sábado, 5 de abril de 2014

Capítulo 4.

-¿Pero cómo se te ocurre pedazo de guarra?. ¡Es tu jefe!.

-Que sea mi jefe no significa que me pueda tratar como la basura.

-¿Pero está bueno?.

-Ya tardaba...- Miro a Louis sonriendo. Después del trabajo habíamos quedado en un bar para tomar algo y les contaba como había ido mi día.

-¿Está bueno o no?.- No quiero contestar por una razón contundente. Está muy bueno, pero es un cabronazo y eso lo rompe todo.- Osea, que está bueno.- Asiento a mi pesar.- ¡Qué morbo, guapa!. Encima seguro que es de los de traje y corbata.

-Claro Celia. Y tiene un cuarto rojo del dolor, ¿se apellida Grey, Ly?.- Dice Louis con sarcasmo haciendo que me ría.

-Pues tendría un punto...

-Dios...estás muy salida...

-Pues no te cuento lo que me pasó con Zayn.- Oh, Zayn, pobre, pensará que soy retrasada. No vuelvo a beber en mi vida.

-Ay, ahora me lo cuentas, que mira quien viene.- Alzo la mano para que nos vea y con una sonrisa se acerca y me da un abrazo. - Liam...- Las ganas de llorar y los recuerdos me vienen de nuevo.

-Sh...Tranquila...- Me sigue abrazando un rato hasta que me relajo y saluda a los demás. Da igual lo que esté haciendo que sigue pendiente de mí en todo momento.

-Siento dejaros todo el lío de la boda a vosotros, pero es que no puedo...- Hace un movimiento con la mano.

-No importa, tu madre se está recreando llamando a todos los invitados para poner a caldo a el Innombrable. En casa tienes una pila de regalos tuyos. Los he querido devolver, pero casi todos me han dicho que te los quedes, cuando quieras te pasas.- Cuando el camarero nos trae otra bebida nos centramos en Celia.

-Estuvo bien...

-Oh...¡tú no te has acostado con él!.- Celia manda una mirada asesina a Louis y tirándola la rodaja de limón de su coca-cola le dice.

-¡Maldito psicólogo de los huevos!.- Liam y yo soltamos una carcajada.

-Hablar a veces está bien.- Comenta Liam.

-Hablamos de mí, ¿vale?.- Hay que reconocer que eso es raro...

-¿Te molestó hablar?.- Pregunto. Esto cada vez se pone más emocionante.

-No...si la cosa en que me gustó. No nos acostamos, porque no salió. Si se quedó a dormir y todo...- Los tres la miramos sorprendidos. Y Louis sin saber que más hacer la da un aplauso y esta la contesta con un puñetazo en el hombro.- Hemos quedado pasado mañana.

-¿Hasta que no te lo tires no paras?.- La vacila Louis.

-No, si no hemos quedado en casa, hemos quedado para ir elegir muebles para su casa nueva.- Se encoge de hombros.- Dice que quiere visión femenina.

-Te vas a enamorar...

-¡Qué no, Liam!. Ya sabéis lo que pienso sobre enamorarse. Mira como acabas luego.- Auch...- Oh, lo siento, lo siento Em, no quería...

-No, si tienes razón. El amor es un asco.

-Bueno, pero no hace falta que ahora te pongas en plan loca a pasártelos a todos por la piedra. Con una es suficiente.- Bromea Louis, mientras todos reímos.

Después de una divertida tarde los cuatro juntos y de contarnos como nos van las cosas para poner al día a Liam, cada uno nos vamos a nuestra casa y Liam se viene conmigo a pasar unos días a casa para ayudarme con todo y pasar tiempo juntos.

-¿Y qué tal tu hermana y tu madre?.- Le pregunto cuando los dos hemos llegado a casa y estamos preparando el sofá para dormir.

-Bien, mi madre te manda recuerdos y bueno mi hermana...

-Es tu hermana.- Sonrío y él asiente apenado.- Ya la conocemos, no hay problema.

-Bueno, en la cena tuvo algunas buenas palabras sobre ti. No le gustó lo que hizo, ya sabes...- Asiento.

-Lo agradezco.

-¿No te...ha llamado?.- Niego.

-Nada, ni un mensaje. Aún no soy capaz de recoger sus cosas, todas siguen donde estaban.

-Bueno, mañana te puedo ayudar a llevarlas a algún sitio.

-Sí, podríamos quemarlas.

-No, podríamos llevarlas a una ong si te parece bien.- Me acerco a él y lo abrazo.

-Eres lo más bonito, Payne.

-Sí, sí, pero yo duermo en el sofá.

-Que no, Liam, tu duerme en mi cama. Si yo desde que se fue, no he vuelto a tocar la cama.- Me mira interrogante.- Bueno ni la cama, ni el albornoz, tampoco salgo a la terraza y entro a la cocina lo mínimo posible.

-Emily...¿has pensado cambiarte de piso?.- Sí, tal vez debería pensármelo.

A la mañana siguiente a las siete ya estamos en pié, yo tengo que ir a trabajar y él insiste en acompañarme así que nos preparamos y salimos en su coche. Hoy no tengo mi preciada bicicleta, pero me recogerá él a la vuelta. Cuando llegamos, aparca en un momento y me acompaña hasta la puerto del enorme edificio.

-¿Quieres subir?. Nunca has visto mi mesa, tengo esa foto que nos hicimos en el pase marítimo, ¿te acuerdas?.- Sonríe al recordarlo.

-A lo mejor a tu jefe no le parece bien.- Ya, pero ahora resulta que quiero molestarle por lo de ayer, así que...

-Que no pasa nada. Venga, vamos.- Lo cojo del brazo y tiro de él hacia el interior.

Cuando subimos en el ascensor algunas de las empleadas lo miran y cuchichean entre ella, y no me extraña. Liam, es muy atractivo aunque algo cortado, pero eso le da una visión más misteriosa y hace que las chicas estén más interesadas. Me mira avergonzado y yo sonrío y digo.

-Chicas, este es Liam, mi hermano. Y está soltero, no digo más.- Las tres chicas empiezan a reír y vuelven a susurrar entre ellas como si fueran adolescentes en el patio del recreo.- Ya estás puesto en el mercado, ahora solo falta esperar.- Me río.

-¿Soy un pedazo de carne?.

-Mmm...¿sí?.- Frunce el ceño.- Hahaha, es una broma, Liam. Mira ven, que te enseño mi mesa.- Le enseño mi portátil, mi trabajo por encima, la pegatina de la Pantera Rosa que tengo pegada en el teléfono para recibir llamadas...

-¿Por qué tienes Oreos en el cajón?.- Pregunta mientras coge una y se la come.

-Porque están buenas.- Digo.- No sé, no hay ninguna razón. Por cierto, he estado pensando en los del piso, tal vez tenga razón y debería mirar algo...- Asiente.

-Puedo ir buscando algo estos días y luego ya vas tú a mirarlo con Louis y Alex.

-Muchas gracias, Liam. Me estás ayudando mucho y lo agradezco enormemente.

-Ven aquí, anda.- Me atrae hacia él y me da un cálido abrazo hasta que oímos un carraspeo y miramos para ver de quién se trata.

-Buenos días.- Saludo lo más amable posible.

-No, ya veo que para usted lo son. ¿A qué viene a la oficina señorita Bell?. ¿A follar?.- Liam avanza un paso para decir algo pero lo paro poniéndole una mano en su pecho.- Yo me encargo, luego te veo.- Lo mira de reojo.- Voy a estar bien, lo prometo. Hasta luego.- Se aleja por el pasillo y se mete en el ascensor enfadado.

-Nunca más vuelva a traer a su novio aquí, ¿entendido?.

-No es mi novio.

-Pues amante, amigo o marido, lo que sea, me da igual. No traiga a nadie. Ni aunque sea a su santo padre.- Ale, ya me ha hinchado los cojones, a mi padre no se le toca y menos él. Me acerco hasta quedar a un paso de él.

-Vuelve a decir algo de mi padre y no vives para contarlo, Niall Horan.- Suelta una sonrisa lasciva y con aires de prepotente dice.

-Buenos días, señorita Bell.- Sin deja que diga un palabra me vuelve a decir.- Póngase a trabajar.- Entra en su despacho y cierra la puerta de un portazo.


----------------------------

Buenos días. Gracias por leer y comentar, las visitas ya van subiendo y estoy muy contenta aunque quiero que suban más. Si alguien me pudiera recomendar por donde sea, grupo de wa, twitter, amigas...Lo agradecería enormemente. Recuerdo que puedo avisar por twitter @hereperfect1D. Muchas gracias, un beso!



1 comentario: