miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 30.

-Devuélveme eso Emily. Ahora.

En un acto reflejo, como si fuese a servir para algo, escondo la carpeta detrás de mi espalda y lo miro sin moverme. No es que no quiera salir huyendo, es que no puedo moverme porque mis piernas no reaccionan. Niall me mira fijamente con una mano extendida a la espera de que le de lo que ha pedido. Pero ambos sabemos que eso no va a ocurrir.

-¿Para qué lo quieres?.- Le pregunto con la voz más intimidadora que me sale.

-No te importa. Devuélvemelo.

-¡Sí me importa!.- Creo que mi parte más furiosa está saliendo de mí y de verdad que no quiero.- ¡Es mío joder!.

-Emily Bell soy tu jefe y esos papeles me pertenecen.- Ni siquiera los quiere, solo quiere descubrir porque ahora tengo tanta insistencia en llevármelos.

-¡Niall eres insufrible!. ¿Qué es lo que quieres saber?. ¿Quién era ese tío?. ¡Pues bien te lo voy a decir!. ¡Es hijo de puta me pidió matrimonio y el día de la boda desapareció porque había estado toda la noche follándose a otra!. ¿¡Te parece suficiente!?.- No me doy cuenta de que estoy llorando hasta que siento las lágrimas correr por mis mejillas, pero no es por tristeza. Es por rabia. Estoy muy, muy enfadada y esto no se lo voy a perdonar nunca.

-Solo trataba de protegerte.

-¿¡Protegerme!?. ¿Protegerme de qué?.- Respira con fuerza y se pasa la meno por el flequillo. Suelto una risa falsa.- Pero vamos a ver, ¿te crees que no puedo con él sola?.- Me mira con una mirada de hielo.

-A juzgar por como estabas cuando salí de la habitación...No.- La sangre me hierve.

-No me conoces en absoluto.- Le escupo en la cara con toda la maldad que me sale.- Ahora que ya sabes lo que querías saber, me voy. Ah, y dile a tu amigo que deje de sacar información a Celia porque no lo va a conseguir.- Me doy la vuelta para abrir la puerta del portal y poder salir, pero él me coge de la muñeca y hace que me de la vuelta. Acto seguido me coge la carpeta y se me queda mirando con la carpeta en su mano. Quiero gritar de desesperación.

-¿Qué quieres que no vea?.

-¿Qué es lo que esperas tú encontrar?. Dámelo.

-No.- Me echo el pelo hacia atrás e intento relajarme.- Deja que te ayude.

-¡Que no necesito tu puta ayuda!. Pero, ¿quién te crees que soy?. Niall yo no soy la dama en apuros y no necesito que tú seas el caballero que me salve. ¡Déjame vivir joder!. ¡Me estás haciendo la vida imposible y ya no puedo más!. Olvida todo lo que te dije en algún momento porque es mentira, no lo sentía. Lo dije porque sí.- Es el fondo del corazón me está doliendo una barbaridad decir esto, pero me siento en la necesidad de decirlo. Necesito volver a ser yo misma y volver a mi vida con la mayor normalidad posible porque esto va a cabar conmigo.- De hecho hubiese deseado que aquel día no estuvieses allí, porque así tal vez ahora estaríamos otra vez juntos.- Mierda, mierda, mierda... La carpeta se cae de la mano de Niall al suelo aunque él sigue sin quitarme la mirada de encima. Joder, esto es tan doloroso...Vuelve la vista a los papeles y los saca. Vale, este en mi fin, los va a leer y ahora sí que va a ir todo jodidamente fatal. Pero hace todo lo contrario sin leer nada va rompiendo en pedazos todas y cada una de las hojas haciendo que caigan al suelo y ni siquiera le de importancia.

-Lo siento.- Dice. Aún tiene su voz grave y algo ronca, pero hay un matiz de tristeza aunque apenas deja que lo aprecie.- Siento que pienses eso de mí y siento haber hecho las cosas tan mal. Pero no te preocupes, se acabó. Tú lo has decidido y tu decisión va por encima de todo.- Hago lo único que me sale hacer porque estoy bloqueada de pies a cabeza. Así que asiento y sin decir nada salgo en busca de Liam.

En menos de un minuto diviso el coche de Liam al final de la calle y corro hacia el coche hasta que estoy dentro de él mirando hacia el frente sin inmutarme. Quiero llorar, gritar y correr de nuevo hacia Niall para decirle que lo que le he dicho es mentira, que sí siento cosas por él aunque no quiera reconocerlo y que lo prefiero a él a Ian; pero no puedo moverme. Aún no asimilo todo lo que acaba de pasar.

-Emily, ¿me estás escuchando?.- Vuelvo al mundo real y aún sin mirar a Liam le respondo.

-Dime.

-La carpeta, ¿dónde está?.

-Oh, ah, eh...ya no hay que preocuparse por ella. Está destruida.

-¿Pero te ha visto?.

-No, todo ha ido como esperábamos.- Me duele en el alma tener que mentir a los que quiero y en especial a Liam, pero por hoy no puedo sacar más fuerzas.

