-Quiero besarte.- Respiro con irregularidad. ¿Y yo?. ¿Yo quiero besarle?. Niall me mira esperando lo que creo que es una respuesta. ¡Madrecita!.
-Niall...- ¡Pedazo de respuesta Em!. Y aunque prometo que lo he intentado, mi cuerpo no reacciona entre la puerta y Niall. Frunce el ceño.
-¿Eso es un no?.- Un montón de dudad asaltan mi cabeza. Quiero besarle porque me gustó el beso de la última vez, pero me conozco y no puedo dejar que vaya a más porque no lo soportaría. Se me haría muy duro estar enamorada de una persona como Niall...¡Además que es mi jefe!.
-Eso es un...¿No sé?.- Dios, esto es muy vergonzoso.
-¿Quieres que me separe?.- ¿Quiero que se separe?.
-Por favor...- Suelto con una mínima voz. Inmediatamente Niall se separa lo suficiente como para que sea capaz de respirar, pero no aparta la mirada de mí.
-Lo lamento, no pretendía molestarte.- Dice con un gesto serio, pero al mismo tiempo con un tono relajado.
-No, yo...- Pone las manos en alto.
-Está bien Emily. Lo último que quería era hacerte sentir incómoda y menos en tu propia casa.- Silencio. Creo que jamás he observado tanto mis zapatos.- ¿Nos vamos?.- Levanto la mirada.- Es el cumpleaños de Hugo. Ibas a venir, ¿verdad?.- Asiento.- Bien, pues...¿nos vamos?.- Dejándome llevar por mis instintos y mis ganas, niego con la cabeza.- ¿No?
-No.
-¿Por qué no?.
-Por esto.- Con paso decidido y con menos tiempo del que creí, me pongo a su altura , le cojo la nunca con ambas manos y le beso en los labios. Casi de inmediato me coge con ambas manos de la cintura y me pega a él profundizando el beso. No es un beso forzado, ni grosero. Es un beso lento, delicado y sin prisas. Niall se toma mucho tiempo en lo que al beso se refiere, me trata como si no hubiese otra persona en el universo. Definitivamente, sabe lo que hace y no sé si eso es bueno o malo. Decido finalizar el beso, esta vez ambos nos separamos. Sin decir nada cojo mi bolso, el regalo del niño y abro la puerta.- ¿Vamos?.
El trayecto hacia su casa pasa en absoluto silencio, hasta que se le ocurre poner la radio donde suena Happy. ¡Me encanta esta canción!. Subo el volumen. Mala elección. Niall me mira y frunce el ceño.
-Ni se te ocurra volver a tocar mi coche.- ¡Pero bueno!. Vuelve a bajar el volumen. Y como soy una cabezota y algo masoquista, la vuelvo a subir y él sin quitar la mirada de la carrete la vuelve a bajar.
-¡Pero que no la escucho!.- Vuelvo a subirla.
-¿Estás sorda?.- La vuelve a bajar, pero se lo piensa mejor e instantes después la apaga.
-¡Pues qué bien!.
-¿Tienes algún problema?.
-Contigo bastantes.- De repente suelta una carcajadas de esas suyas, de las que tan pocas veces se escucha, que resuena por todo el coche y que me hacen sonreír como una estúpida.
-¡Felicidadeeeeees!.- Digo cuando entramos en casa y nos encontramos a Hugo.- ¿Has crecido?. ¡Te veo más alto!.- Niall pone los ojos en blanco y desaparece del salón. ¡Qué soso es cuando quiere!. Le doy una abrazo, él me coge de la mano y me dirige a la cocina.
-¡Julia!. Ya ha venido Emily.- Una chica no muy alta, con cuervas marcadas, media melena castaña clara y ojos verdes se da la vuelta y sonríe. Me transmite tranquilidad y confianza.
-¡Hola!.- La tiendo la mano para saludarla, pero ella sin cortarse un pelo, se acerca y me da un abrazo. Ya me cae bien.
-Encantada.- Sonrío.- Hugo no para de hablar de ti, que si Julia esto, Julia lo otro.- Julia sonríe al niño y le acaricia el pelo.
-Hugo, ¿por qué no vas a ver que hacen papá y Harry?.- En niño asiente y desaparece de la cocina.
-¿Necesitas ayuda en algo?.- Pregunto.
-¿Puedes sacar los hielos y ponerlos en esos vasos?.- Hago mi tarea en silencio hasta que mi curiosidad me delata.
-¿Llevas mucho tiempo aquí?.- Asiente.
-Antes de que viniera Hugo.- Creo la próxima pregunta con la mayor perspicacia posible.
-¿Has podido aguantar a Niall todo este tiempo?.- Río y ella conmigo.
