se me sale el corazón por la boca cuando lo veo así, ya le he visto así alguna vez pero no soy capaz de acostumbrarme. Ya con lágrimas en los ojos, me acerco a él y quedo en frente suya para que sepa que estoy aquí. Cuando me ve cierra los ojos y respira profundamente.
-No quiero que me veas así.-Susurra con voz ronca. Son previo aviso mi mano llega a su mentón y lo acaricio.
-Todo está bien.- Niego con la cabeza aún sin mirarme.
-Todo está jodidamente fatal, Emily.- Me arrastro por el muro hasta estar sentada en el suelo y me abrazo las rodillas.
-¿Me lo quieres contar?.- Me mira por el rabillo del ojo y hace lo mismo que yo hasta quedar a mi lado sentado.
-No.- Asiento.- Emily...- Dice un rato después.
-¿Sí?.
-¿Alguna vez has deseado desaparecer para siempre?.- Frunzo el ceño y le miro.
-¿Por qué deseas eso?.
-Porque la vida de muchos, mi hijo el primero, sería mejor si no estuviera aquí.- Sin que él lo note una lágrimas rápida se desliza por mi mejilla. La atrapo a tiempo y no doy pie a que salgan más. Apoyo mi cabeza en su hombro y busco su mano en el bolsillo para entrelazar los dedos.
-Nunca pienses eso. Nunca, Niall. Eres muy importante para muchísima gente. Para tu hijo el primero, para Julia y Harry que te quieren y estáis los unos para los otros siempre que lo necesitáis. Para Denise, que ya he visto el bueno rollo que tenéis. Y aunque no lo creas para tu hermano y tus padres también eres importante.- Le cojo del mentón con la palma de la mano haciendo que gire la cabeza hasta que sus ojos conectan los con míos.- Y yo también te necesito.
-No de la manera en que yo quisiera.- Me siento algo confusa ante ese comentario. No sé cómo tomármelo. Le saco la mano del bolsillo junto con la mía y entonces veo que la tiene prácticamente destrozada.
-N-niall...¿qué has hecho?.
-Era la pared o la cara de Greg.
-Niall, es tu hermano...- Le acaricio los nudillos ensangrentados y hace una mueca de dolor, así que rápidamente lo dejo de hacer.- Estás loco...
-Tal vez.- Separo la cabeza de su hombro y me levanto. Al poco Niall también se levanta.
-Niall, para.- Me mira extrañado y puede que lo que diga me cueste una discusión, pero debo hacerlo.- Deja de parecer una víctima porque no lo eres. Niall, eres una persona adulta y tienes a tu cargo a un niño de cinco años que te necesita fuerte. No puedes encararte con todo el mundo, puede que muchas veces lo que te digan te siente mal. A todos nos pasa. Pero la gente que te quiere nunca te lo va a decir para hacerte daño, quieren darte consejos y ayudarte en lo que puedan.- Quiere hablar pero ya sé lo que va a decir y me adelanto.- Sí, tu madre y tu hermano. Ya lo sé. Pero escúchame.- Pongo mis manos en sus mejillas.- Puedes demostrarles que puedes con esto y con mucho más. Puedes demostrarles que ya no eres el mismo de antes.
-No soy el mismo de antes, Emily.
-¿Quién eres cuándo estás conmigo?.- Aún no le he soltado y al hacerle esa pregunta me siento muy avergonzada. ¿A qué viene esta pregunta?. Esto no va sobre nosotros, ¡porque no hay un nosotros!. Esto va sobre él. Pero ya no puedo parar.
-Yo mismo.- Resoplo y dejo caer mis brazos a ambos lados del cuerpo.
-Pues a mí me parece que no.- Frunce el ceño.- No te muestras como eres, nunca dices lo que realmente quieres decir y guardas un montón de secretos.- Enfadado, se echa el pelo del flequillo hacia atrás. Me sorprende que aún no haya aparecido mi tic en los dedos.
-Sí, es cierto. Yo guardo un secreto, ¿tú puedes decir que solo guardas uno?.- Si no paramos esto creo que vamos a empezar a discutir en breves.
-No.- Contesta con la voz ronca y decidido.
-Ya lo sabía.
-Mira Emily, sé que a veces me odias y créeme que me odio a mí mismo cuando tú lo haces. Pero tú...me haces...- ¡Ya estamos otra vez!.
-Te hago...¿qué?.
-Nada.- Evita el contacto conmigo y ahora sí puedo decir que tengo los dedos como para robar panderetas. Pero no pienso ponerme nerviosa.
-Vale.- Intento sonreír y decido irme por una sencilla razón. Sí, me gusta Niall y me gusta mucho. Sé que no es el hombre más simpático, con sentido del humor y con compasión, pero sí podría enamorarme de él. El problema es que no quiero volver a pasar por lo mismo. Una vez puedo superarlo. Dos, no lo tengo tan claro. Me doy la vuelta y comienzo a andar, pero me quedo congelada en el sitio cuando Niall dice.