-¿Seguro?. ¿Estás bien?.

-Todo bien. Ya sabes que estaba muy nerviosa y ahora estoy agotada. Quiero llegar a casa y meterme en la cama.

Cuando llegamos a casa no me fijo ni quien sigue o si Celia sigue con Zayn, o si Louis ya se ha ido a casa. No me fijo en nada. Lo único que hago es llegar a la habitación, darme cuenta de que mis tacones siguen en casa de Niall, quitarme la ropa y meterme en la cama. No sé cómo, pero me duermo al poco de arroparme. Supongo que es porque mi cerebro ya no da más de sí con todo lo que últimamente me ha pasado.

El jueves y el viernes voy a trabajar como cada día, más nerviosa que nunca pero aún así es mi trabajo y no coy a jugar con mi sueldo. Pero los dos días está muy poco en el despacho porque le sales bastantes reuniones así que va de aquí para allá. Aún así los ratos que está en el despacho ambos hacemos nuestro trabajo como si nada y aunque yo de vez en cuando lo miro y sé que él lo sabe, se muestra totalmente distante y no piensa dar su brazo a torcer. Me lo merezco. El viernes cuando recojo mis cosas antes de salir decido despedirme, no sé por qué lo hago pero mi mente me lo pide y como no tengo filtro lo suelto.

-Hasta el lunes, señor. Pase un buen fin de semana.

-Lo haré. Hasta el lunes.

El fin de semana es uno de los peores que he pasado en toda mi vida. No me quito de la cabeza las últimas palabras que me dijo Niall y que ni siquiera me dirigió una mirada cuando me lo dijo y eso me duele más que que me mire con una mirada asesina. Y él lo sabe perfectamente. Así que aunque Liam me pide que salgamos a algún sitio le digo que estoy muy cansada y cuando él se va con un par de amigos que conoce aquí, me la paso del sofá a la cama y de la cama al sofá cual anuncio de Ikea. Y aún así no me puedo quitar al cabezón de Niall de la cabeza. No sé por qué, pero necesito que me perdone, que hablemos y que volvamos a estar como un par de días atrás; pero luego me regaño a mí misma porque se supone que tengo que estar enfadada y es él quien tiene que hablarme y me tiene que pedir perdón. El domingo por la tarde recibo una llamada de Julia.

-Hola Julia, ¿qué tal?.- La noto algo nerviosa y mi duda se confirma cuando sin apenas saludarme me dice.

-Ay Em, no te puedes imaginar como está Niall...Se ha pasado todo el fin de semana-

-Julia, no sé si quiero saberlo.- Inmediatamente para de hablar.

-Oh. Lo siento...n-no era mi intención.

-Está bien, no te preocupes.

-¿Acabó muy mal?.

-¿Tú qué crees?.- Digo de manera obvia.

-Ya veo...

-Al menos no se ha enterado de nada.

-Bueno, por lo menos hay una parte positiva.

-¿Ha vuelto ya Hugo?.

-Sí, esta mañana. No quiere ni ver a su padre.

-¿Y eso?.

-Siempre que va a Irlanda le pasa, Niall cree que sus padres dicen cosas de él delante del niño.- Así que por eso Niall no habla con su madre...

-Oh...

-Sí.

-Aish venga cuéntame cómo ha estado.- Julia suelta una carcajada.

-No ha salido del despacho en todo el fin de semana. De hecho ayer vino una chica, no sé quien era porque nunca antes la había visto, y no pasó del salón. A los cinco minutos estaba fuera de casa.- ¡Joder!.- Pero es que ahí no acaba la cosa, ha estado hablando con Harry y le ha dicho que no van a volver a hacer nada como lo que han hecho.- Mi corazón sonríe.- Y luego le ha dicho que deje en paz a Celia, que está muy bien con Zayn y que como se pase un pelo le parte los huesos.- ¡Me lo como!.- Emily por favor perdónale. No sabes lo importante que eres para él.

Esa noche doy más vueltas que una peonza en la cama. Por una parte deseo que llegue ya la hora de levantarme para encontrarme con Niall y tener la valentía de hablarle, pero por otra parte estoy cagadita y me quiero quedar en la cama por la próxima eternidad. Así que cuando me quiero quedar dormida con las cuatro de la mañana y tres horas más tarde me levanto. Y cuando quiero darme cuenta estoy cruzando la puerta de la empresa y llamando al botón del ascensor.

-Buenos días.- Giro lentamente la cabeza y la subo un poco para poder mirarle el perfil de la cara. Intento no sonreír.

-Bueno días, señor.- Las puertas de uno de los ascensores se abren y me deja pasar primero para después entrar él. Uno al lado del otro mirando hacia delante sin decir una sola palabra.

Espero a llegar a la última planta para poder meterme en el baño y preparar un diálogo antes de hablarle porque no tengo ni puñetera idea de que decirle, pero como siempre, la buena suerte no está de mi parte y entre la penúltima y la última planta el ascensor se para y se encienden las luces de emergencia.

-No me lo puedo creer.- Susurro.

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