-Siempre y cuando respetes sus cosas y no te metas en sus temas, todo irá bien.- Sonrío y asiento. No estoy cumpliendo muy bien ese papel. Allá vamos...
-Por lo que me cuenta Niall, la madre de Niall no pasa mucho por aquí.- Pero antes de que Julia pueda decir una sola palabra, un hombre con el pelo rizado, alto, delgado y guapísimo entra en la cocina con Hugo riendo. Harry.
-¡La famosa Emily!.- Julia se da la vuelta y sigue con su trabajo. Poco me ha faltado adivinar que Julia está hasta las trancas por Harry y este pasa de cualquier tipo de compromiso.- ¿No me conoces?.
-Estupendamente.- Sonrío.- Harry. Harry Styles.- En ese momento Niall pasa por la puerta y se apoya en la encimera.
-Vaya con Emily.- Harry se dirige a Niall quien sonríe. Me siento como un animal en el zoo y no puedo soportarlo.
-Ey, Hugo. Ven a por tu regalo.- El niño se sienta en el sofá del salón y de la caja saca un patinete con un casco y el cuento de Simbad el Marino.
-¡Muchas gracias!. Me encanta.- Emocionado se prueba el casco. Siento un brazo que me rodea los hombros, cuando miro me encuentra a Harry que observa al niño y por un momento me mira para guiñarme un ojo.
-Tienes una agallas cojonudas, niña.- ¿Qué?.
-Ya puedes devolver eso donde sea que lo hayas comprado.- Miro hacia atrás. Niall está de brazos cruzados, con gesto serio y muy muy enfadado. ¡Y a mí me está poniendo de una mala hostia inimaginable!
-¿Por qué si se puede saber?.- Miro de reojo a Harry. ¿Por qué se está descojonando en silencio?. ¡Yo no le veo ninguna gracia!.
-Porque mi hijo no va a montar en esa cosa.
-¿Porque tú lo digas?.
-Exactamente señorita Bell.- Harry intenta reprimir una carcajada pero se le hace imposible.
-Hugo.- El niño me mira.- ¿A ti te gusta?.- Asiente tímido.- Pues no hay más que hablar.- Emily 1 Niall 0. Pero estaba claro que no se iba a dar por vencido. Se acerca a por el patinete, lo coge y veo que abre la puerta de la calle dispuesto a salir.- ¡Eh!. ¿Dónde vas?.
-A dejar esto en su sitio.- No hace falta que me diga donde es su sitio. Su sitio es la basura. ¡Está que sí!. Cierra la puerta y desaparece. Corro hasta la puerta y la abro para salir corriendo. A lo lejos oigo a Harry riendo.
-Eres una jefa, niña.
-¡Niall!.- Cualquiera que nos vea corriendo, él con un patinete de niño en la mano y yo gritando como una energúmena. Sin saber como lo he hecho llego a su altura y me subo a su espalda intentando coger el puñetero petinete.- ¡Suéltalo Niall!.
-Para, Emily.- Está quieto en el sitio pero me es imposible coger el juguete.
-¡Para tú!. Este es mi regalo y no eres nadie para tirarlo a la basura.
-¿Quieres que acabe de nuevo en el hospital porque se caiga?. ¿Te recuerdo de quien fue la culpa la última vez?.- Uch...Me bajo de su espalda y me doy la vuelta para volver a casa. ¿Acaso piensa que lo hice aposta?. Cuando comienzo a andar me tira de la muñeca.- Lo siento.
-No lo sientes, Niall.- Me pone una mano en la barbilla haciendo que lo mire.
-Lo siento. Tienes razón.
-Eres un imbécil.
-Ahí también tienes razón.- Aún no me ha quitado la mano de la barbilla.
-Y un desagradecido.- Asiente.
-Además de un desconsiderado.- Pone los ojos en blanco.
-¿Algo bueno?.- Niego con la cabeza.
-No.
-¿Segura?.
-Sí.- Se acerca.
-¿Qué hay de mis besos?.- Giro la cabeza hacia un lado arrugando la nariz.
-Del montón.
-Así que...¿del montón?.
-Tirando a flojo.
-Ya...
-Los he tenido mucho mejores.
-Ah, ¿sí?.- Asiento.- ¿A ver?.- Se acerca a mi boca y me muerde el labio inferior, lo chupa y se lo mete en la boca. Justo en ese momento encaja su lengua con la mía y pone sus manos en la parte alta de mis muslos. No sé muy bien como reaccionar así que solo me dejo llevar con los ojos cerrados y le acaricio el pelo. No sé cuánto dura, pero se me hace demasiado corto. Jadeo cuando me suelta. Niall me mira sonriendo sin soltarme.- Estás temblando, pequeña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario