viernes, 11 de julio de 2014

Capítulo 17.

Anoche la pasé de perros. Estuve dando vueltas por la casa hasta las dos y media, luego me metí en la cama y no me dormí hasta las las cuatro menos cuarto y todo porque no puedo sacarme a Niall de la cabeza. Lo odio, lo odio con todas mis fuerzas pero, ¿por qué no puedo dejar de pensar en él?. ¡Es insoportable!.

Cuando llego al trabajo me doy cuenta de que no hay Niall por ninguna parte, pregunto por el en la recepción y me dicen que hoy no ha aparecido y que no creen que venga ya. Quiero pensar que es por el cumpleaños de su hijo, pero se me viene a la cabeza la idea de que no quiere verme y después una idea aún peor, está aprovechando el tiempo perdido con aquella  chica. Así que aunque no me voy de la oficina no hago mucha cosa que se diga. Mientras como en mi horario en el despacho porque no me apetece bajar el teléfono del despacho suena. Mira, no es por nada, ¡pero me da miedo cogerlo!. ¡No me quiero encontrar con otra sorpresita!. Miro el teléfono, es un número fijo. Finalmente lo cojo con duda y nerviosismo.

-Despacho de Niall Horan, ¿dígame?.- Silencio.

-...mmm hola...- Una mujer. ¡Estamos apañados!.

-¿Puedo ayudarla en algo?.

-Ehm...espere un momentito.- Espero por unos segundos cuando de lejos se oye.- Greg, ¡que tampoco es él!.- ¿Eh?.- Ya estoy.- Vuelve a dirigirse a mí.

-¿Busca a Niall?.

-Sí, ¿sabe dónde está?.- Pienso, pienso...¡Pues no señora, no lo sé!.

-No, lo siento...

-¿De verdad no tiene idea?. ¿Eres su novia?. Soy Maura, su madre. Llevamos llamándolo toda la mañana y es raro que él no conteste.- Abro la boca de par en par. ¡Vayamos por puntos!. Estoy hablando con la madre de Niall lo que es bastante extraño, llevan llamando a Niall ni se sabe y ni siquiera ha aparecido por aquí lo que es más extraño aún y encima esta señora se piensa que soy su madre. Bien. Mi tic ha llegado.

-Soy su secretaria.- Aclaro.- Y no ha venido a trabajar, al menos por el momento y no sé dónde podría estar...

-¿Conoce a Harry?.- ¿Harry?. ¿Su amigo?.

-No...

-Le voy a dejar su número. ¿Podría llamarlo?. Si no conoce el número lo cogerá, si le llamamos nosotros no lo hará. ¿Puede hacernos ese favor?.- Mierda...

-S-supongo que...sí...

-Ay bonita, muchas gracias.- Entonces una pregunta se construye en mi cabeza y la saco por la boca sin pensar.

-¿Quiere saber sobre su nieto?.- Silencio y más silencio.

-Sí.

-Hugo está bien, se lo aseguro. Bueno, tiene una pequeña brecha porque se cayó. Cosas de niños.- La noto sonreír al otro lado del teléfono. ¿Hace cuánto no sabe esta mujer de su nieto?.

-¿Sabe si últimamente le ha dado...- Titubea.

-Hace un par de días. No lo he visto en situaciones así muy a menudo, pero no fue una gran cosa.

-Muchas gracias. Gracias de verdad.

-No hay que darlas.- Terminamos la conversación con el número de Harry, un gracias por su parte y un te mantendré informada por la mía. Esto va a acabar mal en cuanto Niall me pille pero yo también quiero saber qué pasa. Respiro con el móvil en la mano y marco el número, vuelvo a respirar hondo un par de veces y me lo pongo en la oreja esperando a que conteste.

-Harry Styles.- ¿Quién contesta en estos tiempos de esa manera?. ¡Esto es absurdo!.

-Ya...eh...Emily Bell.

-Emily...¡Hostias!. ¿La de Niall?.- ¿Eh?. ¿Cómo sabe de mí?. ¿Le ha hablado Niall de mí?.

-Su secretaria, sí. ¿Sabes dónde está él?.

-Lo vi esta mañana, sí.- Ya, si eso está muy bien, pero quiero saber dónde.

-¿Sabes dónde puedo contactar con él?.

-A su móvil.- Démosle un aplauso. En la cara.

-Tu inteligencia me abruma.- Murmuro.- Sí, pero no me lo coge.

-¿Su madre te ha mandado hacer esta mierda?. Porque si es así, dila que no es un niño y que...¡puede hacer lo que le salga de los cojones!.- Toso intentando no soltar algo de lo que luego me tenga que arrepentir.

-No ha venido a trabajar y...

-Sí. Me ha dicho que no te quería ver.- ¡Hala, qué delicadeza!.

-Ahm...

-La última vez que lo vi estaba en un bar. No creo que siga allí. ¿No puedes buscarte tú sola la vida?.-¡Ugh!.

-Supongo. Muchas gracias. Por nada.

-Para servir.- Sin más me cuelga. Qué bien todo, me he quedado igual que estaba.

Después de dar unas vueltas más por allí decido que lo mejor será irme a casa, coger el regalo de Hugo e ir a su casa antes de tiempo para ver si Niall está allí. De camino a casa en bici pienso en todo lo que me ha pasado desde que Niall llegó a mi vida. ¿Por qué tiene que haber tanto misterio en su vida?. No sé nada acerca de su familia, excepto que su madre se llama Maura y que tiene un hijo llamado Hugo que tiene trastornos de personalidad lo cual me dejó congelada. No sé nada acerca de él mismo, a veces parece estar normal y en un instante pone esa mirada de psicópata y te lía una...No sé cómo actuar con él, siempre tengo que estar alerta esperando a que haga algo.

Dejo la bici en el portal detrás de las escaleras y subo por esta hasta mi planta, cuando voy llegan por el largo pasillo observo un bulto en la puerta de mi casa. Frunzo el ceño y me pongo rígida caminando con paso firme para decirle a sea quien sea que se quite de la puerta de mi casa. Cuando estoy a la altura del bulto carraspeo para que me mire. Cuando lo hace por casi me da un ataque al corazón, cambio el gesto completamente, ¿qué hace aquí?, ¿cuánto lleva aquí?. La piel se me pone de gallina cuando veo que sus mejillas están empapadas de lágrimas. Sin intentar limpiarlas se pone de pie y me mira.

-¿Qué...qué ocurre?.- No me contesta. Únicamente me mira y yo sin saber qué hacer me acero a él y lo abrazo.- Niall...- No llores Emily, ahora no. Al principio está rígido y luego se deja llevar por mis brazos. Después de unos minutos me saparo de él para sacar la llave, abro la puerta y lo dejo pasar, se queda rígido en la entrada. ¿Qué puedo hacer?.

-¿Puedo ir un momento al servicio?.- Su voz no es como si hubiera llorado, pero es ronca y grave.

-Cl-claro. Tómate el tiempo que necesites.- Asiente y deja el salón. Me dirijo a la cocina para preparar té, pero me paro un segundo apoyándome en la encimera. Dios...este hombre está bien jodido, ¿qué pasa con su vida?. Nunca hubiese imaginado a Niall así, tan débil. Él, que parece que lo sabe todo y lo tiene todo controlado. Es todo una puta fachada y quiero ayudarlo hasta donde sea necesario, pero no sé cómo hacerlo. Preparo el té y lo llevo a la mesa cuando Niall vuelve a aparecer en el salón. Me levanto para que sepa que estoy a su disposición.

-Siéntate.- Lo hago sin si quiera mirarle. Él también se sienta.- No me gusta el té.- ¡Me cago en todo!. Hasta destrozado tiene que esta dando la lata. Me levanto.

-Voy a hacer café entonces. ¿O tal vez quieres algo frío?.- Estira su brazo y coge mi muñeca haciendo que vuelva a sentarme.

-Siéntate he dicho. No quiero nada.- Asiento y bajo la mirada a mis pies.- Hoy es el cumpleaños de mi hijo.- Ya, y eso quiere decir que...

-¿Por eso estás así?.- Asiente.

-En parte.

-Lo siento Niall...- Niega con el ceño fruncido.- Tu madre te ha estado buscando durante todo el día.- Digo después de un rato.

-Lo imagino. Este día es toda una tradición.- No entiendo nada.- Es una suerte haberte encontrado por aquí.- ¿Eh?.

-Bueno, esta es mi casa. Habrás venido porque sabías que tarde o temprano regresaría.

-No. He venido porque este es mi sitio. No he venido por ti en absoluto.- Abro la boca indignada y le miro. Él tiene una media sonrisa que le queda de vicio con esos ojos azules brillantes a causa del dolor y las lágrimas. Me levanto y recojo el té, cuando vuelvo me pongo en frente suya.

-Podría echarte.- Se levanta sacándome una cabeza de altura.

-Podrías. Pero no lo vas a hacer.- Frunzo el ceño. Voy hacia la puerta principal y la abro.

-Lo estoy haciendo. Sal.- A decir verdad espero que no se vaya. Se vuelve a poner a mi altura y con un movimiento rápido cierra la puerta apoyándome en ella.

-Gracias.- Siento las mejillas ardiendo y no sé que aspecto tengo ahora pero debo estar como un tomate. Niall me tiene acorrala entra la puerta y su cuerpo.

-¿Por qué?.- Susurro. Pone una mano en mi cadera y con la otra me acaricia el largo del brazo izquierdo.

-Por hacerme olvidar. Por intentar sacarme de la oscuridad.- Cierro los ojos. Si tan solo supiera... Pega su frente a la mía y siento su respiración en mis mejillas.

-Para...

-No puedo.- Abro los ojos. Los suyos están cerrados y tiene un gesto relajado, de esos que pocas veces tiene y me hace querer quedarme así siempre. Abre los ojos y mira mis pupilas.- Emily. Quiero besarte.

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