-Tú me haces querer ser mejor.- Lo vuelvo a mirar. Debo tener una cara de lela...- Quiero ser bueno por ti, Emily.
-Esto no está bien.- Susurro, pero no sé si llega a escucharme o simplemente ignora mi comentario.
-Me vuelves completamente loco, Emily. No sé cómo tratarte cuando hablamos, despiertas sentimientos en mí que no tenía desde que murió la madre de Hugo.- Oh no. ¡Mierda, no!. No, no, no.- Así que hago lo que me sale: Ser un capullo.
-Niall, yo no...
-No, calla Emily. Lo siento, de verdad que siento todo lo que te he hecho hasta ahora y siento lo de aquella noche, no soy quien para meterme en tu vida, y luego estuvo fatal como te traté en el ascensor. ¡Y lo siento por todo joder!. Y sé que si no me mandas a la mierda, te voy a tener que pedir mil veces más perdón porque voy a volver a cagarla.- Se acerca a mí y me coge las manos mirándome a los ojos. Juro que jamás lo he visto así y me sorprende mucho.- Pero Em, soy un egoísta y no quiero perderte.- Sin saber qué decir le abrazo y escondo mi cara en el hueco de su cuello. Ay Niall...¿qué me estás haciendo?.- ¿Estamos bien?.- Me separo unos centímretos para hablarle.
-Sí pero, ¿hasta cuándo?.- Sé que sabe a lo que me refiero. No van a pasar más de tres días antes de que volvamos a discutir de nuevo por cualquier tontería.
-Hasta la próxima vez que discutamos, nena.- Me sonríe de lado y no me queda otra que reír.- Me gustas mucho Emily. Y para que lo sepas me dispongo a besarte.- Asiento con una sonrisa de tonta. Junta sus labios a los míos y antes de besarme me da un pequeño mordisco en el labio inferior. Rápidamente engancho mis piernas a su cintura y me coge por los muslos para mantenerme lo más pegada a él posible. Me besa apasionadamente, diferente a las otras veces que nos hemos besado. Me está besando como él quiere, sin esconderse. Abro los ojos para verlo y lo encuentro con los ojos cerrados, lo que me hace sonreír. Roza su nariz con la mía antes de bajarme de nuevo al suelo.
-Hay que volver.
-No quiero volver.- Se queja. Le cojo la mano y le hago andar de vuelta.
-No podemos dejarlos tirados.- Juego a subir su mano con la mía cual niña pequeña.- Además, tengo hambre.
Cuando volvemos, Niall no me deja que suelte su mano en ningún momento. Ambos nos sentamos y aunque hay algo de tensión, se nota mucho más relajado que antes. Denisse nos sonríe mientras pone paz entre ambos hermanos y Greg se disculpa con Niall. Así que al final la cena es bastante agradable y al final de la velada Denisse y yo hablamos sobre quedar otro día.
-Tienes que curarte eso es cuanto llegues.- Le comento ya en el coche de vuelta a casa.
-¿Por qué no vienes a casa y me lo curas?.- Le miro y me río.
-Diría que sí, pero mi hermano está en casa...
-Y no le gusto un pelo.- Asiento dándole la razón.- ¿Por qué?.
-Porque es un hermano muy protector y no quiere que me vuelvan a hacer daño. Según él ninguno es lo suficientemente bueno para mí.- Asiente y después de unos minutos en silencio vuelve a la carga.
-¿Qué pasó esta mañana en el servicio?.
-Nada grave. Unas chicas dijeron que intentaba conquistarte para sacarte el dinero. Oh bueno, y les interesa mucho saber como eres en la cama.- Río aunque en realidad no me hace ni puñetera gracia que otras quieran tenerlo como yo quiero.- Olvídalo, fue una tontería.
El resto del camino hablamos tranquilamente de cosas sin importancia y aunque aún le falta mucho, le noto más abierto y más sincero conmigo. Lo cuál no sé si es una buena o mala noticia para mis sentimientos, pero por un momento los dejo a un lado y me dejo llevar. Una vez en la puerta de mi casa, el coche para y me mira intensamente.
-¿Qué?.- Le pregunto avergonzada.
-Nada, te miro.
-¿Por qué?.
-Porque me gusta.
-Pues me da vergüenza.
-Pues no tienes porqué, porque eres guapísima.- Sonrío.
-Debo irme.- Me coge de la barbilla para que lo mire.
-¿Me das un beso?.- Asiento sin problema y le doy un largo beso acompañado de un par de caricias por parte de los dos antes de bajarme del coche.
-Hasta mañana.- Digo una vez en la calle.
-Hasta mañana, nena.
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